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Francia prepara las maletas

La subcampeona del mundo pierde ante México y se complica mucho su pase a octavos de final

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O por su madre o por su selección. Esos han sido los dos únicos motivos que le han hecho perder los estribos al prudente Zinedine Zidane a lo largo de su carrera como estrella y ex jugador. Por la mujer que le dio la vida embistió a Materazzi en la final del pasado Mundial. Por el equipo galo perdió hace unos días su discurso ponderado para convertirse en un sanculotte. Adoptó su discurso más subversivo para exigir la revuelta de los jugadores ante el desgobierno de Raymond Domenech. Una revolución como único mecanismo para que Francia cambiase el paso en su travesía por Suráfrica.

Esta muerte lenta parece que se certificará pronto. La derrota ante México deja a la subcampeona del mundo con la orden de ir preparando las maletas. Si Uruguay y los aztecas cocinan un empate en la última jornada, serán los equipos en octavos de final. Laurent Blanc podría estar a un sólo encuentro de acabar con el calvario de un equipo sin segunda fase en las dos últimas grandes competiciones. Lo peor es que era algo que se veía venir.

El partido dejó, de nuevo, la misma sensación insípida que los bleu ofrecieron ante Uruguay. Consigue resolver a medias los problemas del día anterior, al mismo tiempo que aparecen nuevas fugas de agua. El entrenador baila cada día a un son distinto: del discurso sobre la incompatibilidad de Diaby o Malouda a alinearlos juntos; de Ribery en la izquierda a la media punta. Los neumáticos cambian, el coche continúa en el mismo sitio. De lo único que no tiene dudas es del papel de Henry. El azulgrana se ha convertido en un modelo de la línea de ropa invernal. Gorra, guantes y manta para un futbolista en su puesta de sol vagando por la banda.

Domenech intentó solucionar el vacío ofensivo del estreno con la presencia del jugador de Bayern en la media punta, unos metros por detrás de Anelka. Con lo que se encontró fue con una fuga en la banda derecha de su defensa, Sagna acabó ido con las acometidas de Vela y Dos Santos.

A diferencia de su colega francés, Javier Aguirre, otro técnico especialista en aguantar fuertes corrientes opositoras, tiene clara la apuesta mexicana en este Mundial. A falta de seso en el medio del campo, fútbol sin cocción. Pelota transcontinental de un lado al otro del campo para la carrera de alguno de sus guepardos. La fórmula provocó un jaqueca considerable a la defensa gala durante la primera mitad.

Primero Dos Santos, luego Vela, hasta Salcido se animó a desnudar a Sagna. Pim,pam y balón largo. Muy descarado, pero no por ello inofensivo. Las cosas son menos transparentes para Francia. No hay patrón. Sólo cuando Ribery o Diaby participan en el juego existe la posibilidad de algo suceda. Anelka se ha sumergido en esa fase autista en la que entra cuando no se siente cómodo en el dibujo.

En la segunda parte de su segundo encuentro, el equipo de Domenech tricotó, al fin, una jugada elaborada. Una buena pared por la izquierda que acabó en un disparo de Malouda.

México arriesgó en los cambios. Chicharito Hernández y el eterno Blanco mostraron la cara más osada de Aguirre. Los cambios reafirmaron la apuesta mexicana de ir a por un equipo moribundo. Los goles llegaron por dos decisiones arbitrales bastante discutibles. La queja sobre el juez no da coartada a una selección francesa inmersa en un túnel oscuro al que Blanc debe ponerle algo de luz.

Francia: Lloris; Sagna, Gallas, Abidal, Evra; Toulalan, Diaby, Malouda, Govou (Gorkouff, m.69); Ribery y Anelka (Gignac, m. 46).

México: Óscar Pérez; Rodríguez, Salcido, Márquez, Osorio; Moreno, Torrado, Efraín Juárez (Hernández, m.54), Dos Santos; Guille Franco (Blanco, m. 61) y Carlos Vela (Barrera, m. 30).

Goles: 1-0. M. 63. Hernández marca en el mano a ante Lloris después de partir en posición de fuera de juego. 2-0 M. 75. Blanco de penalty cometido por Abidal sobre Barrera.

Árbitro: Al Ghamdi. Amonestó a Franco, Toulalan, Juárez, Moreno

Peter Mokaba: 40.000 espectadores.