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"El golfista no puede ser dos personas"

Álvaro Quirós. El golfista gaditano venció el domingo el Desert Classic en Dubai

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Entre pregunta y pregunta, a Álvaro Quirós (San Roque, 1983) se le escapa algún bostezo. Es la relajación de la victoria y los efectos del cambio horario después de haber disputado la pasada semana el Clásico del Desierto en Dubai. 'Me despierto a las seis menos cuarto de la mañana', cuenta. El madrugón es más llevadero después de conseguir levantar la monumental tetera con la que se premiaba al vencedor. Su triunfo le coloca primero en la lista de ganancias del circuito europeo, la Race to Dubai.

La temporada ha empezado bien: venía de un segundo puesto, y el domingo el triunfo en Dubai.

Por supuesto que estoy contento, es evidente que estoy en buen momento, pero tampoco hay que sacar las cosas del tiesto. Es un torneo más que me da la confianza para lo que viene. No es nada extraordinario.

El campo era complicado, expuesto al viento del desierto.

Mucho, muy complicado. De hecho los resultados no fueron muy bajos. Es un recorrido que está muy abierto. El aire te la puede jugar en cualquier momento.

¿Lo más difícil fue ese golpe de aproximación a green del 18?

Tenía miga. Es que han construido una grada muy alta y eso hace que te pueda desventar el golpe. Desde una misma distancia puede haber una diferencia de palo según la bola vuele más o menos alta. O te pasabas o te ibas al agua.

Aunque antes tuvo ese triple bogey con la bola incrustada en la palmera. ¿Cómo afrontó ese mal momento?

Me ayudó mucho darme cuenta de que a pesar de hacer un siete en un par 4 todavía tenía opciones de victoria. De hecho, luego llegó el hoyo 1.

¿Siente que lidia mejor con los malos golpes, que los asimila mejor?

Sí. Me siento más poderoso en el aspecto mental. Me presionaba demasiado en momentos en los que no se podía fallar. Pensaba que con el trabajo que me ha costado llegar hasta aquí, un mal golpe podía arruinarlo. Ahora he conseguido aislar ese pensamiento.

¿Le ayuda ese carácter dicharachero? Se siente a gusto con una cámara delante. Luce sonrisa.

Es mi carácter. El golfista no puede ser dos personas: uno dentro y otro fuera del campo. Es mi estado natural y así me siento más cómodo.

Y técnicamente, ¿qué ha cambiado?

He trabajado mucho en el stance (forma de colocar los pies antes de dar el golpe). Lo he abierto más porque creo que le viene mejor a mi altura. De momento va genial.

¿Qué tiene puesto en primer lugar en la lista de mejoras?

El juego corto. Siempre es un apartado en el que hay margen para ser mejor.

Ahora intentará llevar esa sensación tan desahogada a los grandes. Sólo ha pasado dos cortes de ocho presencias. Se le notaba estresado.

Son mi punto débil. Es un proceso que tarda más o menos según el jugador. Fue muy duro el año pasado estar entre los 15 primeros en Augusta a seis hoyos de acabar la segunda jornada y quedarme fuera.

¿Le seduce la Ryder con Olazábal de capitán?

Uf. ¡Qué grande sería estar entre los elegidos! Txema será un gran capitán.