Publicado: 24.04.2015 22:51 |Actualizado: 24.04.2015 22:51

El 'Granca' se deja medio título en casa

El Herbalife Gran Canaria pierde de paliza (66-91) en la ida de la final de la Eurocup ante el Khimki

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Kendall (d) y Paul Davis, durante el partido. EFE/Elvira Urquijo A.

Kendall (d) y Paul Davis, durante el partido. EFE/Elvira Urquijo A.

El Herbalife Gran Canaria ha encajado este viernes una holgada renta de 25 puntos en la final de la Eurocup ante el Khimki, después de perder contra el equipo ruso (66-91) en la ida celebrada en el Gran Canaria Arena, y de donde los españoles han salido con una dolorosa derrota para afrontar la vuelta con pocas garantías de proclamarse campeón.

Para lo que ya se ha convertido en la cita más importante de la historia del club canario, era de prever que el Khimki no le pondría las cosas fáciles pese a jugar en cancha rival. Los rusos, que ya conquistaron este título en 2012, maniataron los nervios propios y extraños en busca del gran objetivo: levantar el trofeo y ganarse el derecho a disputar la Euroliga en la próxima temporada.

Así, los moscovitas arrancaron entonados el duelo y firmando un parcial de 2-8, gracias al acertado reparto de asistencias de su base Tyrese Rice. Su compañero Paul Davis era el principal beneficiado de los pases del 'playmaker' visitante, quien asistió a la primera reacción del Herbalife; mediado el primer cuarto, el cuadro local estabilizó una contienda (9-8) que se volvió a desequilibrar con otro posterior estirón ruso.

Tal arrebato se certificó entre los últimos compases del periodo inaugural, consumado con 19-21, y los primeros del segundo; ahí, el Khimki se situó con una decena de puntos a su favor y en apenas tres minutos (19-29), para llegar a colocarse con +11 (24-35) a 4:01 de alcanzar el descanso. A trompicones, el Herbalife lograba contrarrestar el armamento rival y marcharse al intermedio siete abajo (33-40).

El 'Granca' veía peligrar el sueño de ganar su primer entorchado continental, tornándose además en pesadilla y sobre un escenario en el que pocos contaban con la derrota. No en vano, los canarios se habían mantenido invictos como locales en todo el transcurso de la presente Eurocup, después de once partidos disputados en dicha condición.



Por si fuera poco, el club canario también llegaba a este compromiso como dueño del mejor balance competitivo, sumando hasta la fecha una única cosecha negativa en 22 partidos totales. Frente a esa gran estadística, los pupilos de Aíto García Reneses sacaron coraje en un tercer periodo para la esperanza local.

Comandados por Eulis Báez, los jugadores del Herbalife entrelazaron de salida un 8-4 que acercaba posturas (41-44), para un cuarto en el que los visitantes hicieron la 'goma' en el electrónico del Gran Canaria Arena. Los locales consiguieron ponerse a dos tantos de distancia (47-49 y 51-53), pero seguían cediendo tras el bocinazo de los 30 minutos (54-59).

El devenir del encuentro dejaba claro que el Khimki perseguía la meta de sentenciar la final cuanto antes, de cara a adueñarse del título en Moscú y sin demasiados problemas. Calibrando bien sus lanzamientos lejanos, los rusos corroboraron a base de triples una arremetida ofensiva que desvaneció las aspiraciones españolas.

De manera paulatina, el cuarto periodo sirvió de perfecto decorado para que el club de Moscú extendiese su ventaja desde la línea de 6,75 metros; el omnipresente Rice se encargó de tal misión, auspiciado por sus camaradas Egor Vyaltsev y Petteri Koponen. Ellos tres guiaron el festival ruso, para que finalmente el triunfo viajase hasta territorio moscovita tras un lúcido último periodo de los visitantes (12-32).

La ausencia del alero español Víctor Claver no fue ningún 'handicap' para que el Khimki se fuera de Gran Canaria con medio título en su bolsillo. El exjugador de Valencia Basket, pese a que no llegó a tiempo de ser inscrito en la Eurocup, disfrutará probablemente de un entorchado que solo evitaría un giro drástico de guión.