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Horner: los viejos rockeros siempre vuelven

El estadounidense, de 41 años, conquista el inédito Puerto de Hazallanas y se pone al frente de la general, por todo lo alto, en Sierra Nevada

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El insólito Chris Horner (Radioshack), un 'chaval' de 41 años, aquel que ganó la tercera etapa y se enfundó la roja por un día, en tierras gallegas, volvió como los viejos rockeros para conquistar el inédito Puerto de Hazallanas y ponerse al frente de la general, por todo lo alto, en Sierra Nevada.

Va en serio que Horner quiere ganar la Vuelta. Algunos se ríen porque este calvo simpático que habla castellano como Tarzán lo dice con una sonrisa de oreja a oreja. Pero ahí está, líder, otra vez de rojo tras una exhibición en un puerto de verdad. Se incrustó entre los favoritos del cartel y ganó a lo campeón, en solitario, sin respuesta.

Decidió ganar a 4 kilómetros de la cima que ponía fin a la décima etapa, que salió de Torredelcampo con caída masiva y llegó a la sierra granadina con la noticia de la salvación del Euskaltel por obra, gracia y milagro del piloto Fernando Alonso, que ha encontrado la fórmula 'uno' para salvar a la escuadra vasca. Ajeno a esa gran noticia, Horner, nacido en Okinawa (Japón), arrancó para no volver. Y fue contundente el hombre, alzó los brazos con un adelanto de 48 segundos sobre Nibali y 1.02 respecto al grupo de Valverde, Purito, Basso, Pinot y Roche.

'Quiero ganar la Vuelta', insistía Horner después del subidón. De momento se irá a descansar a tierras aragonesas como jefe de la Vuelta. Ahora la contrarreloj, que es otro cantar, pero espera hacerlo bien 'aunque sea pequeño' y vea que el maillot rojo 'será para Nibali'.

Puede que no le falte razón, pues el 'Tiburón de Mesina' es segundo en la general. Se desquitó del pequeño tropiezo en el muro de Valdepeñas y pegó un mordisco de 14 segundos a sus rivales directos, entre los que hubo detalles a reseñar. Ni Valverde ni Purito son capaces de seguir al vencedor del Giro si el puerto es duro. Necesitan rampas explosivas para hacerle sufrir. De cualquier manera, queda toda la Vuelta, el miércoles espera la crono de Tarazona y luego vienen los Pirineos, más tarde el Angliru... y están separados en menos de un minuto. Entre ellos, atención, se ha metido tercero el irlandés Nicolas Roche (Saxo).

La salida tuvo tintes festivos y luego casi trágicos. La buena noticia: El Euskaltel se salva. Fernando Alonso, el piloto de Fórmula 1, irrumpió como un Ferrari en el pelotón. Será el salvador de la escuadra vasca, que ya había anunciado su defunción por falta de recursos económicos.

La mala noticia fue que la marcha neutralizada fue un desastre. Una caída multitudinaria mandó a casa a 4 corredores, uno de ellos Alberto Losada, una pieza vital de Purito en la montaña. Y era una etapa para contar con él. Incluso el líder, Dani Moreno, besó el asfalto, pero el madrileño puso seguir. En meta le fue bastante peor a 'Cigarrín'. Hundido, cedió más de dos minutos y el maillot rojo.

Otros dos fueron expulsados de carrera 'por remolque prolongado': Andrew Fenn y Thomas De Gendt. Iban rezagados por la caída y fueron cazados por los comisarios agarrados al coche más de la cuenta. Todo estaba escrito de antemano para el final, pero se permitió una fuga de 10 hombres de los que no causan dolor de cabeza a los favoritos.

En la cima de Monachil solo quedaban Ulissi y Tomasz Marczynski en vanguardia, pero el Movistar se encargó de bajarles los humos. A 5 de meta entraron los grandes en escena. El Astana descubrió sus cartas. Fuglsang y Nibali subían muy rápido. Nadie se movía. Sólo Nibali, que trató de largarse en dos ocasiones. En la primera contestó Horner, pero muy firme además. En un instante cambió de ritmo y se fue a la conquista de su segunda etapa.

Nibali insistió a dos de meta. Se fue disparado y dejó clavados a sus rivales. El escualo ganador del Giro apareció tarde, pero apareció. Despejó algunas dudas. Sigue siendo el principal favorito, si Valverde y Purito no dicen lo contrario. O Horner, que se lo sigue pasando en grande. De momento, se ríe vestido de rojo. El pelotón voló rumbo a Zaragoza, donde disfrutará este martes de la primera jornada de descanso. Después de una ducha rápida, directos al aeropuerto de Granada. La Vuelta vuela al norte.