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Ibaka, un fichaje con fecha de caducidad

 El Madrid presenta al congoleño sabiendo que puede regresar en breve a la NBA

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Ibaka se sentó en la sala de prensa del Bernabéu para presentarse, pero sus palabras tenían aroma de despedida. El martes se anunció su fichaje por el Madrid sujeto a la duración del cierre patronal de la NBA, un proceso que se preveía largo, aunque parece que empieza a desbloquearse. Ibaka jugó tres minutos contra el Milán, estará ante el Gran Canaria y es probable que también el miércoles frente al Macabbi. Después de esa pequeña gira, si todo en la NBA va por el carril de la concordia, tendrá que volver a jugar en Oklahoma.

'Me gustaría aprovechar para jugar aquí algún tiempo, pero es algo que no puedo controlar', dijo el congoleño, que no parece tener prisa por volver a la NBA. 'El lockout es malo para los jugadores, para los aficionados y para el baloncesto. Si se levanta, una parte de mí se alegrará y otra no', añadió, antes de prometer 'energía, defensa y todo lo que pueda'.

Al otro lado del Atlántico, las negociaciones del cierre patronal, que definirán el futuro tanto de Ibaka como de Rudy, empiezan a fructificar. 'Creo que estamos cerca del acuerdo, pero dependemos de los propietarios', comentó tras la última reunión Billy Hunter, director del sindicato de jugadores. 'No hay garantías, pero tanto el sindicato como nosotros pensamos que llegaremos pronto a un acuerdo', afirmaba en la misma línea David Stern, comisionado de la NBA.

El jueves todo fue rodado en Nueva York, aunque no se tocó el tema más delicado y que hizo que se rompieran las negociaciones la semana anterior: el reparto de dinero. Los jugadores, que percibían un 57% de los ingresos de la liga con el anterior convenio, están dispuestos a reducir al 52,5% pero los propietarios, que dicen estar perdiendo dinero con la situación actual, no suben su oferta del 50%. La diferencia se estima en 100 millones de dólares. El otro motivo de fricción, relacionado con el límite salarial, parece casi solventado. La semana que viene debería terminar todo y las partes no descartan que los equipos disputen los 82 partidos habituales de la temporada aunque sea en un calendario compactado.

En el Madrid siguen con interés las negociaciones. El jueves, 11.000 personas acudieron a la Caja Mágica a ver el encuentro atraídos por Rudy e Ibaka, un éxito que ven difícil que se mantenga sin los NBA. Juan Carlos Sánchez, responsable del baloncesto madridista, lo tiene claro: 'No nos vamos a engañar, nos gustaría que se mantuviese el lock out y no hubiese temporada'. Aún albergan esperanzas de que el tránsito de los jugadores se alargue. 'El final del cierre patronal se lleva viendo desde junio, no sé cuando será finalmente. Intentaremos que los jugadores se queden en el Madrid; otra cosa será que los contratos lo permitan', añadió Sánchez. Los blancos saben que Ibaka es un imposible por su rol en el campeonato y la duración de su contrato, pero mantienen esperanzas de poder retener a Rudy. Confían en que, en el peor de los casos, volverá a la NBA con billete de retorno para jugar la temporada que viene en el Madrid.

Cuando Ibaka se marche, el público le echará de menos. Sin ni siquiera jugar, ya era un ídolo. 'Fue la primera vez en mi vida que entro en la pista y la gente me recibe con una ovación así. No esperaba jugar. Fue algo que nunca olvidaré', comentó agradecido el congoleño, que incluso deja la puerta abierta para un futuro reencuentro: 'Quizá algún día esté de vuelta para jugar aquí, nunca se sabe'.