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El jardín de Pau Gasol

La estrella española, ya sin problemas en el tobillo, dinamitó a Serbia en 23 minutos de juego. La defensa minimizó el poderoso ataque balcánico. La Roja se asegura el pase a cuartos y será primera si gana a Francia

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España tiene un don que se llama Pau Gasol. Es un jugador que parece producto de la ingeniería genética. Mide 2,15, sus brazos son eternos y mueve ese corpachón con una capacidad inesperada. Para él cualquier filigrana es posible. Su ventaja, fundamentada en un físico privilegiado, de poco serviría si no se combinase con una cabeza hecha para el baloncesto. Pau entiende el juego, sabe encontrar los puntos débiles de sus rivales y explotarlos una y otra vez, hace mejores a sus compañeros, capacidad no muy habitual para los que viven en la pintura. Sin él España compite, con él es la favorita. En su mejor partido del Europeo, se fue a 26 puntos y ocho rebotes en sólo 23 minutos, falló únicamente dos tiros de campo y creó un tremendo agujero en la defensa serbia. Sólo con él y con su hermano, -20 puntos, 10 rebotes- sirvió para cumplir sobradamente en ataque.

Scariolo, que se empecina en algunos grandes errores, ha conseguido ensamblar a la familia Gasol para que ambos jueguen juntos en la zona, algo que no era sencillo. La historia está saliendo a la perfección, los dos crean un complejo casi inexpugnable, un quebradero de cabeza para el resto de pívots, que no son capaces de pararles ni por talento, ni por tamaño, ni por cualquier otra variable posible. Ellos marcan la diferencia.

Pau combina un físico privilegiado con una genial lectura del juego

La pareja, con pocas aportaciones más reseñables en ataque, hizo la mitad del trabajo. La otra parte del éxito llegó en el otro lado de la cancha, cuando tocaba defender. El ataque serbio se presentaba con el segundo mejor registro de la competición, con una media de 87 puntos por encuentro. Quedó en unos ridículos 59. Los balcánicos no encontraron un tiro sencillo, siempre llegaba alguien a forzarles e incomodarles.

Hubo tapones, robos y tanta intensidad como inteligencia. En la defensa española se abrían caminos que en realidad eran encerronas. El pasillo llevaba a los jugadores exteriores serbios hasta debajo de la canasta y ahí se encontraban a los hermanos Gasol, que, aun no siendo ninguno prodigios defensivos, crean una jaula de brazos en la que el tiro se convierte en imposible. Una y otra vez los serbios se daban contra la pared de La Roja. El partido fue un paseo. Los balcánicos, verdugos el año pasado, recibieron una contundente venganza.

Marc se unió al festival de su hermano y terminó con 20 puntos

Los elementos están encima de la mesa. Para ser campeón, España necesitará seguir con la gran defensa, algo más de aportación del juego exterior, buena circulación de balón y ese tipo de cosas que siempre se necesitan para ser grandes. Junto a ello, sabe que estará lo que marca la diferencia, un jugador homérico llamado Pau Gasol, la clave que explica una generación de oro.

España ya tiene el pase a cuartos. Si gana a Francia el domingo será primera de grupo. Ese es el objetivo.

84 - España (23+20+27+14): Pau Gasol (26), Rudy (2), Navarro (14), Calderón (8) y Marc Gasol (20) -equipo inicial-, Reyes (4), Ricky (2), San Emeterio (2), Llull (2), Claver (2), Sada (1) e Ibaka (1).

59 - Serbia (14+18+17+10): Teodosic (6), Tepic (8), Keselj (3), Krstic (12) y Macvan (6) -equipo inicial-, Paunic (3), Bjelica (4), Markovic (1), Savanovic (11), Perovic (5) y Marjanovic.

Árbitros: Fabio Facchini (ITA), Spyridon Gontas (GRE) y Apostolos Kalpakas (SWE). Sin eliminados

incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de la segunda fase del Grupo E del Eurobasket disputado en el Siemens Arena de la capital lituana ante unos 4.000 espectadores.