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Kaká, de defenestrado a opción para jugar el clásico

El brasileño aprovecha el castigo a Özil para intentar subirse al último tren de la titularidad. Ha pasado de no jugar desde abril a reivindicarse en los últimos tres partidos

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Ricardo Kaká vuelve a sonreir en el Real Madrid. Quién le iba a decir hace poco más de un mes que su situación dentro del equipo iba a cambiar de forma tan radical en tan breve margen de tiempo. El brasileño ha sabido a último clavo ardiendo que le ha acercado José Mourinho y ha pasado de ser un jugador traspasable y defenestrado a convertirse en candidato a saltar de inicio el próximo domingo en el Camp Nou.

A sus 30 años, Kaká está ante su última oportunidad para demostrar que los 65 millones que pagó el Real Madrid en el verano de 2009 al Milan por sus servicios no se han tirado a la basura. Que han servido para que los aficionados puedan llegar a contemplar parte del jugador que ganó un Balón de Oro en 2007. Hasta ahora no ha sido así. Y mientras, el brasileño iba ingresando en su cuenta bancaria diez millones de euros neto al año.

Después de tres temporadas cargadas de obstáculos, lesiones, actuaciones decepcionantes e, incluso, problemas anímicos, el brasileño contaba sus días en el club blanco desde abril. En aquel partido de Champions contra el Bayern de Múnich Mourinho le dio la oportunidad de reivindicarse a lo grande y volvió a fallar. No cambió la dinámica del choque y además fue uno de los que fallaron desde la tanda de penaltis. El portugués le puso definitivamente la cruz. No volvió a jugar un solo minuto hasta el final de temporada.

Todos los indicadores señalaban hacia su marcha del Real Madrid en el mercado de verano. No faltaron ofertas. De Europa se interesaron el Milan, el París Saint Germain y el Manchester United. Y de EEUU también llegaron ofertas. Pero Kaká no quería rebajar sus honorarios. Pesaban más en la balanza que los minutos sobre el césped. Y el Real Madrid tuvo que mantenerle en plantilla consciente del desperdicio que iba a suponer desterrarle a los banquillos.

Hacía tiempo que la confianza de la afición la había perdido y ya tampoco contaba con la misecordia del entrenador. Solo el presidente, Florentino Pérez, mantiene una confianza ciega en uno de sus tres neogalácticos.  Todavía en la reciente Asamblea de compromisarios del Real Madrid llegaba a asegurar que el brasileño había resultado rentable: 'Kaká nos ha dado mucho dinero. Cuando hicimos esa fuerte inversión nos iba a dar muchos ingresos. Desde el punto vista económico nos ha salido bastante bueno'.

Pero los astros se han alineado en favor de Kaká. En medio de un ambiente interno convulso, el '8' blanco ha resultado el más beneficiado. Mourinho ha decidido castigar a Mesut Özil, del que reclama mayor rendimiento. Precisamente el alemán fue el que apartó a Kaká a golpe de talento. Pero la irregularidad no entra dentro del manual del técnico portugués, que han tenido que girarse hacia lo que tenía en el banquillo para ocupar ese puesto. En algunos partidos ha optado por Modric, pero todavía le falta al croata un punto en su tono físico.

Por eso, probó en el trofeo Santiago Bernábeu a Kaká. El amistoso no requería exigencias. Era disparar con balas de fogueo. Pero el tiro le salió bien. Kaká marcó tres goles ante el débil Millonarios. Tras el partido ya avisó Mourinho de que había 'hecho méritos para poner su nombre en mi cabeza'. En el siguiente partido de Liga, contra el Deportivo, le hizo disputar los primeros minutos en Liga. Suplió al abroncado Özil y disputó toda la segunda parte. Cumplió. 

Y anoche disfrutó de 74 minutos en el Amsterdam Arena. Se le notó muy cómodo sobre el campo. Corrió. Contagió a sus compañeros. Se movió de izquierda a derecha y ofreció todo lo que se espera de él. Fino en la carrera, también deleitó con varios centros al área magistrales. Uno de ellos desembocó en el golazo de volea de Benzema. Se marchó por Özil desfondado pero satisfecho. En su entorno destacan que en estos momentos ha alcanzado un estado de forma óptimo. Y es que hacía mucho tiempo que no se le veía tan bien físicamente. Todo se torna en positivo para el brasileño. De los últimos 180 minutos posibles ha disputado 119. Incluso, ha vuelto a ser llamado por Meneses para disputar los próximos dos amistosos con Brasil.

Al final del encuentro contra el Ajax se desahogó: 'Lo pasé muy mal. La titularidad es una conquista personal y si trabajo las cosas van a salir. Mi voluntad siempre fue triunfar en el Real Madrid'. Ahora incluso Mourinho se plantea darle continuidad, lo que implica que podría entrar en el once inicial que se enfrente el domingo a las 19:50 horas al Barcelona en el Camp Nou. Ese será un escenario de altura para que Kaká demuestre su peso en juego. Hasta ahora los rivales y los encuentros han sido de segunda fila. El domingo, como pasó contra el Bayern, el rival y la situación pondrán de nuevo a prueba su valía. Un buen partido podría terminar de convencer a Mourinho y sería un paso de gigante para que se vuelva a reencontrar con el cariño de la afición.