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Kanouté: "Más allá de la crisis económica, hay una crisis humana que no acaba nunca"

El Sevilla despide al delantero en una nueva edición del partido 'Champions por Africa'. El maliense encuentra espacios en su vida para la solidaridad y la espiritualidad

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El gigante negro vestirá este martes por última vez la camiseta del Sevilla C.F., pero no se quitará la equipación de la solidaridad. Frederick Oumar Kanouté se despide oficialmente de España, con un nuevo partido de 'Champions for Africa', el encuentro benéfico que, de la mano de Unicef, se celebra en el Ramón Sánchez Pizjuán desde 2008 y que servirá para recaudar fondos con destino a la llamada Ciudad de los Niños que el jugador franco-maliense financia en Sakina, cerca de Bamako.

'A nivel personal significa la puesta en práctica de lo que siento, de lo que quiero hacer. Deseo aprovechar un poco de la herramienta del fútbol y de la condición pública que tengo por jugar a dicho deporte y tener fama. Pretendo dirigir esa fama hacia donde quiero. Quiero dirigirla hacia los más desfavorecidos, ya sea en Africa o en otros sitios; en este caso, en Mali. Y le doy las gracias por ello a toda la gente que colaboran conmigo a nivel personal o con Unicef y otras organizaciones'.

Por ahora, su proyecto acoge a cuarenta menores, pero su pretensión es que alcance su capacidad plena en un plazo mínimo de dos años: 'Queremos albergar a cien niños. Es decir, niños a los que cuidamos directamente en la ciudad, aunque tenemos otros programas para ayudar a los niños y a otras personas fuera de este recinto'.

'Se trata de un proyecto integral, que contempla aspectos fundamentales como los de la educación y la salud. Esta ciudad está compuesta de diez casas de tipo familiar, que acogen a varias madres adoptivas empleadas por la fundación. En cada casa, se pueden recibir hasta diez niños, incluso hermanos entre sí, o huérfanos a los que integrar en una nueva familia. Dentro de este complejo tenemos un centro de salud, escuela primaria, guardería....- Estamos a punto de construir una escuela más grande para acoger a los niños de los pueblos de la comunidad local, para que se mezclen unos con otros y vivan una vida lo más digna posible'.

Esa dimensión fieramente humana de Kanouté se hace presente en el medio centenar de instantáneas que bajo el título Instantes ha exhibido durante los últimos días el Sevilla C.F., en memoria de esa estrella que ha colaborado a brindarle no menos de seis copas que también pueden admirarse dentro de esa muestra. En esa memoria gráfica, no faltan goles en la portería o en la conciencia de los espectadores como cuando celebró el segundo tanto que le metiera al Deportivo en 2009, enseñando la camiseta a favor de Palestina que escondía bajo la indumentaria de reglamento: el gesto, en solidaridad tras los bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza, le costó una tarjeta amarilla y tres mil euros de multa.

Ahora, el país de su familia paterna vive bajo la sombra del yihadismo en el norte y de un golpe de Estado en el sur, en una situación política que empezó a normalizarse en agosto aunque ahora el nuevo gobierno ha llegado a reclamar una intervención militar contra la rebelión en la que algunos aprecian la larga mano de Al Qaeda.

'Estoy en contacto con familiares en Mali, todos los días me van contando lo que pasan. Hay mucha preocupación por este tema y espero que no se extienda a todo el país. Que sea en el norte la crisis más grave ya es preocupante, pero espero que no coja a todo el país o llegue a la capital. En ese caso, todo será más complicado incluso por sus repercusiones en el tema humanitario y de las ayudas externas. Espero que no vaya a peor. De momento, no nos toca directamente a la ciudad de los niños. Esperemos que siga así'.

Este año, la editorial Gramática Parda publicaba Miradas al cielo, el juego divino de Frederic Kanouté, escrito por el periodista Juan Antonio Solís, aunque el jugador se reservara el prólogo y un capítulo dedicado a como alcanzó la fe en el Corán. 'En ese libro, he querido ser un poco más profundo, entrar dentro de mi y ofrecer un aspecto ajeno al fútbol. Desde el principio, cuando vi la insistencia de la editorial sobre el libro, yo tenía mis dudas, pero acepté con la única condición de que tratara de todo, que abarcase todo los temas que me interesaran y por eso he querido que fuera un libro un poquito más personal'.

Kanouté: 'Sin el Islam y la espiritualidad me parecería mi existencia muy vacía'Una profunda espiritualidad envuelve a esta obra y a la propia vida del futbolista: 'Quería que este libro fuera mi persona y por eso en mi vida personal no estoy veinticuatro horas mirando al fútbol. Cuando no lo juego, me involucro en temas sociales, personales, filosóficos o religiosos. Es mi vida. El islam, la religión, la espiritualidad, es una componente muy importante de mi vida, lo que me hace avanzar, sin ello me parecería mi existencia muy vacía. En todo lo que hago intento siempre una componente un poco más profunda, y eso me lo ha dado el islam'.

No ha sentido un especial rechazo en los tiempos del supuesto choque de civilizaciones por su condición de musulmán: 'En mi posición, resulta un poco más fácil serlo. Un poco más fácil, entre comillas, porque vine como futbolista no como musulmán. A pesar de ser musulmán, me quieren como futbolista. Conozco otra gente que ha sufrido ese rechazo. Desgraciadamente, ocurre en todo el mundo, cuando una persona es diferente, practica una religión diferente, tenemos la enfermedad de rechazarlo. Conozco personas cercanas que lo han vivido. Yo en algún caso he percibido ciertos gestos de distancia o de desprecio; pero muy poco'.

De padre maliense y madre francesa --a la sazón profesora de filosofía--, creció en el seno de una familia librepensadora: 'Tengo una familia mixta, hay de todo. Hay cristianos y musulmanes, así que yo no crecí en una de las dos creencias sino que dejaron muy libre de hacer lo que quisiera. Cuando llegué al final de la adolescencia, empecé a practicar el islam'.

Le molesta especialmente que el racismo y la xenofobia hicieran aparición durante las últimas elecciones francesas, que él siguió con cierta distancia, ya que ninguno de los candidatos le satisfacía plenamente. Negro y mahometano, pero futbolista y millonario. El sabe que esa segunda parte de su retrato le salva de la crisis que muerte especialmente a los inmigrantes más desfavorecidos: 'Desafortunadamente, más allá de la crisis económiica hay crisis humana y esta parece que no se acaba nunca. No logramos acabar con el racismo o la xenofobia, por ejemplo, el miedo al otro. Son crisis que se quedan más allá del tiempo tan difícil que estamos pasando. Los que sufren este rechazo lo sufren incluso más en tiempos como estos. Si cada uno hace un esfuerzo un poco más grande, todos de la mano podemos salir de la situación. Lo veo con gente que conozco y está viviendo un momento difícil. Yo tuve la suerte de no venir como un inmigrante más sino como futbolista'.

El lema del partido que hoy se celebra en el templo sevillista es claro y rotundo: 'Jugamos en Sevilla, ganamos en Africa'. Esta champions de la solidaridad no sólo se ha disputado desde su creación hace cuatro años, en el Sánchez Pizjuán, sino que también ha tocado puerto en el Santiago Bernabeu, en el Vicente Calderón o en Mestalla.

Las entradas, entre cinco y veinte euros, pretenden garantizar un lleno total de los graderíos, para contemplar un partido que enfrenta al Sevilla de David, Diego Capel, Notario, Kepa, Kerzhakov, Dragutinovic, Hinkel, Mart Javi Navarro, Aitor Ocio, Pablo Alfaro, bajo la batuta de Míchel y Antonio Alvarez, frente a una selección en la que militarán, entre otros, Marchena, Iriney, Giza, o Toquero, con los misters Manolo Cardo y Jiménez.

Su antiguo club le reconoce como el jugador más grande en sus 107 años de historia: 136 goles marcados y seis títulos, cinco entre 2006 y 2007 (dos Copas de la UEFA, una Supercopa de Europa, otra de España y una Copa del Rey), un palmarés al que hay que añadir otro de estos últimos trofeos en 2010.

'Mis años en Sevilla han constituido una experiencia fantástica --afirma Kanout-. Si mi carrera se hubiera resumido en un tramo, habría elegido el del Sevilla, porque el resto está ya casi olvidado. He vivido tanta cosa magnífica en Sevilla, que mi carrera se resume en esta ciudad y en este equipo'.

La prensa deportiva le despide hoy con un elocuente 'Hasta siempre, Fredy'. Así le llamaban cuando, siendo un niño, visitó por primera vez Bamako. Allí, al contemplar a otros menores de su misma edad, reconoció lo que les diferenciaba. Desde entonces, Kanouté estuvo dispuesto a vencer a la miseria por goleada.