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Lemaitre gana un 100 sin color

El atleta de la Saboya, de 20 años, arrancó muy mal en la salida pero progresó hasta conseguir superar con claridad a todos sus rivales. Su registro de 10.11 se vio afectado por un viento contrario de un metro por segundo

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Es el nuevo talento de la velocidad. Christophe Lemaitre, la excepción genética, el primer hombre blanco que ha corrido los 100 metros en menos de 10 segundos, superó este miércoles su primer gran test. Con matrícula.

Como los grandes sprinters, Lemaitre, 20 años, tuvo que sacar a relucir toda su clase, la superior explosividad de sus fibras musculares rápidas, cuando la prueba entró en acción. Porque salió fatal.

La final se planteó como un combate de boxeo, un choque directo entre la gran esperanza blanca' y el inglés Chambers, exponente del tradicional dominio de la raza negra en el hectómetro, una superioridad que dura tres décadas.

Dos franceses, dos británicos y dos italianos en la final. También un portugués nacido en Nigeria y un noruego nacido en Gambia. El reflejo de la nueva Europa.

Explican los técnicos que los 100 metros se dividen en cuatro partes: la reacción al disparo, la arrancada, la progresión y la resistencia a la velocidad. Lemaitre sólo brilló en las dos últimas. Pero son las que más segundos duran. Por eso ganó.

La mejor arrancada la protagonizaron el portugués Obikwelu y el inglés Chambers. Lógico. Son dos hombres muy musculados, con un sistema nervioso explosivo y no excesivamente altos. Los peores en la salida fueron Christophe Lemaitre y el italiano Di Gregorio. También es normal que el francés, que mide 1,89, sea de los peores en la salida. Los velocistas altos siempre reaccionan con más lentitud al disparo.

Chambers corrió muy bien en los primeros 30 metros. Iba al frente. También seguía en primera línea Obikwelu, subcampeón olímpico hace seis años. Lemaitre aún no se había repuesto de su mala salida. Pero empezaba a evolucionar.

La máquina blanca se puso en acción a los 40 metros. Lemaitre es un velocista ligero, de sólo 74 kilos, pero potente. Su técnica es exquisita. Tira de brazos de forma espléndida, con las manos totalmente extendidas, las palmas hacia dentro. Como Carl Lewis. Y ayer progresó como lo hacía el hijo del viento en los años ochenta: cruzando la muralla que formaban sus rivales como si se tratara de la barrera del sonido: Lemaitre voló en cuanto entró en acción.

Lo mejor del francés fue su tramo final. Lemaitre alargó su zancada, mantuvo la potencia sin crisparse y demostró que es un candidato firme a ganar el oro de los 200 metros. En eso, salvando las diferencias, es como Bolt. A más metros, mejor expresa la superioridad de su zancada.

El viento sopló en contra. Como siempre en Montjuïc. Lo hizo a un metro por segundo, una intensidad suficiente para empeorar en 0.07 su crono final. El tiempo oficial fue 10.11. Habría roto de nuevo el muro de los 10 segundos con un viento de la misma velocidad pero en sentido contrario.

Por detrás del velocista galo, un hombre llamado a dominar Europa durante una década, se registraba una gran igualdad en la línea de meta. Cuatro velocistas negros (Lewis-Francis, Mbandjock, Obikwelu y Chambers) empataban en 10.18. Hubo que recurrir a las milésimas para determinar la plata y el bronce. El inglés Lewis-Francis registró exactamente 10.172 y el francés Mbandjock, 10.173. Una milésima de segundo separaba la plata del bronce. Y la foto-finish mandaba a Chambers, un hombre marcado por el dopaje, a la quinta plaza.

El velocista galo ha confirmado que puede con la presión. Fue campeón mundial junior de 200 en 2008, el pasado año se proclamó campeón europeo junior de 100 y este año, en la difícil transición a la categoría senior, se ha consagrado con un título de primera fila. En agosto se lo rifarán los organizadores de pruebas de la Liga del Diamante.

Pero su trabajo no ha acabado. Queda mucho. En la mañana del jueves ya correrá las eliminatorias de 200 metros. 'Voy a por la segunda medalla' dijo tras ganar el 100. También correrá los relevos. Puede irse de Barcelona con tres oros. Le sobra clase para ello.