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Luces y sombras de Jorge Mendes, el agente de futbolistas más poderoso del mundo

El rey de las comisiones pasó de montar videoclubes a ganar más dinero neto que Cristiano Ronaldo. En su país siempre recuerdan que cuando se abrió camino, la corrupción en Portugal estaba a la orden del día.

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El agente de futbolistas Jorge Mendes a su llegada al Juzgado de Instrucción número 1 de Pozuelo de Alarcón (Madrid). /EFE

Jorge Mendes, dueño de la empresa de representación Gestifute, ha tenido que declarar este martes en el Juzgado de Instrucción número 1 de Pozuelo de Alarcón (Madrid) como investigado en el caso de presunto fraude fiscal de Radamel Falcao.

Mendes representa también a otros jugadores investigados por asuntos fiscales como los portugueses Cristiano Ronaldo, Fabio Coentrao o Ricardo Carvalho, el entrenador luso José Mourinho o el futbolista argentino Ángel di María. En todos los casos siempre ha tratado de desligarse de cualquier vínculo de carácter fiscal con sus representados. Ahora que en lugar de ser noticia por lograr traspasos multimillonarios lo es por tener que dar explicaciones a los jueces, nos hacemos las siguientes preguntas:

¿Quién es Jorge Mendes?

Tiene 51 años, fue un futbolista que no logró los sueños que perseguía y que, a los 20 años, encontró consuelo en los negocios. A esa edad montó un videoclub en Caminha, un pequeño municipio de Portugal, donde la población dio la razón a su idea. Desde entonces, nunca más ha tenido que volver a pedir dinero prestado a nadie. Montó hasta un club nocturno que no le impedía ejercer de DJ donde una noche conoció a Nuno Espirito Santo, que ya era un prometedor portero portugués. Mendes le instó a que pusiese sus sueños en sus manos. “Si confías en mí, yo te llevaré a un gran equipo”, le dijo Mendes, decidido entonces, a los 30 años, a hacerse representante de futbolistas. “Tenía que demostrar que mis objetivos dependían de mí”.

¿Cómo empezó a ser representante?

Su siguiente paso fue el de crear una empresa, Gestitufe, que hoy es un verdadero imperio que arrancó en 1997 cuando llevó al portero Nuno del Vitoria de Guimaraes al Deportivo de Lendoiro. Desde entonces, se convirtió en el mago de las comisiones con operaciones multimillonarias que alimentan su fama de “depredador”. Corre incluso la leyenda de que en sus primeros años, en un aeropuerto de Lisboa se lió a empujones con José Veiga, otro famoso intermediario portugués, que le recriminaba que intentase captar a los jugadores que él representaba. Por lo visto, Mendes llegó a golpearle con el teléfono en el cuello. Estaba empezando en la profesión y defendía que en asuntos de dinero, como pasa en Wall Street, no existe límite de velocidad. “No se trata de manejar el mercado”, dice, “sino de crear mercado, de activarlo empujando las piezas”.

¿A cuántos jugadores y entrenadores representa?

En 2012 tenía 83 jugadores y entrenadores. Hoy, sin embargo, esa cifra es incalculable, porque cada día e, incluso, cada hora existe algún jugador que quiere formar parte de la nómina de su empresa. Pero ahora ya no es tan fácil que Mendes le lance a uno esa pregunta que él hace siempre a los futbolistas que representa (“¿dónde quieres jugar?”), porque su empresa ya sólo acepta a 'elegidos'. Un estatus infinito que se fortaleció para siempre cuando ayudó a Florentino Pérez a llevar a Figo del Barcelona al Real Madrid en el año 2000. Desde entonces, Florentino habla maravillosamente de Mendes, cuya nómina de representados a los que ha hecho multimillonarios es incansable. Hoy se puede hablar de Mourinho, James, De Gea, Di María, Falcao, Diego Costa y hasta Fabio Coentrao. Pero ayer fueron Hugo Leal, Maniche o Deco a los que, según el propio Deco, “nos ayudó a sacar el máximo provecho de nuestras carreras”.

¿Hasta qué punto es responsable de los líos fiscales de sus representados?

Hay una biografía suya, La clave Mendes, en la que se habla de sus herramientas para llegar al éxito a través de valores innegociables: “la honestidad, la persistencia, la dedicación y la empatía”. Pero lo cierto es que hoy es un hombre en apuros, acusado de fraude fiscal a través de su empresa, Gestifute, en la que se sostiene que el poder de Jorge Mendes es ilimitado. Y, aunque él diga que se dedica “únicamente a la intermediación”, allí siempre se ha dicho que no se toma una decisión sin consultarle. Al parecer desde hace años va acompañado de cuatro y hasta cinco teléfonos que no dejan de sonar. Pero para un hombre que controla hasta el mercado ruso o el chino, eso ya es lo más natural. Y no se trata sólo de poder o de dinero, sino de una forma de ser, según se escribía en su libro. Una biografía con prólogo de Cristiano Ronaldo y en la que participaron más de cien personajes que llegaron a nominarlo como “el Balón de Oro de los representantes”. Sólo faltó la declaración de su hija Marisa que, por cierto, es la comunity manager de Cristiano Ronaldo.

¿Cuál es la influencia de Mendes en los equipos de fútbol?

Incalculable. Es más, se dice que “el fútbol no sería como es de no existir Jorge Mendes”. Un hombre al que no hay presidente de club de fútbol que no le coja el teléfono sea Roman Abramovich, Pinto da Costa, Alex Ferguson, Florentino Pérez, Peter Lim o Nasser Al Khelaifi. Después de recorrer medio mundo para escribir su libro, Miguel Cuesta y Jonathan Sánchez llegaron a la conclusión de que “Jorge Mendes es el dedo que vuelca la primera ficha de dominó y provoca la caída del resto”. Ante esa afirmación, él no contesta. Sólo sonríe.

¿Qué ingresos se le calculan?

La revista Forbes hizo un estudio en 2016 en el que aseguraba que ganaba, incluso, más que Cristiano Ronaldo: hasta 85 millones de euros limpios al año. Sin embargo, no ha logrado ser del todo profeta en su tierra, donde está alejado del reconocimiento unánime por la percepción de que sus triunfos están vinculados a un momento de burbuja de corrupción en Portugal.

¿Cuántos otros Mendes hay en el mundo?

A ese nivel, en el mundo del fútbol no existe nadie. No hace mucho el portal inglés fourfourtwo.com hizo un estudio de los diez representantes más influyentes del mundo, y los que más se acercaban a Mendes eran Mino Raiola (que llevó a Pogba al Manchester United por 120 millones de euros), Jonathan Barnett (el hombre que trespasó a Bale por 101 millones de euros al Madrid) o Guiliano Bertolucci, especializado en el mercado brasileño. Pero, en cualquier caso, todos estaban lejos de mover el dinero y el número de futbolistas que maneja Jorge Mendes, cuyo imperio no dejó de crecer ni siquiera durante la crisis.