Publicado: 26.11.2014 07:00 |Actualizado: 26.11.2014 07:00

La maravillosa venganza de Benzema

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"¿Y usted pondría de ejemplo a Benzema?" La pregunta es para José Alberto Toril, aquel entrenador del Castilla, aquel hombre que, según el periodismo deportivo, fue capaz de plantar cara a Mourinho. Aquel técnico que, además, compartió entrenamientos con Benzema, con Cristiano y con el Real Madrid en pleno y que ahora contesta a esa pregunta de Público.es: "Yo sí, futbolísticamente sí". ¿Y en el vestuario, como compañero en el vestuario? Y esta es la respuesta de Toril: "Es distinto. Cada futbolista tiene su carácter. Aquel Benzema era un hombre poco expresivo, tímido, silencioso, que apenas expresaba lo que sentía. Pero si me pregunta por el Benzema de hoy ya es diferente. Ha sabido encontrarse, regularizar su juego. Tiene más madurez, más años, más experiencia. No es el mismo Benzema al que antes se le podía pedir más. Ahora ya no".

Toril: "Este Benzema no es el mismo al que antes se le podía pedir más. Ahora ya no"Aquel Benzema, efectivamente, era un hombre al que Mourinho se refería, a veces despectivamente, como "el francés del presidente". También hablaba de él como "un gato en un mundo de depredadores". Y no es algo en lo que Toril, el hombre que dio la cara ante Mourinho, discrepe del portugués. "Porque hay jugadores que necesitan que el entrenador los empuje para que saquen su talento todos los fines de semana. No basta con hacerlo una vez al mes".

Y aquel Karem Benzema (Lyon, 1987), que no tiene comparación con el de hoy, era un futbolista que parecía ingobernable. Vivía a su manera. Jugaba a su manera y hasta conducía los coches a su manera como recuerdan sus accidentes de tráfico. Tenía casi siempre una pinta extraña, incluso cuando acariciaba la pelota en el área. Un tipo raro, peligrosamente insobornable, dentro y fuera del Madrid. En la selección francesa no sólo se negó a cantar La Marsellesa cuando tuvo a la gente en contra. También añadió que no la cantaría nunca y aceptó que, efectivamente, lo que parece es verdad: la demagogia le importa menos que una gallina.

Benzema ahora es un tipo que celebra los goles a la vez que los demás, que sonríe con naturalidad y que ha salido de su mundoAsí es Benzema, el hombre que, cinco años después de llegar a Chamartín, parece otro hombre. Un tipo que celebra los goles a la vez que los demás, que sonríe con naturalidad y que ha salido de su mundo. "Ahora de ninguna manera se le puede acusar de irregular", justifica José Alberto Toril. "Quizá porque ha llegado a la edad idónea". Y, aunque Benzema siga sin facilitar titulares de prensa, la disyuntiva ha desaparecido. El futbolista ha cambiado más que el hombre.

El futbolista se ha hecho el dueño del '10' en la selección francesa y del '9' en el Madrod. El futbolista ya ha convencido a su legión de detractores, incluso a aquellos que aplaudieron a Mourinho cuando buscó que Adebayor fuese su sustituto. Sin embargo, el hombre sigue siendo un enorme desconocido para los medios, un hombre sin revancha al que no se le ha escuchado sacar pecho ni pasar factura a nadie en estos tiempos de bonanza para él.

Benzema, en realidad, es un tipo sin arrogancia, alejado del show mediático, como explica su biógrafo José Luis Guerrero, tal vez el periodista español que lo conozca más. "Karim es un tío muy directo y políticamente incorrecto. No se va a pegar una carrera en el campo si cree que no debe hacerla". Por eso estos cinco años suyos en el Madrid han sido tan abundantes. Hasta el desafortunado Kaká le llegó a llamar la atención frente a la prensa. Pero ni siquiera en esas épocas Benzema daba la sensación de estar herido. Sus gestos, sus huidas, no delataban nada. Al contrario: lo escondían todo. Y lo único que salía a la luz es que Florentino Pérez, el presidente, le defendía las veces que hiciese falta desde su despacho en ACS. Pero, claro, un hombre como José Alberto Toril, entonces un empleado más del club, no tenía acceso a saberlo.