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Mengual se lleva el duende

Pionera en su deporte, la nadadora explicará los motivos que la han llevado a renunciar, a los 34 años, a sus terceros Juegos

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Anna Tarrés, que tiene un ojo crítico implacable, acostumbra a decir que como Gemma Mengual no hay ninguna. Nadie tiene el porte de la nadadora catalana; ni su resistencia, ni la elegancia de sus brazos ni el duende que, durante la última década, ha conquistado las piscinas de todo el mundo. Tampoco nadie exhibe una vitrina tan repleta de medallas, de todo color y condición, como la que tiene Mengual, decidida ahora a dejar su fabuloso palmarés tal y como luce. A las puertas de los Juegos de Londres, se acabó la competición para la deportista española que más preseas ha logrado en un Mundial (siete, en Roma 09), por más que su metal olímpico en la capital británica, este verano, se diera casi por descontado.

Mengual explicará hoy los motivos de su adiós definitivo a la élite, todo un jarro de agua fría para el mundo de la sincronizada, por más que su edad, 34 años, y su reciente parón por maternidad hicieran pensar en una próxima retirada. Recién lanzada al estrellato, en los Mundiales de Barcelona, cuando apenas tenía 26 años, ella pensaba que no tendría cuerda más allá de los 29... ¡Las medallas que se habrían quedado en el camino! Porque la historia reciente de este deporte no se explica sin la nadadora catalana, mucho más que una pionera. En España, la sincro le debe tanto a Mengual como el tenis a Manolo Santana o el golf a Seve Ballesteros. Como ellos, Gemma se lanzó a un erial, allá por 1995. Tres lustros después, deja un vergel que ha crecido gracias a un esmerado cultivo, sorteando todas las fronteras.

La 'sincro' española y mundial no se explican sin su moderna aportación

Claro que la figura de Mengual tampoco se entiende sin la de Anna Tarrés y de todo un grupo de mujeres que, lideradas por la seleccionadora, se embarcaron en la apasionante y dificultosa aventura de convertir un deporte desconocido en nuestro país en una garantía de éxito, apreciada y reconocida por todo el público. El proyecto, tan estimulante como arriesgado, necesitaba un símbolo que lo articulara. Gemma resultó ser el mejor posible. Porque, junto a sus innatas condiciones para resistir bajo el agua durante segundos y segundos, y emerger artísticamente y con una sonrisa cautivadora, la nadadora catalana ofrecía una capacidad de trabajo, sacrificio y lucha imprescindibles en un deporte cuyos entrenamientos se alargan durante ocho horas.

No sólo eso. Dentro de la piscina, Mengual ha ejercido un liderazgo equiparable al de Tarrés fuera del agua. Su presencia ha vertebrado el grupo que sorprendió a propios y extraños, en 2003, en los Mundiales de Barcelona. Los dos bronces (solo y dúo) y la plata (combo) que Mengual y sus compañeras se colgaron entonces y, sobre todo, la puesta en escena de sus coreografías anunciaron el inicio de una nueva era en la sincro mundial. No eran los primeros metales ya habían subido al pódium en los Europeos de 2000 y 2002, pero sí la confirmación del nuevo orden que se establecería entonces y se prolonga hasta hoy, con 37 medallas.

Gemma es la española con más medallas en un Mundial: 7 en Roma

Mengual, Tarrés y compañía no se conformaron con circunscribir a España su milagro. Lo extendieron internacionalmente. Y si bien no han logrado arrebatarle a Rusia la condición de reina de la disciplina, pasaron por delante de viejas potencias como Canadá, Estados Unidos y Japón, hasta colocarse, de manera habitual, en el segundo cajón de las tarimas europeas, mundiales y olímpicas. Lo hicieron, además, explotando la capacidad artística de Mengual y la inventiva de Tarrés, una inconformista casi patológica.

La técnica de la sincronizada sigue siendo hoy reino ruso. La innovación y la originalidad llevan, desde hace años, cuño español. Las estrictas juezas miran hoy con otros ojos los bañadores, el uso de la tecnología, las músicas y el riesgo de las coreografías gracias a Mengual, Paola Tirados su primera pareja en el dúo, antes de Andrea Fuentes, su sucesora, y a todas las chicas que se miraron en ella para alcanzar la excelencia. Junto a los premios, ese el principal legado de Mengual: la cantera que augura éxitos más allá de Gemma, la artista, la más grande.