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Nadal aplica el rodillo a Fish

Por primera vez en un Grand Slam, Federer pierde un partido en el que llevaba dos sets de ventaja

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La locura no es contagiosa. Unos minutos después de que Nadal y Fish comenzaran su partido, se consumó la sorpresa de la eliminación de Federer en la pista central. Pero en la pista 1 el dominio de Nadal se impuso como un hecho incontestable. Como si fuera el orden natural de las cosas.

Mardy Fish sólo había perdido una vez su servicio en los 65 juegos en que había sacado en los partidos anteriores. Decir que de inmediato esa estadística resultó irrelevante es quedarse corto. En el primer juego, Rafael Nadal le rompió el servicio. Ganó el primer set en 36 minutos, y eso incluyó que Fish perdiera su servicio en tres ocasiones.

Bienvenido al universo Nadal, en el que los rivales pierden toda esperanza al entrar en él. Ni siquiera cuando el número 1 del mundo juega infiltrado para anestesiar la zona del pie que se dañó en el partido ante Del Potro. 'Mi pie no está bien', dijo después. 'Pero estamos en cuartos de final de Wimbledon y tengo que jugar. Luego ya tendré un mes para recuperarme'.

Nadal dice que le duele el pie, aunque las pruebas médicas no revelaron ningún problema grave. También comenta que ha llegado a Londres 'un poco al límite de sus fuerzas'. Incluso así, no se puede decir que Fish tuviera muchas opciones.

El norteamericano, de 29 años, no es sólo un jugador de saque y volea, como se vio cuando en algunos momentos aguantaba a Nadal en los intercambios desde el fondo. La intimidación que inspira Nadal debió de afectarle. Sólo así se entiende que tuviera un penoso 53% de acierto en el primer servicio. En demasiadas ocasiones se vio obligado a jugarse el punto con su segundo servicio, y ahí naufragó en los dos primeros sets (6-3, 6-3).

Fish jugó intimidado y sólo se soltó un poco en el tercer set

Fue un partido raro. Ambos jugadores alternaron golpes estupendos con errores muy claros. En el tercer set, Nadal admitió haber jugado con menos agresividad, y eso se paga en la hierba. Fish se soltó, ganó el set, pero después sólo pudo estirar el partido hasta la cuarta manga. Nadal volvió a acelerar el ritmo tras esa pausa. Fish no tenía ya respuestas para ese nivel.

También se dio una situación muy desequilibrada durante los dos primeros sets del partido de Federer y Tsonga. El suizo continuaba su excelente trayectoria de todo el torneo, moviéndose por la pista con esa facilidad tan suya. Mientras otros corren, él parece que se desliza.

Federer ya no podrá igualar este año los siete títulos de Sampras

Federer estaba controlando el partido hasta que de repente dejó de hacerlo. El bailarín quedó paralizado ante el incansable gigante que se le venía encima. Quizá estaba esperando a que Tsonga, tan genial como irregular, se rindiera por anticipado.

En partidos de Grand Slam, Federer tenía una marca de 178-0 cuando estaba dos sets arriba. Ayer eso fue un espejismo. Tsonga no perdió ni una vez más su servicio. El suizo se manejó con una cierta pasividad. Esta vez, la frialdad era producto de la impotencia.

El quinto set comenzó con un 2-0 a favor del francés. El público esperaba la reacción de su ídolo. Desde el primer día ha deseado que pudiera igualar la marca de Pete Sampras de siete victorias en Wimbledon. Incrédulos, vieron cómo Federer parecía cada vez más apagado, mientras que Tsonga se crecía en cada juego. Hasta ahora, las lesiones habían condicionado por completo la carrera de Tsonga. Ahora que está sano, está dispuesto a pasar por encima de quién sea. Djokovic está avisado.

La decepción del público se convirtió después en euforia al ver a Andy Murray ganar a Feliciano López. El español llegaba a cuartos como el tenista con el número más alto de saques directos. Si quería ganar al mejor jugador británico, tenía que seguir esa línea de maestría en el saque, y no lo hizo. Siete aces y cinco dobles faltas son un balance bastante pobre en ese apartado.

Nadal y Murray repiten la semifinal del año pasado. Sabemos que el español ganó entonces y también en el último Roland Garros. Y también le gana cuando juegan a la PlayStation. Nadal recordó ayer que la diferencia real entre ambos no es tanta como indican los resultados. Ahora sólo falta que Murray se lo crea.