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Petróleo en Vallecas

El Valencia amortiza sus pocas ocasiones de gol y acaba pidiendo la hora

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El Valencia trasladó al terreno de juego su superioridad en la clasificación y se llevó los tres puntos de Vallecas. El Rayo no bajó nunca los brazos, pero no pudo zafarse de la presión que ejercieron los de Emery. Un gol de Jonas mediada la primera mitad puso el partido de cara para los levantinos, si bien lo acabaron embotellado y pidiendo la hora.

Sandoval había advertido que llegaba el líder, y que no iba a ser fácil. Aclaró que se trataba del equipo más en forma de lo que se podía considerar la otra Liga, dejando aparte a Madrid y Barça. Y sabía lo que decía. El Valencia es un equipo en plena forma, no muy distanciado de la élite, pero al que le falta un trecho. Dejando al margen el comentario, los valencianistas fueron fieles a su filosofía y se acoplaron perfectamente a la guerra de guerrillas que le planteó el Rayo.

Jonas y Tino Costa marcaron para el Valencia y Tamudo lo hizo para el Rayo

De poder a poder en los primeros minutos, el paso del tiempo despejó muchas dudas. El Valencia fue adueñándose de la zona ancha y ejerciendo una presión no sólo en la línea de creación franjirroja, sino incluso en la retaguardia vallecana, que se mostró con más dudas de lo habitual. Ello provocó una ansiedad impropia en los rayistas, que además anulaba cualquier intento ofensivo, sobre todo por su banda derecha, donde Jordi Alba dejó eclipsado el habitual de Lass. Con todo, los de Emery tampoco creaban peligro, hasta que apareció el zapatazo de Jonas, desde muy lejos, pero que cogió fuera de sitio a Cobeño, lo que impidió que el guardameta llegase a interceptar el balón.

La reacción del Rayo se produjo a base de fuerza, cargando el juego básicamente por la izquierda donde Piti sí estaba. Aún así, las ocasiones no llegaban y tuvo que ser a balón parado cuando Arribas conectara un cabezazo que permitió lucirse a Alves. Y tal es así, que si buena había sido esta parada, el lujo lo puso en la reanudación, en otra jugada a balón parado, cuando sacó de la misma escuadra otro cabezazo, esta vez de Delibasic.

Parecía que cambiaban las tornas. El Rayo dominaba, pero no encontraba huecos en los pases. Con Lass gris y Michu poco acertado, tenía que ser Piti el que se vaciara en busca de un pase que nunca llegaba, pero que mantenía la esperanza de la reacción. El Rayo iba a tumba abierta, pero sin el fútbol necesario para hacer daño, dejando los espacios necesarios que posibilitaran la contra del Valencia. Y bien que la aprovechó, porque en una de ellas, una jugada que nació por la derecha de su ataque, acabó en banda contraria, donde la aparición de Tino Costa sirvió para que su fuerte disparo cruzado dejara el partido ya sentenciado.

El Rayo insistió y tuvo su premio a medias en la recta final. Tamudo consiguió pelear un balón en área para empujar al fondo de la red, aparentemente con el pie, y acortar distancias. La emoción volvía a estar servida, pero a los de Sandoval les faltó tiempo para remontar, a pesar de tener la última ocasión al límite del tiempo, ya con Cobeño de delantero centro.