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Regalo de confianza

Guardiola rompe con el mito de la vigilancia en las horas previas a los partidos. Los jugadores del Barça llegaron por su cuenta al Camp Nou a las 20.15

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'A veces, te cruzas con gente que te mira extrañada porque sabe que esa misma noche tienes partido y no se cree que seas tú quien pasea por la calle'. Xavi Hernández resume así la sorpresa de los aficionados que se encuentran con algún jugador del Barça aireándose por la ciudad, en la tienda o paseando por la playa unas horas antes de un partido en el Camp Nou.

Desde el día del derbi en Montjuïc, Guardiola ha suprimido las concentraciones previas a los encuentros que el Barça disputa en casa. El clásico contra el Madrid no fue una excepción. 'Habría que llamarlos hoteles de control y no hoteles de concentración', apunta Pep Marí psicólogo del CAR de Sant Cugat.

'La concentración psicológica necesaria para iniciar al cien por cien un partido no se adquiere por pasar todo el día encerrado en un hotel', añade.

'Con estos encierros tan largos, lo único que consiguen los jugadores es dar excesivas vueltas a las cosas que no controlan porque conectan demasiado pronto con el partido y eso conlleva un gran desgaste mental', abunda Marí.

Los azulgrana durmieron el viernes en sus casas y volvieron al estadio el sábado a mediodía para participar en una última sesión de trabajo: ensayaron estrategia y recibieron algunas consignas sobre cómo solía diseñar las jugadas a balón parado Juande Ramos

A las 13.30 horas, comida de grupo en el Camp Nou; la siesta, cada uno en su casa. 'Guardiola opta por no dar nada por supuesto y espera a que sus jugadores le muestren cosas conviene Pep Marí. Les deja ir a casa antes del partido y los futbolistas le demuestran que salen concentrados a jugar. Fíjate que el Barça no sólo marca goles en los primeros minutos de los partidos, sino que, además, apenas los encaja', abunda el psicólogo.

Para agarrar el sueño: televisión como harían en un hotel familia, fútbol... Algunos, como Messi, se decidieron por la primera opción: siesta más tele.Otros, como Alves o Touré, se entretuvieron con sus hijos. 'Aminora la tensión; es relajante', coinciden en apuntar ambos. Xavi vio un rato al Bar-ça B. Gudjohnsen pasó la tarde del sábado atento a los resultados de la Premier, como suelen hacer los holandeses en el hotel del Madrid. Bueno, Cannavaro sigue el Calcio.

El sábado, los jugadores del Barça tenían que estar en el Camp Nou a las 20.15. Allí ya esperaban Pep Guardiola y sus ayudantes con un último vídeo para recordar algunos matices. Los técnicos disponían en esta ocasión de tres resúmenes: el Madrid-Zenit del pasado miércoles, el Barça-Sevilla de la temporada anterior y el Newcastle-Tottenham de este año. Al final, Guardiola descartó pasarles el 4-1 del Bernabéu: el del célebre pasillo.

A pesar de la llegada de un nuevo entrenador, el Madrid tampoco alteró mucho su habitual sistema de concentración cuando juega lejos del Bernabéu. La expedición blanca no salió del hotel desde que llegó a Barcelona, la noche del viernes, hasta una hora y media antes del partido.

Cena conjunta, desayuno obligatorio para todos y estiramientos en una sala del hotel por la mañana. La primera charla de Juande fue antes de la comida, 'un poco más larga que la que hacíamos con Schuster apuntan desde dentro del vestuario blanco, nos insistió en que había que controlar a Xavi', añaden.

Más de una hora de reunión, con sesión de vídeo incluida. 'En condiciones normales que se rompieron por el cambio de técnico, la charla del día del partido no debería superar los 10 minutos, tiempo que el deportista presta atención al cien por cien, justo para hacer un trabajo recordatorio', detalla Marí.

Antes de salir hacia el campo, el Madrid tuvo otra charla, esta vez más específica, donde Juande ajustó el rol de cada jugador. Cada vez son más los técnicos que optan por no concentrar a sus equipos hasta la mañana del encuentro cuando juegan en casa. Guardiola, como en otras cosas, de momento es el más atrevido.