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Seis horas de bochorno

Albelda, que ha demandado al Valencia, y el presidente, Juan Soler, se sentaron juntos pero sin mirarse

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Apenas medio metro les separaba. Y no cruzaron palabra alguna. Ni siquiera una mirada. David Albelda y Juan Soler, jugador y presidente, tenían que verse ayer las caras en la Ciudad de la Justicia de Valencia. Pero dejaron que simplemente se las viera el juez. Sentados en la Sala 38 del Juzgado de lo Social número 13, justo delante de más de medio centenar de periodistas, se enfrentaban para dirimir sus diferencias.

Casi toda la plantilla valencianista fue citada a testificar. Albelda demandó al club para que rescindiera su contrato. Alegaba 'falta de ocupación efectiva', o lo que es lo mismo, haber sido apartado del equipo de manera 'abusiva' y 'fraudulenta', minando así sus 'expectativas deportivas'. Eso fue sobre lo que su abogado, Francisco Guillem, y José Luis Fraile, letrado del club, estuvieron argumentando durante más de seis horas.

La tensión fue máxima cuando Guillem interrogó a Soler, y después a Ronald Koeman. Según el presidente, Koeman le manifestó que era 'imprescindible' tomar la medida de prescindir de Albelda, porque existían 'problemas en el vestuario'. Soler entendió que se trataba de una 'decisión temporal', porque así se lo dijo el entrenador. Pero Koeman, con la ayuda de una traductora, aseguró que su decisión siempre había sido la de 'no convocarle más'. El letrado de Albelda insistió en subrayar las contradicciones entre ambos. Al final los dos llegaron a la misma conclusión: 'Se trata de una decisión técnica'.

'Una decisión premeditada'

Guillem trató de probar en todo momento que la decisión de 'apartar del equipo' a su representado era una 'decisión premeditada'. 'Le han hecho la vida imposible', recalcó. Tanto es así que aseguró haberse 'dañado de forma grave e irreversible' la imagen del jugador. Fraile basó su defensa en demostrar que Albelda no está apartado del equipo, 'porque entrena normalmente con el resto de la plantilla y tiene licencia federativa'.

Tanto Angulo como Cañizares, en calidad de testigos de la acusación, precisaron que su situación había cambiado 'sustancialmente' desde que Koeman decidiera dejar de contar con ellos. Cañizares puntualizó que incluso entrenaban 'con poca luz', y Angulo apuntó, sin aportar pruebas, que Albelda había sido apartado del equipo 'inducido por el presidente'. Helguera, que acudió como testigo del club, reconoció que Koeman y Albelda tenían una relación 'especial'. '¿Cómo especial?', espetó Guillem. '¡Pues porque no se hablan!', admitió el defensa.

El letrado de Albelda demanda la extinción del contrato y una indemnización de 60 millones de euros, la cantidad cifrada como cláusula de rescisión. José Luis Fraile arguye que Albelda sigue siendo jugador del Valencia y que se le ha propuesto una cesión hasta junio, 'que el jugador no ha aceptado', lo cual demuestra a su juicio 'que quiere seguir aquí'. Albelda admitió el interés del Chelsea y del Tottenham, y aseguró que el club le había puesto como condición para rescindir su contrato el que no pudiera ficharle 'prácticamente' ningún equipo español, extremo que reconoció el presidente en el juicio.