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Sergio García construye un sueño

El español, un jugador poco fiable en los momentos de la verdad, da la campanada y se coloca como líder destacado tras la primera jornada del Masters de Augusta.

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El Masters de Augusta dio un revolcón a Sergio García hace ahora un año. Tan duro fue aquello que el español dijo, tras firmar 75 golpes, que no se sentía lo suficientemente bueno para ganar un Grande, pero 365 días después, se ha situado líder con 66 golpes a modo de despecho contra el mítico recorrido en el corazón de Georgia.

Estas son las paradojas de este deporte, cuyo éxito reside, en grandes dosis, en los recovecos de la mente. Es pronto, pues el Masters ha consumido uno solo de sus cuatro capítulos, pero García comparte liderazgo con el australiano Marc Leishman, con una vuelta sin bogeys —no lo lograba desde 2002—, y por primera vez en 15 apariciones se situó en cabeza del torneo.

García, de 33 años, acumula 57 tentativas fallidas en los torneos de Grand Slam de golf. En el Masters debutó con 19 años y desde entonces no ha dejado de sacar su billete para acudir a uno de los torneos más espectaculares que se organizan en el mundo.

El Masters de Augusta, el primer Grande de la temporada de golf que en la década de los 80 y 90 ganaron Seve Ballesteros y José María Olazábal, comenzó con un nítido acento español gracias al formidable trabajo de Sergio García, líder empatado, pero también al excelente comienzo de Gonzalo Fernández-Castaño, cuarto a dos golpes de la cabeza.

García, de 33 años y en su decimoquinto Masters consecutivo, parece haber tomado de verdad las riendas de su golf, el testigo de los maestros Seve y Olazábal y el truco al Augusta National que tantos quebraderos de cabeza le ha proporcionado. A lo mejor, sus invitados en la casa alquilada en las cercanías del campo, el veterano golfista Manolo Piñero, el expiloto Sete Gibernau, y el extenista Juan Carlos Ferrero, han ayudado a que su mente fluya con viveza en los ondulados greens del campo.

Quedan 54 hoyos y muchas vicisitudes con las que lidiar, pero el castellonense, de entrada, fue protagonista con una vuelta que iguala su mejor rubricada en el Masters (66 también la cuarta ronda en 2004) y es su mejor inicio desde que debutó, en 1999 (su mejor arranque fueron los 68 golpes de 2002).

García acaparará portadas y comentarios, pero los candidatos más aclamados para aspirar a la Chaqueta Verde hicieron su trabajo: no fallar en el primer contacto con Augusta.

Tiger Woods, el líder mundial, acabó con dos abajo (70), que le llevaron al puesto decimotercero, mientras Phil Mickelson hizo un golpe menos que el par (71) y Rory McIlroy acabó en tablas (72).

Hasta 32 jugadores ganaron al campo, una cifra que por su cuantía habrá que tener en cuenta pues el Augusta National, alargado hace unos años, no fue tan fiero.

Hasta el chino de 14 años Tianlang Guan, el jugador más precoz en las 77 ediciones de este torneo, selló uno más del campo (73).

José María Olazábal, campeón en 1994 y 1999, despachó su vuelta con 74 golpes, y ocupa el puesto número 56. El vasco deberá apurar un poco más para meterse en el corte del viernes, para los 50 mejores y empatados.