Publicado: 04.08.2015 22:30 |Actualizado: 05.08.2015 08:00

Stop a la Masía

El Barça de Luis Enrique, que hoy juega el Gamper frente a AS Roma se diferencia del de Guardiola: tira a lo seguro y no hace sitio a los nuevos valores de su cantera

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Sergi Roberto y Munir durante un partido de pretemporada. - AFP

Sergi Roberto y Munir durante un partido de pretemporada. - AFP

Hay futbolistas. Siempre habrá futbolistas en La Masía, donde las habitaciones siguen plagadas de talento y de chicos que han aprendido a vivir sin sus padres. De hecho, hoy se habla de un coreano, Lee Seung-Woo, de 17 años, como ‘el futuro Messi’. Pero ahora son tiempos difíciles para las nuevas generaciones en el primer equipo.

Un dato incómodo y realista, alejadísimo del año 2007, la época de Guardiola. Entonces aparecieron de golpe Busquets, Pique, Iniesta o Pedro, que fue capaz de condenar a una leyenda como Henry a la reserva. Hoy no se sabe si Munir, Sandro, Sergi Samper, Halilovic… tienen ese nivel; lo que sí se sabe es que hay menos oportunidades para ellos y que ahora es casi imposible relatar en el primer equipo del Barça un ‘once’ formado en La Masía como en la época de Guardiola: Valdés; Puyol, Busquets, Piqué, Montás; Xavi, Thiago, Cesc, Iniesta; Pedro y Messi.



Hoy no se trata de comparar, pero sí de recordar. Luis Enrique, antes de lograr el triplete, aseguró que La Masía no era su Plan ‘B’, sino su Plan ‘A’, encantado de apoyarse en los jóvenes, a los que sólo exigía “hambre y una ambición desmesurada”. Pero un año después hay datos que se alejan de esa ilusión. El portero de la casa, Jordi Masip, tiene a dos extranjeros por delante. Sergio Roberto en el lateral derecho no sólo debe superar a los brasileños Dani Alves y Douglas. También le han traído este verano a Aleix Vidal.

Pero eso no es nada nuevo porque la temporada pasada ya impuso esa costumbre en el Camp Nou. Munir y Sandro llevaron a pensar otra cosa, porque decidieron los partidos en las primeras oportunidades que les dio Luis Enrique. Munir, incluso, llegó a ser seleccionado por Del Bosque. Pero una vez que se instaló Neymar y Luis Suárez cumplió su sanción, no volvieron a aparecer en partidos de nivel. Munir jugó 461 minutos en toda la Liga; Sandro, 164, ni dos partidos completos siquiera.

El mito se agota

Hace ocho años, en la época de Guardiola, no existían esas diferencias. Pep era capaz de alinear a Tello de titular en un partido decisivo frente al Madrid. Jeffren era una de las primeras soluciones en el Barça que ganó los seis títulos. Sin embargo, en el campeón de Europa de Luis Enrique, no ha existido apenas representación de los nuevos valores de La Masía. Rafinha, que apuntaba a comerse el mundo, tras venir del Celta con el entrenador, es suplente de Rakitic. Un puesto que no fue posible ni para Thiago Alcantara ni para Cesc, dos hombres de la cantera que, definitivamente, emigraron al extranjero.

Hoy no se trata de caer en el pesimismo, pero mientras se habla maravillas de Halilovic, el Barça ha invertido 36 millones de euros este verano en el fichaje de Arda Thuran. El año pasado ya le sucedió a Bartra, que vio como el club contrataba a Mathieu en su puesto y este verano ha estado a punto de emigrar. “Las ofertas que llegaron por mí me han hecho dudar”, reconoce.

Mientras tanto, Pedro, cansado de esperar, amenaza con la marcha definitiva. Porque, a los 28 años, ya no es tan fácil esperar. Y por eso mismo Montoya, que parecía el lateral diestro del futuro, se ha ido, a los 24, al Inter. Y Deulofeu se buscó la vida. Y Dennis Suárez. Y Adama Traoré, otra perla de 19 años, amenaza con seguir el mismo camino. Porque en el primer equipo no quedan huecos ni se arriesga como en la época de Guardiola ni en la de Cruyff, que dejó dicho aquello de que “el mejor entrenador de las categorías inferiores siempre será el del primer equipo. De su valentía depende que los chicos tengan una oportunidad”.

En realidad, Luis Enrique no es ajeno a eso. Lo ha ganado todo, pero sabe lo que pasa como expresó, dolorido, en el caso de Pedro. “Sé que se merece más, pero yo no le puedo garantizar lo que merece”. Y el mito de La Masía pierde fuerza e incomoda en un Barcelona , donde hace ocho años Guardiola se atrevió a sustituir a Ronaldinho por Iniesta como en el pasado Cruyff se había arriesgado con él como mediocentro del primer equipo.

Pero ahora son otros tiempos, en los que queda la sospecha. Jordi Vinyals, el entrenador con el que el filial descendió a Segunda B la pasada temporada, ya lo avisó en voz alta. “Los valores de La Masía se están perdiendo” . Y aunque siga habiendo jugadores de sobra, la realidad es que el sucesor de Xavi ya no ha salido de La Masía. Y el de Iniesta ya no se sabe de donde saldrá. Un ejercicio de realismo que los candidatos a la presidencia del Barça utilizaron en las pasadas elecciones para contradecir la política triunfadora de Josep María Bertomeu.