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Tatuajes delatores

Detenido el serbio que aterrorizó Italia

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La Federación Italiana no responde. O al menos la valoración que hizode los altercados que provocaron la suspensión del partido de clasificación de la Eurocopa 2012 entre Italia y Serbia el martes resulta demasiado obvia: 'Hubo un error de comunicación'.

Fallo que sigue sin explicar cómo cerca de 400 ex paramilitares serbios entraron en Génova el martes por la mañana, arrasaron la ciudad por la tarde, atacaron a sus propios futbolistas camino del estadio Luigi Ferraris y pusieron en peligro la seguridad de todos los espectadores que asistieron al encuentro por la noche.

A primera hora de la mañana, la policía italiana hacía balance de los enfrentamientos que se alargaron hasta las tres de la madrugada. En total 16 heridos, dos de ellos policías, 138 seguidores serbios identificados, 35 con denuncias y 17 detenidos.

Cientos de ultras tomaron Génova antes del Italia-Serbia suspendido

Uno de ellos, Ivan Bogdanov, el cabecilla del grupo, pasó la noche en un calabozo y fue trasladado el miércoles a la cárcel de Marassi. Bogdanov fue sorprendido por la policía escondido en el maletero de uno de los autobuses que transportaba a los ultras. Durante la retransmisión del partido, la televisión se había centrado en un hombre encapuchado con tatuajes en los brazos que, encaramado a la valla de protección, se había dedicado a alentar el lanzamiento de bengalas y petardos antes y durante los seis minutos jugados.

Su aspecto le delató. Al ultra se lo acusa de formar parte de los Tigres de Arkan, un violento ex grupo paramilitar envuelto en la limpieza étnica durante las guerras de los Balcanes en los años noventa.

Las autoridades de ambos países se lanzaron acusaciones 

La UEFA anunció a mediodía la apertura de una investigación para esclarecer lo sucedido y no descartó sanciones para Italia porque 'el reglamento prevé también sanciones para la federación que acoge el encuentro si no asegura el orden', dijo el portavoz Rob Faulkner.

Italia y Serbia llevan horas lanzándose acusaciones. El primero en disparar fue el viceprimer ministro serbio Ivica Dacic, que dijo que 'la policía italiana, antes del partido, no nos solicitó ayuda en ningún momento'. Por su parte, el observatorio italiano para la celebración de eventos deportivos cargó las culpas a la Federación serbia por haberle dado una información errónea: 'Nos hizo saber que vendrían al estadio 1.300 hinchas con entradas, que luego resultaron ser 1.800, entre los que había 180 sin pases', explicó en rueda de prensa el portavoz, Roberto Massucci.