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El tercer invento de tres, semifallido

Ningún rival le había discutido tanto la posesión del balón a los azulgrana como lo hizo ayer el Valencia que, además, en 22 minutos, ya había logrado marcarle dos goles a Valdés

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Pep Guardiola lo había dicho en la previa: 'Tengo una gran opinión de Unai [Emery]: es una persona fantástica, muy visceral, y se nota que hay un sentido en todo lo que hace; siempre consigue competir con los grandes'. Y a fe que lo hizo ayer el técnico del Valencia que, cuando menos, le igualó la partida a su admirado Guardiola 'Ha llevado la excelencia al Barça, le había alabado a su vez el vasco y logró rebajar como ningún otro equipo este curso los buenos registros del Barcelona, que ayer sumó su segundo empate de esta Liga, el primero de los valencianistas.

Ningún rival le había discutido tanto la posesión del balón a los azulgrana como lo hizo ayer el Valencia que, además, en 22 minutos, ya había logrado marcarle tantos goles a Víctor Valdés (dos) como los que había encajado en los tres encuentros anteriores de Liga. Mucho tuvo que ver en ello Éric Abidal, tan desafortunado ayer como acertado ante Osasuna. En plena meditación de si acepta o no la última oferta de renovación que le ha hecho llegar el Barça (dos temporadas con una tercera opcional), el zaguero francés le regaló el primer gol a los de Emery lo marcó en propia meta y tampoco pudo llegar a atajar el balón con el que Pablo Hernández firmó el segundo.

Abidal, en el fondo, fue víctima de la arriesgada defensa que volvió a plantear Guardiola, esa zaga de tres que tan buenos resultados le había dado ante Villarreal (5-0) y Osasuna (8-0) y que, ayer, en la tercera probatura, frente al líder, resultó menos exitosa de lo que preveía. Contraviniendo lo que había insinuado en la previa 'La defensa de tres requiere más intensidad y ante determinados equipos entraña más riesgos', había admitido, el técnico del Barça reincidió en la apuesta, con Abidal, Puyol y Mascherano como hombres más retrasados y Alves, de nuevo, en el extremo derecho. La ubicación del defensa brasileño relegó, un partido más y ya son tres en Liga a David Villa a la suplencia. 'Esta siempre será tu casa', le recordó una pancarta cuando El Guaje saltó al césped de Mestalla.

'Más que en la defensa, el problema ha estado en que no hemos conseguido salir de la primera línea de presión con claridad y el Valencia sí ha logrado llegar por las bandas', radiografió Andoni Zubizarreta al descanso. Tal vez tenía razón el director deportivo del Barça que, visto el desarrollo del partido y tras el empate del Madrid ante el Racing (0-0), recordó: 'Esto es una respuesta evidente a los que dicen que la Liga está predestinada. Aquí de cada punto hay que sudarlo'.

Los azulgrana se dispusieron a hacerlo, conscientes de que, con el empate del Madrid, un triunfo en Mestalla no sólo podía acercarles al liderato. 'Estos puntos pueden hacerlos campeones', había aventurado Johan Cruyff en su cuenta de Twitter. No lograron los tres, pero, una noche más, la conexión entre Leo Messi y Cesc le permitió al Barça arañar un punto. El argentino, que en el gol de Pedro ya había sumado su séptima asistencia del curso, fue de nuevo el asistente de Cesc en el gol del empate. Con ese tanto, el de Arenys se convirtió en el único jugador que ha marcado en las cuatro jornadas de Liga y en el primer medio azulgrana que anota en esos primeros cuatro partidos. 'Eso es lo de menos; nos vamos con mal sabor de boca: dominamos la segunda parte y merecimos ganar', confesó Cesc, que reclamó un penalti.