Publicado: 12.08.2014 18:03 |Actualizado: 12.08.2014 18:03

Tiros en el convento de clausura

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Las hermanas agustinas del convento de clausura de San Leandro de Sevilla han vivido estos días una de las experiencias más inusuales en su vida cotidiana: un "clinic" de baloncesto impartido por exjugadores de primer nivel, que ha llegado además con el regalo de una canasta y una veintena de balones.

Fernando Romay, Jorge Garbajosa e Isa Sánchez estrenaron el pasado domingo junto a las religiosas la canasta y los balones que el Ayuntamiento de Sevilla y la Federación Española de Baloncesto (FEB) les han hecho llegar para reemplazar a la pelota pinchada y el aro roto con el que jugaban a diario desde hace 14 años.

"En el recreo, sobre todo las hermanas más jóvenes, juegan al baloncesto", ha explicado la madre superiora, que ha indicado que llevan una vida "muy sedentaria" en el convento porque su trabajo normalmente lo realizan sentadas, algo que le lleva a concluir que "un poco de ejercicio es muy positivo".

La iniciativa surgió a principios de junio, cuando el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visitó el convento para firmar un convenio para la financiación de unas obras de rehabilitación del edificio, catalogado con el máximo nivel de protección y declarado como Bien de Interés Cultural.

A raíz de ver a las religiosas jugando con un balón pinchado y una canasta rota, Zoido se comprometió a ponerse en contacto con la FEB con motivo de la Copa del Mundo y la anterior gira preparatoria de la selección, que ha traído estos días al equipo nacional a tierras andaluzas para disputar varios partidos amistosos.

"Quiero agradecer al presidente de la FEB, José Luis Sáez, su esfuerzo para conseguir el material, porque así he podido cumplir mi palabra con la hermana superiora. Está claro que este es el mejor ejemplo posible de lo que hay que hacer para promocionar el deporte en todos los ámbitos y edades, incluso en un convento de clausura", ha apostillado el primer edil sevillano.

A Sáez la idea del consistorio le pareció "algo fantástico", por lo que desde la FEB se pusieron manos a la obra para "poder traer una canasta digna y unos balones".

"Es una idea maravillosa y ver la ilusión que le ha hecho a las hermanas para nosotros es uno de los momentos especiales de la Copa del Mundo, que se vive ya desde en uno de los rincones más humildes de Sevilla hasta en los pabellones por los que los mejores jugadores profesionales del mundo competirán por el título", ha argumentado Sáez.

Muchas de las hermanas de la orden agustina de este convento proceden de África, donde, según explica la madre superiora, "estaban acostumbradas a moverse mucho".

"Nos conviene estar en forma. Desde que llegaron les puse la canasta, hace 14 años. La que teníamos estaba ya muy deteriorada y la quité en cuanto el alcalde nos dijo que nos traerían una nueva", ha explicado la religiosa, orgullosa de que las hermanas puedan seguir jugando al baloncesto a diario.

A partir de ahora, por tanto, las hermanas de la orden agustina del convento de clausura de San Leandro de Sevilla podrán, además de animar aún con más entusiasmo a la selección española en el próximo mundial, intentar emular a sus ídolos con nociones obtenidas de primera mano.