Publicado: 02.11.2013 08:44 |Actualizado: 02.11.2013 08:44

Trashorras, el hombre que discute a Xavi

El capitán y cerebro del Rayo Vallecano es el máximo pasador de la Liga, por delante del jugador del Barça, con quien creció en las categorías inferiores azulgranas. Esta tarde recibe al Real Madrid

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Sus equipos tratan bien al balón, doman el esférico, gozan de la posesión e intentan practicar un buen juego. Les separan, eso sí, 22 puntos en la clasificación. En el Rayo todo gira alrededor de Roberto Trashorras (Rábade, Lugo, 1981), de la misma manera que el Barcelona pivota sobre Xavi. Sin embargo, pese al mundo que les distancia en la Liga, hay algo de lo que el gallego puede presumir: es el máximo pasador de la competición, por encima del de Terrassa. Con él creció en las categorías inferiores azulgranas y con Iniesta compartió habitación. Esta tarde, el Rayo y su capitán reciben (20:00 horas) a un Real Madrid que tiembla ante cada salida.

¿Cómo fueron sus comienzos?

De muy pequeñito, desde que tenía uso de razón me gustaba el fútbol, siempre estaba con la pelota. Y ya con ocho años empecé en las categorías inferiores del Racing Villalbés, un equipo del pueblo que estaba en ese momento en Tercera.

Con 15 años se va a La Masía.

Sí, jugando con el Racing Villalvés, la selección de Lugo y la selección gallega, me llama el Barça. No lo dudé y me fui para allá, aunque fue un cambio duro y difícil, porque dejé atrás a mi familia y amigos. Venía de un pueblo muy pequeñito -4.000 o 5.000 personas- y, de repente, me voy a Barcelona, a La Masía. Sin embargo, desde el primer momento lo tuve muy claro y lo acepté. Mi sueño desde pequeño era ser profesional del fútbol y en ese momento tenía que dar ese paso y renunciar a otras cosas.

¿Cómo es la cantera del Barça? ¿Cómo funciona? ¿Cómo es estar allí?

Es más o menos como ahora. Antes era la antigua Masía y entrenábamos al lado del Mini Estadi. Era todo muy organizado, siempre había unos horarios para comer y para estudiar, así que estaba todo muy controlado. Éramos entre 32 y 34 los que estábamos allí, gente que venía de fuera de Barcelona, y allí convivíamos.

En La Masía coincide con gente como Xavi, Iniesta, Puyol, Valdés más al final...

Sí. Con Iniesta compartí muchos momentos, porque además estaba en mi misma habitación, en la que estábamos ocho personas. Llegó el mismo año que yo y compartimos mucho. No sólo habitación, sino muchas anécdotas. También con Xavi y con Puyol. Coincidí con ellos, que ahora son cracks mundiales.

¿Y qué tal con ellos? ¿Cómo era alguien como Iniesta?

Era una persona normal. Desde pequeño ya se le veía que tenía unas cualidades especiales, lo decíamos todos. No es por ser ventajista. Tanto él como Xavi, Puyol y Valdés eran personas muy cercanas. Siempre tengo palabras de cariño y de amistad hacia ellos porque conmigo siempre se han portado muy bien.

¿Se le veía a Xavi que iba a llegar tan lejos?

"Con Iniesta compartí muchos momentos, porque además estaba en mi misma habitación en La Masía"

Está claro que lo tenía todo para triunfar. Lógicamente uno no llega a pensar en ese momento que va a llegar a tener tanta influencia en el fútbol del Barça y en el de España. Pero sí que por cualidades y por carisma estaba llamado a ser uno de los jugadores más importantes.

Llega a jugar en el primer equipo del Barcelona

Sí, estuve un par de años en el primer equipo. Jugué varios partidos en Primera y también en Champions. No tuve tanta continuidad como hubiera querido, pero sí que disputé bastantes partidos. Cumplí un sueño porque desde pequeñito quise jugar en el primer equipo del Barça.

¿Quién le subió al primer equipo?

Charly Rexach. Fue una época, además, muy convulsa en el club. Era más difícil poder asentarse y tener una continuidad. Había muchos extranjeros, muchos holandeses. Era la época de Van Gaal. Después vino Charly y me dio esa oportunidad, esos partidos, y estoy orgulloso de haber compartido minutos con esos jugadores.

¿Cómo fue con Rexach? ¿Cómo era él?

Muy bien. Era alguien muy cercano, tuvimos una buena relación. Siempre me trató con mucho cariño desde el primer momento, siempre entrené con el primer equipo. Quizás le entré por el ojo derecho, como se suele decir, y eso me benefició.

¿Cómo se vivió esa época tan convulsa desde dentro?

Era muy difícil. Para la gente que veníamos de abajo nos era muy difícil tener continuidad. Jugabas, debutabas, subías, bajabas. Era mucho más complicado que, quizás, desde que llegó Pep [Guardiola]. Con él era más factible poder debutar y tener continuidad.

¿Tenía algún ídolo de pequeño en el Barça?

"Guardiola impactaba mucho por la idea que tenía del fútbol; se le veía ya entonces carisma de entrenador"

Sí, siempre me fijaba en Guardiola, Romario y Ronaldo. Y luego, tener la oportunidad de poder compartir vestuario con Pep era un orgullo.

¿Qué tal con el Guardiola jugador?

Tenía buena relación con él. Era una persona que impactaba mucho por la idea que tenía del fútbol. Aunque jugaba se le veía que tenía carisma de entrenador, porque advertía las cosas antes que los demás. Se comunicaba mucho en los entrenos y en los partidos ordenaba mucho.

Y del Barça al Madrid, como quien no quiere la cosa. ¿Están bien vistas esas cosas tanto en Barcelona como en Madrid?

Bien visto a lo mejor no está; está claro que es un cambio bastante radical. Yo estaba jugando en el primer equipo del Barça, teniendo minutos. Pero cambió todo en Barcelona y llegué a un acuerdo con ellos. Tuve opciones de irme a otros equipos, pero hubo una llamada del Madrid y me interesó. Era una oportunidad de poder intentarlo. Estar en una cantera como la del Madrid o del Barça y poder tener esa ocasión de llegar al primer equipo... no se puede dejar pasar.

¿Qué le dicen en el Barça?

Es el año en que llega Laporta con Ronaldinho, y a mí me comentan que voy a tener muy pocos minutos en el primer equipo, y que para el Barça B ya tenía una cierta edad. Me dicen que podemos llegar a un acuerdo las dos partes y es lo que hacemos. Tenía otras opciones, pero me llaman Florentino Pérez y Valdano y decidí intentarlo en el Madrid.


Un gallego que sólo fue profeta en su tierra ya avanzada su carrera. En el Celta de 2008 a 2011. Una época en Segunda en la que hay mucho vaivén en el banquillo, mucho cambio de entrenador.

Venía de jugar dos años muy buenos en Las Palmas y me ofrecieron la posibilidad de un contrato largo, de volver a casa, entre comillas. Cerca de casa, con mi mujer que también es gallega y mi hija que acababa de nacer. Era una forma de acercarnos un poquito más a la familia, a Galicia. Fue una experiencia muy buena.

Por poco no coincidió con Stoichkov, ¿le hubiera gustado hacerlo?

Es una persona muy admirable. Yo siempre lo admiré y para mí es un referente.

Y al final al Rayo. Eran un equipo que hasta hace nada infundía, como mínimo, respeto en el rival. Respeto de contrarios como Barça y Madrid.

Sí, nosotros intentamos ganarnos ese respeto, ese prestigio. Tenemos que seguir así, habrá momentos buenos y malos, pero hay que ganárselo. Y creo que lo hemos hecho.

En el Rayo coincide con uno de la cantera del Celta como Michu y también con Diego Costa. Una delantera tremenda.

Cuando firmé por el Rayo estaban ellos dos. La verdad es que teníamos un equipo muy bueno, aunque al final sufrimos con el famoso gol de Tamudo. Y ahora tanto Diego como Michu han dado un paso grandísimo en su carrera y me alegro por ellos.

¿Se les veía que podían dar ese salto?

"Con Michu y Diego Costa teníamos un equipo muy bueno, aunque al final sufrimos con el famoso gol de Tamudo"

Con la temporada que habían hecho sí que se podía prever que dieran un salto tan grande. El Rayo es un equipo vendedor, que si haces las cosas bien sirve como trampolín. Y para ellos, si tenían una muy buena temporada, era factible salir.

¿Sigue en contacto con ellos?

Sí, con Michu y Diego tenía muy buena relación. La distancia hace las cosas más difíciles, pero intento mantener el contacto con ellos.

¿Cómo es Paco Jémez? ¿Cómo es trabajar con él?

Es un entrenador con mucho carácter, muy sincero, que va muy de cara. Yo sólo tengo palabras de cariño y estima hacia él, porque me da mucha confianza y libertad. Es muy cercano, pero a la vez muy exigente. Está muy encima de todos los detalles, pendiente de todo. Para mí, la idea que tiene de fútbol es la mejor: tener el balón, ser protagonistas. Intenta llevar todo a su manera, y ahí están los resultados y éxitos. Gran parte del rendimiento que ha tenido el Rayo este tiempo se debe a él.

Y resulta que, hablando otra vez de Xavi, usted es el máximo pasador de la Liga, por encima de él.

Es un orgullo estar ahí arriba con gente como Xavi e Iniesta, que en teoría nos deberían sacar mucha ventaja por la posesión que tienen ellos. Es un poco una manera de ratificar el juego que nosotros intentamos hacer, que nuestra idea funciona.

Como comenta, eso dice mucho del juego que intenta hacer el Rayo.

Sí. A la gente que jugamos en el medio, el míster nos indica que tenemos que participar mucho y tener mucha posesión. Eso es lo que intentamos, y por eso también salen esos datos.

Sin embargo este año no está dando muchos frutos, al menos en cuanto a los resultados.

En lo que se refiere a la posesión seguimos igual, pero quizás estamos teniendo más errores de lo normal. Cada fallo nos está costando un gol, nos está penalizando demasiado. Tenemos que seguir manteniendo la idea de juego, de la posesión, pero intentar equivocarnos menos.

Y aparte de esos errores, ¿qué ha cambiado con respecto a la temporada anterior?

"El Real Madrid ha sufrido ante Elche y Levante y vamos a intentar que también lo haga aquí"

Han venido también muchos jugadores nuevos y hay un período de adaptación. No sirve de excusa, pero es así.

Antes del partido ante el Barça decía que había que "salir convencido de que cualquier cosa puede pasar". ¿Es a lo que hay que agarrarse?

Sí. Yo no sé las posibilidades que va a haber cuando juegas contra ellos. Hay una, cincuenta o cien. Seguramente habrá menos, pero si hay pocas hay que agarrarse a ellas. Todos los equipos pierden partidos. El Real Madrid, al que nos enfrentamos este fin de semana, ha sufrido en los campos del Elche y del Levante. Y pueden sufrir también aquí, vamos a intentar que así sea.

Esta semana se vivió un momento desagradable cuando varios ultras del Betis saltaron al césped donde entrenaba el equipo y hablaron con algunos de ellos. ¿Qué le parece? ¿Le ha ocurrido alguna vez?

Son situaciones desgraciadas que uno las vive desde lejos y desea que no pase. Lógicamente, los primeros que queremos que las cosas salgan bien somos los jugadores. Cuando hay violencia de por medio, tanto verbal como física, la gente se equivoca; el fútbol es un deporte y cada uno lo interpreta como quiere. Pero mientras esas conversaciones sean de forma civilizada, a mí me parece bien. El problema es cuando se pasa el límite del respeto, de la violencia, que es inadmisible.

Si eso ocurriera aquí en el Rayo, ¿usted como capitán se acercaría?

Sí, muchas veces han venido a reunirse. Mientras sea desde el respeto mutuo y la no violencia, todo el mundo tiene derecho a opinar.