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Victoria de pico y pala

El Barcelona se impone al Sporting con un gol de Adriano, en un partido incómodo para los azulgrana. Los locales acumulan hombres atrás e impiden que el conjunto catalán despliegue su habitual fútbol brillante

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Otro año más, al Barça de Pep Guardiola le costó un mundo imponerse al Sporting de Gijón. Le salió un partido gris al conjunto azulgrana ante un rival muy precavido, que logró plantearle de nuevo al campeón un escenario incómodo, poco agradable, con mucha gente atrás. Los hinchas que acudieron al Molinón fueron testigos de la frustración de Messi, pero pudieron, en cambio, saborear un par de detalles estelares de Xavi. Con todo, el Barcelona se marchó a casa con los tres puntos gracias al tanto marcado por Adriano, disputados apenas diez minutos.

Ausente Cesc, Guardiola no quiso renunciar al 3-4-3 y situó a Pedrito en la medular, en el eje del rombo. Adriano aportó amplitud por el extremo derecho y Villa, profundidad por la izquierda. De inicio, salió el Barça en tromba al Molinón. Muy atento e incisivo, combinó hasta marear al Sporting, bien agrupado en campo propio.

Al límite del fuera de juego, se ofrecía al espacio Villa, que exigió a Juan Pablo en un par de ocasiones. Al timón el Barcelona, llegó el gol de Adriano. Armó Xavi el disparo, dio en palo y el brasileño se lanzó al remate del rechace, que acabó desviando a la portería local un jugador del Sporting.

Messi termina el partido frustrado y Xavi deja un par de detalles estelares 

Tras el tanto del conjunto azulgrana, adelantaron la línea de presión los muchachos de Preciado. El equipo asturiano alejó al Barça del área y tiró con acierto el fuera de juego para inhabilitar las diagonales al espacio de Villa.

Perseverante hasta el gol, se mostró más impaciente con el marcador a favor el Barcelona. Se encalló en la combinación y embarrancó en cada dribling. Sobre todo Messi, que, en una jugada individual, reclamó un penalti, que Clos no señaló.

Justo antes del descanso, dio el susto Mascherano. Quedó el argentino aturdido en el suelo tras recibir un golpe en la sien de Alves, pero se marchó por su propio pie a la caseta y comenzó la segunda parte sin problemas. Aunque el Sporting se estiró un pelín en los últimos minutos del primer tiempo, no logró llegar con peligro ante la portería de Valdés en 45 minutos.

Tras la reanudación, presionó con tino el conjunto local y el Barça siguió incómodo. Thiago aportó oxígeno, pero se olvidó el equipo azulgrana de que mandaba en el marcador, aceptó la peligrosa propuesta del rival y se embarcó en un duelo de ida y vuelta.

Villa, desesperado, cayó insistentemente en el fuera de juego. Y en la circulación, su equipo perdió fluidez. La lesión de Abidal (una contractura en los isquiotibiales) permitió a Guardiola fortalecer la zaga con un jugador más: dio entrada el técnico a Maxwell y Piqué y sentó a Pedrito.

Aunque espeso en ataque, nunca sufrió en defensa el equipo azulgrana, que, ante la dificultad de encontrar espacios en profundidad, movió de lado a lado el balón mostrando su fútbol más plano. Lo había advertido el entrenador del Barça en la previa, los duelos con el Sporting cuestan. Y ganar costó.