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Adicae denuncia que el Santander pretende cobrar 132 euros al año en comisiones a 4 millones de clientes

La entidad financiera cierra el plan 'Queremos ser tu banco' y obligará a domiciliar nómina, tres recibos y usar sus tarjetas seis veces al trimestre para no pagar dicha comisión.

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Una oficina del Banco Santander, en Madrid. REUTERS

Una oficina del Banco Santander, en Madrid. REUTERS

Vincularse más al banco o pagar muchas más comisiones. Esa es la nueva estrategia del Banco Santander, denuncia la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ADICAE). Según esta asociación, la entidad presidida por Ana Patricia Botín pretende cobrar a cuatro millones de sus clientes 132 euros al año —96 euros por la cuenta y otros 36 por renovación de la tarjeta principal— por tener una cuenta corriente a no ser que domicilien su nómina, tengan tres recibos domiciliados y usen como mínimo 6 veces al trimestre las tarjetas de débito o crédito emitidas por el banco. 

ADICAE cuenta que el Santander quiere cerrar el El Plan Queremos ser tu banco, un plan para disfrutar de "cero euros en comisiones de servicio indefinidamente" y que incluía ciertas ventajas como descuentos en comercios o espectáculos, seguros de salud, sorteos, etcétera. 

Sin embargo, con el lanzamiento de la Cuenta 1,2,3, el Santander aparca el plan Queremos ser tu banco. En ADICAE aseguran que El Santander "pretende engordar todavía más el lucrativo negocio de las comisiones bancarias, con el que obtuvo el año pasado 9.696 millones de euros". La entidad, dice ADICAE, está animando a los beneficiarios de 'Queremos ser tu banco', se les anima a contratar la Cuenta 1,2,3, publicitada como una cuenta con “una atractiva rentabilidad”, a pesar de que tal y como destapó ADICAE, se trata de un producto que puede generar pérdidas.

De confirmarse esta intención del banco, el Santander se convertiría en una de las entidades con las comisiones más elevadas del mercado, sobre todo ahora que se ha declarado la que algunos llaman la guerra de los cajeros: la intención de las entidades financieras de cobrar a los clientes dos euros por sacar dinero de un cajero que no sea de su propio banco.