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La brecha salarial entre hombres y mujeres aún tardará 71 años en desaparecer 

Un informe de la OIT señala que las mujeres españolas cobran un 17% menos que los hombres y que las trabajadoras con hijos cobran un 5% menos que las que no los tienen. Aunque se va reduciendo la desigualdad, el ritmo es tan lento que habrá que esperar hasta finales de siglo para ver una sociedad donde hombres y mujeres cobren lo mismo por el mismo trabajo.

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Una trabajadora en una fábrica. / EFE

MADRID.-En España una mujer cobra un 17% menos de salario que un hombre por hacer el mismo trabajo pese a que aquella tiene una mejor educación y está mejor formada. Pero si se atendiera a los factores de capital humano, es decir a aquello que hace objetivamente productivo a un individuo en el mercado laboral, como son el nivel educativo, la experiencia, la ocupación, la categoría profesional, el ámbito rural o urbano, así como a los meses trabajados por año y a las horas trabajadas por semana, esa mujer debería cobrar un 2% más que el hombre.

"La sociedad penaliza la maternidad", señala la autora del informe de la OIT

Esa es una de las principales conclusiones del informe Brecha salarial de género y brecha salarial por maternidad que este viernes publica la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a nivel mundial. En Europa la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 19% y llega hasta un elevado 36% en Estados Unidos.

Son datos ya conocidos. Lo novedoso de este informe radica en su metodología: la autora del mismo, la econometrista y experta en salarios de la OIT, Natalia Vázquez-Álvarez, aborda la desigualdad salarial entre hombres y mujeres distinguiendo entre factores explicables –educación, categoría profesional, actividad económica, ubicación regional e intensidad laboral— y factores no explicables –penalización salarial por razones de género—. La realidad es que, como asegura Joaquín Nieto, director de la oficina de la OIT en España, "sigue habiendo una parte muy importante de la brecha salarial entre hombres y mujeres que no es explicable".

Centrándose en España, esa parte que no se puede explicar en función de factores objetivos se debe a la pura discriminación. Así lo señala Vázquez-Álvarez: "Si elimináramos la parte no explicable, es decir, que no atiende a factores objetivos, en España no habría brecha salarial entre hombres y mujeres". La experta de la OIT reconoce su incapacidad para explicar por qué si las mujeres tienen una educación y una formación muy superior a la de los hombres y muestran valores similares en el resto de factores de capital humano, son éstos, los hombres, los que ganan más en todos los sectores y en todas las escalas salariales.

La brecha se ensancha conforme se avanza en las escalas salariales, pese a que, apunta Vázquez-Álvarez, "las mujeres que más ganan están más preparadas que en otras escalas en relación a los hombres. Las mujeres, sobre todo en los niveles directivos, tendrían que tener salarios más altos que los hombres". Pero de nuevo la realidad es bien distinta: en España no sólo cobran menos sino que son menos. El número de ejecutivas cayó a la mitad en 2014 respecto a 2013, según un estudio de la agencia ADD Talentia. Vázquez-Álvarez encuentra una explicación a esta situación: "Hay también una brecha cultural. Los hombres están más arraigados en los puestos directivos entre otras cosas porque llegaron antes a esos puestos".

"Si elimináramos la parte no explicable, [la que no atiende a factores cuantificables y objetivos] en España no habría brecha salarial entre hombres y mujeres"

Pero la brecha es general. "Los sectores de empleo más feminizados están peor remunerados que otros", abunda Nieto, quien sitúa el foco en los cambios que ha experimentado el mercado laboral en los últimos años para explicar otra cruda realidad que sufren mucho más las mujeres que los hombres: el trabajo no remunerado.

Nieto apunta que el empleo a tiempo parcial en España ha crecido con fuerza en los últimos tres años hasta situarse en el 16% del total y que hay muchas mujeres —más que hombres— trabajando por horas; sin embargo, "buena parte de las horas extraordinarias o de las que trabajan de más no se pagan". Y eso sin contar las horas que trabajan en sus hogares.

"El compromiso de la OIT", confiesa Joaquín Nieto, "es reducir esa brecha". Nieto reconoce que la crisis la ha reducido "porque los salarios de los hombres han caído más y no por porque las mujeres ganen más en relación a los hombres". Lo cierto que en los últimos años el problema años ha mejorado bastante pero aún queda mucho camino por recorrer: en su informe, la OIT reconoce que si la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue a este ritmo, aún se tardarán 71 años en eliminarla y ver una sociedad donde hombres y mujeres cobren lo mismo por hacer el mismo trabajo.

La maternidad

La OIT alerta de que no sólo hay desigualdad salarial entre hombres y mujeres; también entre las propias mujeres se aprecian diferencias en función de si tienen hijos o no. "La sociedad penaliza la maternidad", explica Vázquez-González. Según esta experta, el estudio aporta "algunas pinceladas" sobre la brecha salarial por maternidad y concluye que no sólo se penaliza salarialmente el tener hijos, una media del 5% en España, sino que, además, cuantos más hijos tenga una mujer menos sueldo ganará en relación a los hombres y a las mujeres sin hijos. Con los hombres ocurre sin embargo lo contrario: cuantos más hijos tiene un hombre, más gana.

La OIT ha observado también que la brecha salarial se reduce si la madre trabajadora tiene niñas en lugar de niños: se supone que las niñas pueden ayudar más en las tareas del hogar y liberan a la madre para trabajar más horas. Es un rasgo atávico y machista pero que persiste aún, denuncia la investigadora de la OIT. La brecha salarial por la maternidad se ensancha en función de la edad de los hijos —cuanto más pequeños menos ganará su madre— y del tiempo que tarde la mujer en reincorporarse al mercado laboral después de la maternidad.

Para poner coto a la brecha salarial por maternidad la OIT propone medidas como reducir la doble carga familiar y laboral, extender la educación de 0 a 3 años, promover aún más la baja por paternidad y, finalmente, que las empresas ofrezcan flexibilidad en el trabajo: permisos parentales, horarios adaptables a las necesidades familiares, etcétera.