Publicado: 12.09.2016 11:13 |Actualizado: 12.09.2016 15:02

Bruselas considera 'lobista' a Barroso y pierde su acceso privilegiado tras fichar por Goldman Sachs

Juncker pone en marcha un comité 'ad hoc' para examinar el conflicto ético del contrato del expresidente de la Comisión por el banco estadounidense

Publicidad
Media: 5
Votos: 1
Comentarios:
El anterior presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso, recibe el aplauso de su sucesor Jean-Claude Juncker, en la ceremonia de traspaso de poderes en octubre de 2014. REUTERS/Francois Lenoir

El anterior presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso, recibe el aplauso de su sucesor Jean-Claude Juncker, en la ceremonia de traspaso de poderes en octubre de 2014. REUTERS/Francois Lenoir

BRUSELAS.- La Comisión Europea finalmente investigará las implicaciones éticas del fichaje de su expresidente, José Manuel Durao Barroso, como asesor de Goldman Sachs, después de las críticas hechas públicas la semana pasada por la Defensora del Pueblo de la UE. Además, en una decisión sin precedentes, el expresidente perderá el "acceso privilegiado" a la institución, que le corresponde como antiguo alto cargo, y pasará a ser considerado como un lobista en sus contactos con la Comisión y sus miembros.

Así lo ha indicado el actual jefe del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, en una respuesta escrita a la Defensora del Pueblo de la UE, Emily O'Reilly, quien el pasado día 5 puso en duda las medidas tomadas hasta ahora.



En su carta, Juncker explica que ha pedido a un comité ético ad hoc que examine si el nuevo cargo del expresidente Durao Barroso en Goldman Sachs se adecúa al código de conducta aplicable a los excomisarios. El jefe del Ejecutivo de la UE señala que "buscará la opinión" de ese comité, encargado de evaluar si las actividades de antiguos miembros de la Comisión plantean un conflicto de interés. 

Bruselas le ha pedido a su contrato con Goldman Sachs para verificar que está en línea con el comportamiento "íntegro" que exigen el Tratado de la UE

"He pedido que, en este caso específico, porque implica a un expresidente de la Comisión Europea, (...) se le soliciten aclaraciones sobre sus nuevas responsabilidades y los términos de referencia de su contrato, sobre el cual pediré la opinión del comité ético ad hoc", indica la carta, hecha pública por la defensora del pueblo.

Juncker, además, ha pedido a Barroso las condiciones de su contrato. "Le hemos pedido el contrato (que ha firmado con Goldman Sachs) para verlo y verificar que lo que hay en el está en línea con el Tratado", ha explicado en una rueda de prensa el portavoz comunitario Alexander Winterstein.

Fuentes comunitarias han confirmado que el documento fue solicitado el pasado viernes, pero que por el momento no ha sido entregado por Barroso.

Las normas exigen a los exaltos cargos informar de su cambio de puesto en los 18 meses siguientes a dejar Bruselas. Barroso firmó su contrato 20 meses después de dejar la Comisión

O'Reilly ha celebrado la celeridad con la que Juncker ha reaccionado a su queja y ha confiado en que el examen ético se cumpla ahora "cuanto antes". Con todo, ha advertido de que son necesarias más medidas para evitar nuevos conflictos y ha reiterado la necesidad de revisar el Código de Conducta para incluir en él, por ejemplo, sanciones.

Las normas actuales en materia de conflicto de intereses exigen a los exaltos cargos comunitarios informar a la Comisión Europea de su cambio de puesto, si este se produce en los 18 meses siguientes a dejar Bruselas. En el caso de Durao Barroso, su contrato con la influyente entidad de Wall Street se firmó 20 meses después de dejar la Comisión, lo que le permitió evitar la notificación y ha permitido a Bruselas defender hasta ahora que se cumplieron las reglas.

Cuando se conoció la noticia, Juncker confirmó que su predecesor le informó del cambio en una conversación posterior a que su fichaje se anunciara públicamente. Ahora, Juncker ha pedido a Durao Barroso "aclaraciones" sobre sus nuevas responsabilidades y las condiciones de su contrato y encargará un dictamen sobre ello al Comité Ético. El presidente de la Comisión asegura asimismo que en sus contactos con Barroso, este le ha confirmado "su permanente compromiso de comportarse con integridad y discreción" en su nuevo puesto en Goldman Sachs.

La defensora del Pueblo europeo había instado a Juncker a aclarar la postura de la institución ante el fichaje de su predecesor. "El movimiento del señor Barroso ha generado preocupación en un momento de grandes desafíos para la Unión Europea (UE) y, en particular, por lo que se refiere a la confianza de los ciudadanos en sus instituciones", señaló O'Reilly el pasado 6 de septiembre.

Asesorar sobre el Brexit

Entre las tareas que se encomendará al exprimer ministro portugués en Goldman Sachs, está el de asesorar sobre las consecuencias del Brexit. Se da la circunstancia de que el jefe negociador de la Comisión para la salida de Reino Unido de la UE es el excomisario Michel Barnier, miembro del Ejecutivo comunitario en la era Barroso.

En cuanto a la decisión de dejar de considerar al político portugués como un "expresidente" y pasar a tratarle como miembro de un grupo de presión, ello supone que cada visita de Barroso a la institución deberá quedar inscrita en el registro de lobistas para garantizar "plena transparencia".  Y los miembros de la Comisión y los funcionarios comunitarios que se reúnan con Barroso deberán cumplir las normas vigentes relativas a la transparencia y a los contactos con los representantes de grupos de presión.

Es la primera vez en que un expresidente de la Comisión Europea ve cómo se le retiran sus privilegios protocolarios, según las fuentes consultadas.

El Comité Ético está formado por tres exaltos funcionarios de la Unión Europea: Christiann Timmermans, con carrera en los servicios legales de la Comisión y más de 10 años como juez del Tribunal de Justicia de la UE; Dagmar Roth-Behrendt, una exeurodiputada alemana que pasó cinco legislaturas en la Eurocámara; y Heinz Zourek, con cargos de responsabilidad en varias direcciones generales de la Comisión. Se trata de un "examen ético" para analizar si el fichaje es compatible con las normas del Tratado de la UE y no hay conflicto de intereses, han aclarado fuentes comunitarias.

Al margen del plazo de 18 meses que marca el fin de la obligación de notificar un cambio de trabajo, el artículo 245 del Tratado de la UE exige a los miembros del Colegio de Comisarios un comportamiento "íntegro" mientras desempeñan su cargo, pero también "después".