Publicado: 12.08.2015 11:06 |Actualizado: 12.08.2015 19:01

China devalúa aún más el yuan y agita el temor a una guerra de divisas

La medida del banco central chino, que busca reactivar la economía del gigante asiático, provoca descensos en las bolsas mundiales. El Ibex-35 sufra su mayor caída en mes y medio.

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Una mujer sostiene dos bitteletes de 100 yuanes en un mercado de Beijing. REUTERS/Jason Lee

Una mujer sostiene dos bitteletes de 100 yuanes en un mercado de Beijing. REUTERS/Jason Lee

SHANGÁI.- El yuan chino cayó el miércoles a un mínimo en cuatro años, depreciándose por segundo día consecutivo después que las autoridades lo devaluaran en una decisión que provocó el temor a una guerra global de divisas y acusaciones de que Pekín está dando una ventaja injusta a sus exportadores.

El yuan al contado en China cayó a 6,44 unidades frente al dólar, su menor nivel desde agosto de 2011, después de que el banco central fijara su punto medio diario de referencia en 6,3306, por debajo de la depreciación del martes.

El banco central, que describió la devaluación como una medida excepcional para que el yuan responda mejor a las fuerzas del mercado, trató de tranquilizar el miércoles a los mercados financieros al decir que no se está embarcando en una depreciación constante.



"Teniendo en cuenta la situación económica nacional e internacional, en la actualidad no hay ninguna base para una tendencia de depreciación sostenida del yuan", dijo el Banco Popular de China en un comunicado.

La del martes fue la mayor caída del yuan desde 1994

Sin embargo, un operador senior de un banco europeo en Shanghái dijo que la devaluación inesperada había causado "cierto pánico" en los mercados. "A pesar de que el banco central ofreció explicaciones de nuevo hoy, haciendo hincapié en que el yuan no exhibiría una depreciación sostenida, el mercado está muy nervioso", dijo.

El yuan ha perdido un 3,5 por ciento en China en los últimos dos días, y alrededor de un 4,8 por ciento en los mercados globales. La devaluación del martes se produjo tras una serie de datos económicos débiles y generó sospechas de que China se está embarcando en un declive a más largo plazo del tipo de cambio. Fue la mayor caída del yuan en un día desde 1994.

El objetivo del gobierno chino es favorecer las exportaciones, que cayeron un 8,3% en julio

Un yuan más barato puede ayudar a las exportaciones chinas, haciéndolas menos costosas en los mercados extranjeros. La semana pasada, los datos mostraron una caída de un 8,3 por ciento de las exportaciones en julio, mientras que los precios al productor se encuentran en su cuarto año de deflación.

El Ministerio de Comercio de China reconoció el miércoles que la depreciación tendría un efecto estimulante sobre las exportaciones. Datos publicados el miércoles con posterioridad mostraron una tímida expansión en la segunda mayor economía del mundo.

El crecimiento de la producción de las fábricas cedió a un 6 por ciento en julio respecto al mismo mes del año anterior, incumpliendo las previsiones del mercado, mientras la inversión en activos fijos y las ventas minoristas también fueron más débiles que lo esperado.

Datos del Ministerio de Finanzas mostraron un aumento en el gasto fiscal de un 24,1 por ciento en julio, lo que refleja los esfuerzos de Pekín por estimular la actividad económica.

Un hombre que camina junto a una oficina de intercambio de divisas en Hong Kong, China. EFE/YM YIK

Un hombre que camina junto a una oficina de intercambio de divisas en Hong Kong, China. EFE/YM YIK

Las bolsas europeas, en números rojos

El Ibex-35 de la bolsa española cerró el miércoles con su mayor bajada en un mes y medio y perdiendo la cota de los 10.900 puntos debido a que la decisión de China de debilitar aún más a su moneda desencadenó temor a una guerra de divisas que podría mermar el crecimiento económico mundial y que eclipsó el sentimiento positivo por el esperado acuerdo de reestructuración sobre Grecia.

En Europa, de la que China es el segundo mayor comprador de bienes, los valores ligados a las exportaciones (como fabricantes de coches o bienes de lujo o consumo) eran de los más castigados, y la preocupación se extendía a otros sectores, como los productores de materias primas o energía, por el gran consumo del gigante asiático.

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