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Emergencia sanitaria Así luchan las principales economías europeas contra la crisis de la covid

Bélgica, Francia, Alemania e Italia, cuatro de los países de la Unión Europea más afectados por la pandemia, encaran la emergencia social y económica con diferentes estrategias.

Macron y Merkel
Angela Merkel y Emmanuel Macron conversan con el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, durante una cumbre europea en Bruselas. Kenzo Tribouillard / REUTERS

Desde la llegada del coronavirus a suelo europeo, los veintisiete jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) han aprobado la creación del fondo de recuperación para sacar del atolladero a los países más afectados por la pandemia. Sin embargo, también hemos visto que en momentos de crisis, el egoísmo se impone a la solidaridad y con ella llegan los cierres de fronteras y la negación de compartir material sanitario necesario con otros socios en situación límite.

Con este contexto de telón de fondo, ha llegado la segunda ola, barriendo con las pequeñas mejoras a nivel económico que había conseguido la UE en los meses de verano. Y con ella nuevos toques de queda, confinamientos y un ejercicio de introspección de cada Estado miembro para fijar medidas para mantener la estabilidad de sus economías. Ayudas extraordinarias que esperan compensar con el fondo de recuperación, que sigue sin aprobarse formalmente, y que la Comisión Europea ha adelantado que, como pronto, el dinero no llegará hasta el tercer trimestre del 2021. Ayudas que, por el momento, no se sabe si serán suficientes.

Bélgica protege al pequeño comercio

A pesar de una desaceleración en el número de contagios, las muertes y hospitalizaciones siguen aumentando en Bélgica. El Gobierno belga reconoce que además de ser una crisis sanitaria, es una crisis socioeconómica y por ello ha puesto encima de la mesa algunas medidas para compensar las pérdidas por el cierre de todos los establecimientos no esenciales, una decisión que está fijada al menos hasta el 13 de diciembre.

Para evitar que haya competencia desleal hacia las pequeñas y medianas empresas, las grandes superficies que siguen abiertas solo pueden vender productos esenciales. De esta manera, los pequeños comercios siguen vendiendo sus productos online y presencial, a través de su opción click and collect. Una idea que ha llevado a grandes supermercados a tener parte de sus estanterías tapadas, para animar a la ciudadanía a invertir en comercio local.

Los trabajadores y trabajadoras del sector hostelero y de la restauración, así como aquellos que trabajan en comercios o peluquerías y todos aquellos autónomos que demuestren un parón en su actividad al menos de una semana, podrán percibir una ayuda mensual de 1.291,69 euros brutos. Este refuerzo está previsto hasta que se levante el confinamiento actual.

Para las empresas se reabre el paro temporal por fuerza mayor, un instrumento que se puso en marcha durante la primera ola. Además, tras intensas negociaciones con sindicatos, se ha acordado que el Estado intervendrá en la financiación de la paga de vacaciones de estos desempleados temporales. Esto implica que los días de paro temporal cotizarán como días trabajados.

Bélgica ha establecido una serie de exenciones en las cotizaciones para los autónomos y los sectores más afectados con esta segunda ola. El gobierno establece una exención de las cotizaciones para el tercer trimestre para la hostelería, restauración y eventos, así como aquellos sectores que demuestren pérdidas de más del 65%, respecto al mismo periodo en el año 2019.

También se ha acordado una prima mensual de 50 euros para aquellas personas que se benefician de la renta de integración. Una ayuda que afectará a 500.000 personas. Y, por último, la congelación de regresión de las prestaciones de desempleo hasta fin de año.

Para compensar la baja por enfermedad y falta de recursos en sectores clave, el personal sanitario podrá aumentar el umbral de horas extraordinarias voluntarias hasta en 220, exentas de impuestos.

Francia: hasta 15.000 millones por mes de encierro

Francia inicia su segunda semana de confinamiento nacional para conseguir frenar los contagios. El Ejecutivo de Enmanuel Macron aprobó a finales del mes de octubre una serie de medidas de contingencia para este nuevo periodo, que incluye el fortalecimiento de un fondo de solidaridad, la exención de cotizaciones sociales y la extensión de préstamos garantizados por el Estado. Una inyección a la economía del país que podría ascender a 15.000 millones de euros por cada mes de encierro.

El presidente galo es consciente de que el confinamiento y el toque de queda implantado en el país afectan a la práctica mayoría de la población. Estima que 1,6 millones de empresas podrían acceder a las ayudas previstas a partir de diciembre: 600.000 podrían beneficiarse de hasta 10.000 euros mensuales y un millón de empresas de hasta 1.500 euros mensuales.

Las empresas y negocios con menos de 50 trabajadores y que hayan cerrado administrativamente, podrían percibir una compensación de hasta 10.000 euros. Lo mismo que las empresas del sector del turismo, la cultura o el deporte con menos de 50 empleados que permanezcan abiertas, pero sufran una pérdida de facturación de al menos el 50%. Sin embargo, el resto de sectores que permanezcan abiertos, pero con un hachazo en sus ingresos, podrán pedir un máximo de 1.500 euros al mes.

Por lo que respecta a la exención y aplazamiento de las cotizaciones sociales, el ministerio de Economía galo ha aprobado tres supuestos. La exención total de las cotizaciones para aquellas empresas con menos de 50 empleados y que hayan cerrado administrativamente, la suspensión automática de las deducciones para todos los autónomos y la exención para aquellas pymes del sector turístico, cultural y deportivo que hayan perdido más del 50% de sus ingresos.

Además, el Elíseo ha establecido que cualquier arrendador que, durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de este año, renuncien al menos a un mes de alquiler, podrá beneficiarse de un crédito fiscal del 30% del monto del alquiler perdonado.

Alemania propone compensar el 75%

El país germano, al igual que otros socios comunitarios, ha cerrado sus servicios de hostelería y restauración durante un mes con el objetivo de mejorar las cifras epidemiológicas. Para compensar este cierre ha anunciado que pagará el 75% de la facturación de noviembre de 2019 a los comercios de menos de 50 trabajadores, con un techo máximo de 1 millón de euros. Como alternativa a la facturación semanal de noviembre de 2019, los autónomos podrán utilizar la facturación semanal media de 2019 como base de comparación.

En total, Alemania espera movilizar alrededor de 10.000 millones de euros en ayudas extraordinarias para esta segunda ola. El ministro de Finanzas federal, Olaf Scholz, ha avanzado su voluntad de que "la ayuda llegue rápidamente a los afectados". "Esta crisis se trata de unirnos en solidaridad para que podamos seguir superando la pandemia comparativamente bien", ha subrayado.

Además, el banco estatal KfW está gestionando un plan de préstamos para las pequeñas empresas, así como un fondo de 50.000 millones de euros no reembolsables. Las entidades de menos de 5 empleados podrían percibir una ayuda de hasta 9.000 euros por tres meses y las empresas de más de 10 empleados, hasta 15.000 euros por el mismo periodo.

Italia apuesta por los bonos para el cuidado de menores

Italia, por su parte, ha aprobado un paquete de ayudas directas de 5.400 millones tras el cierre de establecimientos no esenciales. Ha propuesto una indemnización entre 600 y 1000 euros a favor de los autónomos cuyas actividades se vean afectadas por la segunda ola, así como una compensación para trabajadores domésticos que no convivan con su empleador.

Entre las medidas aprobadas, se prevé un fondo para financiar de forma automática las actividades económicas de las regiones confinadas. El gobierno italiano también tiene presente la complejidad de conciliar en tiempos de pandemia, especialmente lidiar con el teletrabajo y el cuidado de menores y por ello ha puesto a disposición de las familias un bono de 1.000 euros para contratar servicios de canguro u otras actividades.

Por último, se ha aprobado un fondo de 250 millones de euros para dar de comer a los indigentes. Un plan que crear una especie de banco de alimentos made in Italy al tiempo que da trabajo al sector agrícola y de la restauración, fuertemente tocado por las medidas para frenar la pandemia.

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