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España fracasa en la reinserción de los parados de larga duración

El número de personas que llevan más de un año sin trabajar se ha multiplicado por seis desde 2007, mientras sólo un 2% de los parados encuentran un trabajo a través de los servicios públicos, la tasa más baja de Europa.

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Cola de parados esperan para entrar en una oficina del Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid. REUTERS/Andrea Comas

MADRID.— El Gobierno repite machaconamente que en España se está creando empleo. Es verdad que en España se ha reducido el paro. Sin embargo, hay una realidad muy amarga a la que ni el Gobierno ni las comunidades autónomas han sabido dar aún una respuesta adecuada: los altísimos niveles del paro de larga duración, que se ha multiplicado por seis desde el inicio de la crisis.

Las cifras son muy elocuentes.  A finales de 2007 había 443.100 parados de larga duración. Eran el 23% del total de desempleados que había entonces, 1.927.600. Nueve años después de que empezara la tormenta el paisaje es bien distinto: los desempleados de larga duración son ya el 56,6% del total. Son exactamente 2.446.400 personas las que llevan más de un año sin encontrar un trabajo. 

El problema es serio. Las consecuencias del paro de larga duración son económicas pero también psicológicas: además del derecho a la prestación de desempleo se pierde también la autoestima. A estas alturas de la crisis cada mes que pasa son menos los parados que están protegidos: un 46% no recibe el subsidio.

Los responsables políticos dicen estar muy preocupados, pero hasta ahora casi lo único que se ha hecho ha sido impulsar el famoso plan de los 426 euros, un programa de subsidio temporal que el Ejecutivo ha ido renovando según su voluntad cada seis meses. El investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Marcel Jansen, autor de un informe sobre el paro de larga duración publicado este jueves se queja de que en España el apoyo a este colectivo ha sido básicamente económico y que se han ignorado otras opciones complementarias: "Se ha hecho bastante poco para mejorar su empleabilidad", concluye.

Los expertos siempre señalan que una de las prioridades en materia laboral debe ser reducir el tiempo de búsqueda de empleo. Y no basta sólo con poner más dinero, aunque ésta esa sea una condición irrenunciable. Las estadísticas indican que cuanto más tiempo esté un trabajador en el paro, más le costará reinsertarse en el mercado laboral. Pero hasta ahora los servicios públicos de empleo, tanto el estatal como los autonómicos, se han mostrado poco resolutivos en sus medidas.

De hecho, el informe (PDF) de FEDEA señala que en España "los servicios públicos de empleo son relativamente débiles en términos de colocación, ya que sólo colocan al 2% de los desempleados". Eso supone estar a la cola de Europa, como también lo está España en el porcentaje de trabajadores en paro que recurren a los servicios públicos de empleo para buscar un trabajo, poco más de un 30%. 

"El sistema público de empleo no puede con todo este volumen de parados", abundó Jansen durante la presentación del documento. El investigador de Fedea cree que España necesita de una colaboración "más intensa" entre los sistemas públicos de empleo y otros intermediarios privados, como pueden ser las empresas de colocación. Jansen considera que el Gobierno tiene que intensificar las políticas activas de empleo para mejorar las posibilidades de reinserción y "no gastar más sino gastar mejor".

Hay otras soluciones que no pasan necesariamente por el sector privado: casi todos los expertos coinciden en que hay que incrementar las políticas activas de empleo y financiarlas mejor. Los recortes de la inversión pública en este apartado han sido brutales, lo que ha repercutido negativamente en los parados de larga duración, actualmente muy desprotegidos.

Para Jansen, la prioridad para mejorar la reinserción de este perfil de parados se debe centrar en ofrecer un apoyo individualizado de un tutor para los demandantes de empleo que están en esta situación y en prestar un "traje a medida que esté perfectamente adaptado a las necesidades de las personas".

El investigador recordó, además, que hay que ser capaces de proponer "medidas innovadoras" y crear nuevas herramientas que sirvan para predecir la probabilidad de encontrar empleo con determinadas características. También propone facilitar el diagnóstico de estos desempleados, crear itinerarios personalizados que permitan optimizar el uso de los recursos y separar a los flujos de parados además de desarrollar acciones preventivas.

"La experiencia de otros países demuestra que políticas activas bien diseñadas son eficaces, incluso en un periodo tan adverso como el actual", apuntó Jansen. La inclusión de programas de este tipo, países como Francia han conseguido aumentos de 20 puntos en la tasa de inserción de sus parados de larga duración, remachó el investigador.