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Esteban Hernández: "En Silicon Valley están diseñando un mundo nuevo que nos aboca a un futuro pavoroso"

El periodista presenta su último libro, 'Los límites del deseo. Instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI', en el que trata a modo de ensayo los efectos perversos del sistema capitalista en una sociedad perpleja y atemorizada

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Presentación en el espacio Ecooo de Madrid del libro 'Los límites del deseo. Instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI', de Esteban Hernández. | J.O.M.

MADRID.— Si uno acude a la presentación de un ensayo de 300 páginas sobre cómo la nueva forma de capitalismo está provocando grandes cambios sociales difíciles de asimilar y salen a relucir nombres de filósofos como Feuerbach, Hegel, Adorno, Walter Benjamin o Marx o conceptos como postburocracia o postcapitalismo, el lector podrá pensar que el acto fue una auténtico peñazo sólo apto para miopes con gafas redondas y con la nariz embutida en un libro.

Pues no, muy al contrario: el único que llevaba gafas redondas era el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero y fue él, precisamente, el gran animador de una velada que fue a más y resultó de lo más divertida. Monedero contó chistes y anécdotas, se puso de pie, citó a Feuerbach en alemán pero también a Rosa la de Operación Triunfo. Demostró que domina el escenario como nadie, tanto en el discurso siempre reflexivo como en las formas, y animó el cotarro debatiendo con el autor, llevándole incluso a veces la contraria. Hasta estaba por allí el músico Juan Aguirre, la mitad (o más) de Amaral, lo cual también le dio un toque más fresco al evento.

Monedero fue uno de los tres padrinos de postín de los que se rodeó el periodista Esteban Hernández para presentar a las aproximadamente 60 personas que se acercaron al espacio Ecooo de Madrid su último libro, Los límites del deseo. Instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI (Ed. Clave Intelectual). Los otros dos fueron el también periodista Joaquín Estefanía y el diputado de Unidos Podemos y líder de IU Alberto Garzón. 

Dicen quienes lo han leído que el libro es "complejo", "interesante" y que, sobre todo, "invita a la reflexión". Alberto Garzón, el primero en abrir el fuego (y el primero en marcharse, a mitad del acto porque tenía otro compromiso), fue tajante: "Puede sonar a exageración, pero leyendo este libro se aprende más que en los cinco años que dura  la carrera de economía en la facultad".

Garzón arrancó en modo académico: empezó diciendo que no es un libro para leer en el metro, "aunque", precisó, "yo no tengo nada en contra de leer en el metro", y acto seguido ya estaba hablando de la "metodología conductivista" del autor. Menos mal que en algún momento de su intervención recordó que también es un político y fue entonces capaz de resumir el libro en un par de frases. Hasta le dio a su discurso un toque de lirismo: "Esteban Hernández nos muestra la crudeza de un mundo desnudo sin imprimirle prejuicios a lo que va a explicar. Abarca muchos campos y eso nos permite enfocar mejor la realidad. Habla de la lucha de clases, de la desigualdad, de los efectos perversos de la globalización sobre unas clases medias empobrecidas y atenazadas por la incertidumbre. El libro abunda en las tesis más rupturistas de la izquierda".

Ante este escenario tan poco alentador la izquierda debe dar alguna respuesta, dijo Garzón. ¿Y qué debe hacer? Por resumir, que aún queda mucho por delante: "Acercarse al barrio y defender a las clases populares desde el conflicto". 

Según Monedero el de Esteban Hernández es "un libro enfadado" que contiene dos ideas principales. La primera: el capitalismo financiero se ha vuelto aún más feroz con la crisis y ha terminado por colonizar todos los ámbitos de la sociedad. La financiarización es en sí misma una lógica de control incontrolable, la especulación triunfa y eso genera desigualdades de poder que afectan a todos los ámbitos de la sociedad, desde el mundo del trabajo al de la educación, la cultura o la política. Todo eso condiciona el ecosistema social con cambios profundos. Segunda idea: los cambios sociales y la revolución tecnológica que viene son tan intensos que están generando mucha perplejidad entre la ciudadanía, incapaz de reconocer la nueva realidad ni los problemas a los que debe enfrentarse. Frente a eso, hay que intentar saber qué esta ocurriendo en amplios y diversos sectores de nuestra sociedad.

Estefanía prefirió centrarse en las cuatro tesis del libro, que para él resumen lo que quiere contar Hernández. En modo enumeración, se las contamos también nosotros:

a) El gran eje de nuestro tiempo no es el de derecha-izquierda, ni el de los de arriba versus los de abajo, ni siquiera el de nueva y vieja política; el eje que manda es el de estabilidad o cambio. La gente vive en la incertidumbre vital, temblando por perder su trabajo, pero apuesta por la estabilidad. Vivimos, según Estefanía, una época de "conservadurismo feroz". Eso explica en parte por qué ganan el PP o Trump.

b) El capitalismo ya no es lo que era. A lo largo de la historia ha habido diferentes tipos de capitalismo. Ahora estamos en uno al que algunos llaman "postcapitalismo" y que está lleno de incógnitas porque la revolución tecnológica que está en marcha está cambiando los conceptos de producción y distribución sin saber muy bien hacia dónde nos llevarán esos cambios. 

c) La crisis de la izquierda. Cuestión sensible esta, así que aquí citamos textualmente a Estefanía: "La izquierda tiene una necesidad urgente de entrar en el bienestar de la gente, de preocuparse por su vida cotidiana. Hasta ahora la izquierda se ha centrado en cuestiones de carácter simbólico (memoria histórica, monarquía o república, lucha contra la pobreza energética, etcétera), importantes, sí, pero su función principal es luchar contra el poder económico",

d) La estratificación social: ¿Qué ha sucedido durante la crisis con las clases sociales? Los ricos son más ricos, las clases medias se han reducido y las clases bajas son aquellas de las que se aprovechan los de arriba. Vamos, lo de siempre.

Estefanía terminó su intervención con una advertencia: "Estamos muy atrasados en el análisis de lo que está sucediendo. Hay muchos que se empeñan en negar la profundidad de los cambios que están aconteciendo. Este es un momento de introspección en el que tenemos que saber qué está ocurriendo para luego cambiarlo. Y para esto sirve este libro". 

"Lo que yo quería era comprender, ir a la realidad", dijo Hernández a modo de réplica cuando le llegó el turno de palabra. El autor, que en una entrevista en nuestro medio amigo, CTXT, asegura que el actual sistema capitalista se parece más bien a un "tren cuyo conductor se ha vuelto loco", trasladó la idea de que para llegar a un buen diagnóstico es necesario cambiar el chip, desprenderse de los conceptos teóricos e ideológicos, "mirar a la realidad libre de pasiones". Sólo así entenderemos que está ocurriendo en una sociedad cada vez atravesada por las desigualdades de poder, más injusta desde el punto de vista económico y social; una sociedad, en definitiva, que tiende a concentrar cada vez más el poder en unas pocas manos y que afronta "un cambio radical del sistema".

"Y sólo entendiendo la nueva realidad", concluyó Hernández, "podremos cambiarla. Cualquier resistencia pasa por saber lo que ocurre".

Hernández quiso resaltar la importancia de la revolución tecnológica que se avecina: "En Silicon Valley están diseñando un mundo nuevo. La robotización y el poder de la tecnología nos conducen a un futuro pavoroso donde, por ejemplo, los médicos podrán ser sustituidos por máquinas". Podríamos terminar esta crónica con esta frase lapidaria y el que esto escribe se quedaría tan contento (ya tiene titular), aunque le quede cierta sensación de haber sido incapaz de explicar con claridad al lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí de qué va el libro de Hernández. Pero queda un detalle. 

No es habitual que cuando alguien presenta un libro entre en contradicción con el propio autor. Algo de eso pasó entre Monedero y Hernández que tuvieron un intercambio muy interesante, que podría condensarse así (versión resumida): 

—Monedero: "Este es un libro enfadado. Esteban me ha trasladado su enfado".

— Hernández: "Yo no estoy enfadado".

—Monedero: "A este libro le falta política. Es un libro desesperanzado".

—Hernández: "Este libro es todo política".

— Monedero: "Eres un gramsciano perplejo. El pesimismo vence al optimismo en el libro"

Y así, como quien no quiere la cosa, los ponentes terminaron hablando de política, del populismo de derechas, de Trump, de cómo la derecha se ha apropiado del lenguaje, de cómo lo pervierte, del miedo que atraviesa el espinazo de una sociedad paralizada... todo ello entre los chascarrillos y las bromas de Monedero. Hasta Juan Aguirre, amigo de Hernández se animó a hablar sobre los malos tiempos que corren. 

Y pese a que el objeto de debate era denso, pesadote, una señora le dijo a Hernández: "Nos lo hemos pasado muy bien". Hernández sonrió y dijo: "No me extraña, con Monedero por aquí". Y es que Monedero vale para todo: cita en alemán a Feuerbach, habla de la crisis de la izquierda, del populismo y te hace reír con un chiste sobre Rosa de España. Y sin perder ni por un momento su aura de intelectual.