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Las marcas Popular y Pastor desaparecerán en junio de 2019

Una vez finalizada la fase de integración jurídica después de verano, Santander iniciará la integración informática de forma gradual de modo que cada vez que una oficina se integre tecnológicamente, adquirirá la enseña del banco de Ana Botín

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Una oficina del Banco Popular en el centro de Madrid, en una foto del 7 de junio de 2017, el día que se anunció la resolución de la entidad. AFP/Pierre-Philliope Marcou

Banco Santander absorberá íntegramente las marcas Banco Popular y Banco Pastor, filial de Popular, en junio de 2019, de forma que desde ese momento comenzarán a operar bajo la misma enseña, según han confirmado fuentes del sector.

Asimismo, las mismas fuentes han explicado que, una vez finalizada la fase de integración jurídica, que se prevé que termine después de verano, Santander iniciará la integración informática de forma gradual. De esta manera, cada vez que una oficina se integre tecnológicamente, adquirirá la enseña de Santander. Todo este proceso se alargará durante unos meses y previsiblemente culminará en junio de 2019.

Justamente este jueves se cumple un año desde que en la madrugada del 6 de junio de 2017 el Banco Central Europeo (BCE) determinara que el Banco Popular era "inviable" y que estaba en riesgo de caída por el "deterioro significativo" de su liquidez, tras lo que el Santander acordó adquirir el 100% de su capital al precio simbólico de un euro.

Desde su adquisición, Santander ha saneado el balance de Popular, ha reducido su riesgo inmobiliario y ha lanzado acciones comerciales para recuperar la confianza de los clientes y accionistas cuya inversión se vio afectada por la resolución de las autoridades europeas.

Concretamente, el banco presidido por Ana Botín aplicó un ajuste patrimonial de 12.400 millones de euros en Popular, que se desglosaba en 4.300 millones de euros en concepto de deducciones de capital, 7.200 millones para sanear los activos inmobiliarios de la entidad y otros 700 millones de euros derivados de la acción comercial para compensar a los accionistas de Popular. También incluyó un ajuste de 200 millones de euros en concepto de "otros".

Un mes más tarde del episodio, el banco cántabro anunció una ampliación de capital de 7.072,4 millones de euros mediante la puesta en circulación de 1.458,2 millones de acciones nuevas con el objetivo de "dar adecuada cobertura a la adquisición del 100% del capital social de Banco Popular".

Asimismo, en agosto de 2017, Santander vendió el 51% de la cartera de inmuebles adjudicados, créditos dudosos procedentes del sector inmobiliario y otros activos relacionados con esta actividad de Popular al fondo Blackstone, con un valor bruto contable agregado de 30.000 millones de euros y el 100% del capital de Aliseda.

Entre otras acciones comerciales, Santander rediseñó los rótulos de las oficinas de Popular, un proceso que implicaba, además, que los clientes de esta última puedan utilizar los cajeros de ambas entidades sin comisiones, así como también el lanzamiento de la primera iniciativa conjunta para los clientes con la cuenta 1/2/3 Profesional.

Ahora, doce meses después, el Santander se centra al "120%" en completar la fusión, según aseguró recientemente su consejero delegado, José Antonio Álvarez, quien también indicó que el proceso de integración jurídica de ambas entidades, iniciada el pasado mes de abril, estaba previsto que se completara entre los meses de septiembre y octubre de 2018.