Publicado: 29.09.2016 13:35 |Actualizado: 29.09.2016 14:41

Menos crecimiento y más empleo precario en 2017 y 2018

El Banco de España anuncia que en "algún momento" del año próximo España recuperará el PIB que tenía en 2007, justo antes de la crisis, pero empeora sus previsiones sobre empleo, déficit, inversión, exportaciones y consumo para los dos próximos años.

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Varios trabajadores en las obras de rehabilitación de la fachada de la sede del edificio del Banco de España en Madrid. REUTERS/Andrea Comas

Varios trabajadores en las obras de rehabilitación de la fachada de la sede del edificio del Banco de España en Madrid. REUTERS/Andrea Comas

MADRID.— El Banco de España cree que "en algún momento de 2017 España recuperará el
nivel de renta anterior a la crisis". Pero ese dato, frío, no implica que la crisis y sus consecuencias desaparezcan. Eso es lo que podría deducirse leyendo las previsiones macroeconómicas del Banco de España: estas previsiones anticipan que la economía española seguirá creciendo, pero también prevén que habrá una desaceleración importante en 2017 y 2018; dicen que se seguirá creando empleo pero que será precario y mal pagado; que el consumo privado caerá a la mitad en dos años; que el objetivo de déficit público impuesto por Bruselas se incumplirá a no ser que se adopten medidas restrictivas en política fiscal, bien sea por el lado de los ingresos (subiendo impuestos) o por el lado de los gastos (más recortes).

En cuanto al PIB, el Banco de España cree que este año 2016 el PIB se elevará hasta el 3,2%,el mismo crecimiento que se registró en 2015. Ello se debe, asegura la institución, al "elevado grado de inercia" que posee la economía española y que, de momento, le ha permitido sortear los posibles "efectos adversos" derivados de la falta de Gobierno.



Pero de cara a 2017 y 2018, la institución prevé una desaceleración del PIB hasta el 2,3% y el 2,1%, respectivamente. El Banco de España atribuye esta ralentización a la "pérdida de pujanza" de algunos de los factores que han impulsado la actividad hasta ahora, como son la bajada del precio del petróleo y de los tipos de interés, la depreciación del euro o la orientación expansiva que ha adoptado la política fiscal en los dos últimos ejercicios.

Fruto de esa desaceleración empeoran las previsiones de crecimiento del empleo, del déficit público, de la inversión, de las exportaciones, del consumo o de la aportación de la demanda nacional. Es más, el Banco de España no descarta —aunque reconoce que no puede saberlo con precisión— que el "impacto negativo" de la falta de Gobierno "acabe produciéndose" y que el escenario previsto para 2017 y 2018 se complique si acaso un poco más.

Pero lo que realmente mide el estado de salud de una economía es la situación del mercado de trabajo. El Banco de España prevé que se continuará creando empleo en "tasas elevadas" y mejora el crecimiento del empleo este año, hasta el 2,9% (cuatro décimas más que la estimación de junio) y mantiene en el 2% y el 1,8% la previsión para 2017 y 2018, respectivamente. 

Pero también avisa: "La moderación salarial seguirá". En palabras del director general de Economía y Estadística del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, "la moderación salarial no permite mejoras de la competitividad, aunque tampoco la empeora".  Traducido a la realidad económica, lo que este responsable del Banco de España viene a decir es que la precariedad laboral también continuará al menos en los niveles exhibidos ante ahora.

Así, la tasa de paro se situará este año en el 19%, siete décimas menos que lo estimado en junio, bajará al 17,8% en 2017 y se colocará por debajo del 17% en 2018 (16,7%), seis décimas menos de lo que predijo el Banco de España antes del verano.

En el ámbito de los precios, estima que, tras registrar un retroceso del 0,3% en 2016, el IPC podría crecer en torno al 1,5% en 2017 y una décima más en 2018, en línea con la recuperación proyectada para el precio del crudo y para la inflación subyacente. En comparación con los datos de junio, la inflación se revisa al alza en tres y una décima este año y el siguiente, respectivamente.

¿Más recortes o más impuestos?

En cuanto al proceso de ejecución presupuestaria, el Banco de España asegura que no se cumplirán los objetivos de déficit público pactados con la UE ni este año ni el siguiente 2017. La institución empeora así sus estimaciones de junio. Prevé que el déficit público se sitúe en el 4,9% este año, ocho décimas más que lo previsto en junio y tres décimas por encima de lo comprometido con Europa para este año (4,6%), mientras que para 2017 lo sitúa en el 3,6%, medio punto más que lo pactado con Bruselas, que es el 3,1% del PIB.

Un desfase que exigirá un ajuste de cerca de 6.000 millones de euros respecto al objetivo fijado por Bruselas para el año 2017. Ni tan siquiera en 2018 España abandonará el déficit excesivo porque éste se situará en el 3,1% y el desajuste respecto al objetivo fijado por Bruselas (2,2% del PIB) será de más 10.000 millones de euros. Esos desajustes exigirán con absoluta probabilidad más recortes. Cabe otra posibilidad pero con un Gobierno del PP parece poco probable: subir impuestos.

No obstante, el Banco de España puntualiza que estas previsiones no han incorporado las medidas adicionales anunciadas para corregir el déficit como es el caso del aumento del pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades por el que el Gobierno prevé recaudar 8.000 millones más y, por tanto, se ha previsto un tono neutral de la política fiscal.

Con todo, pide aplicar una orientación "restrictiva" de la política fiscal para reforzar la sostenibilidad de las finanzas públicas y garantizar el cumplimiento de los objetivos acordados con Bruselas, si bien admite que de adoptarse dichas medidas, podrían llevar aparejado un "cierto coste" en términos de crecimiento.

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