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Presupuestos del Estado para 2017 Montoro condiciona el crecimiento económico al apoyo de la oposición a sus Presupuestos

El ministro de Hacienda presenta sus décimas cuentas públicas sin el triunfalismo de otros años consciente de la debilidad parlamentaria del Gobierno

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El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha entregado a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017. EFE/J. J. Guillén

Cristóbal Montoro no ofrece una personalidad voluble, sobre todo a la hora de presentar un proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE). En esta tarea tiene, además, una larga experiencia; de hecho es el responsable de las cuentas públicas que más práctica tiene en esta ocupación. Acumula. ni más ni menos, diez PGE a sus espaldas; los que ha presentado hoy son, además, los sextos consecutivos.

Sin embargo, a diferencia de las nueve ocasiones anteriores Montoro se encuentra con un escenario parlamentario radicalmente diferente: por primera vez el Gobierno no tiene una mayoría en el hemiciclo como la que disfrutó con Aznar en Moncloa (2000-2004) y con Rajoy entre 2012 y 2015. En esos años la tramitación de sus proyectos de PGE fue prácticamente un paseo militar y su actitud, ciertamente, arrogante.

La actitud del ministro Montoro este martes en la presentación de los PGE para 2017 en el Congreso de los Diputados (hasta ahora se encuentran prorrogados los PGE de 2016 que fueron aprobados en agosto de 2015) ha sido bien distinta: sin perder su peculiar seguridad en sí mismo se ha visto obligado a reconocer que el Gobierno no cuenta con mayoría en el hemiciclo de la Cámara baja; es más, su minoría es sustantiva: apenas 137 escaños de 350.

El ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, durante la rueda de prensa en el Congreso para presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2017. REUTERS/Juan Medina

Pero esa debilidad la ha convertido el inefable Montoro en un desafío. Y en esa línea ha retado literalmente “a los grupos parlamentarios” a respaldar su proyecto de PGE para 2017. O eso o se frustra el crecimiento económico y la creación de empleo, que es para lo que sirve el proyecto de PGE para 2017 que ha presentado este mediodía en la tradicional rueda de prensa que es la más numerosa y larga de todas las que se celebran en la sede parlamentaria.

“Somos un Gobierno en minoría que requiere acuerdos y hay que apelar a la corresponsabilidad de los grupos parlamentarios de la cámara para mantener el crecimiento. Eso es lo que está en juego, seguir con el crecimiento y el empleo. El Gobierno ya ha negociado y está negociando”, ha proclamado Montoro empleando un todo a todas luces conciliador. Sin embargo, no ha concretado qué grupos son objeto de sus conversaciones.

Pero Montoro ha ido más allá para ligar este presupuesto con el que de forma inminente deberá abordar el ejecutivo para el ejercicio de 2018. “Estos PGE son un enlace con los de 2018. Cuando se aprueben (sic), a la semana siguiente el Consejo de Ministros aprobará el techo de gasto para 2018 (se refiere en un escenario de finales del mes de junio). Por lo tanto, tenemos que verlos con perspectiva), ha reiterado al inicio de su exposición ante los periodistas.

Según el titular de Hacienda, junto a sus secretarios de Estado, ha defendido que este proyecto de PGE “impulsan la creación de empleo, fortalecen la cohesión social, refuerzan el crecimiento económico y la competitividad, además de reducir el déficit público para salir de la supervisión de la UE”.

Durante toda su comparecencia el ministro de Hacienda ha evitado emplear la sorna y la arrogancia de las que ha hecho gala tantas veces, bien en comparecencias ante la prensa, bien en intervenciones parlamentarias. Por el contrario, ha hecho hincapié en los aspectos sociales, especialmente en las partidas de gasto que, en su interpretación, “supone casi el 56% del gasto, con un aumento del 1,7%”.

Vista de la rueda de prensa del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con los altos cargos de su departamento en el Congreso de los Diputados para presentar el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017. EFE/J. J. Guillén

Y ha hecho una defensa cerrada de la seguridad en el pago de las pensiones. “No entiendo cómo alguien puede ponerlo siquiera en cuestión”, ha dicho en el único momento en el ha alterado el tono de voz. También ha puesto énfasis en que “no hay recortes sociales y con una presión fiscal menor” que en los países de nuestro entorno. En su opinión, las reducciones presupuestarias se realizan en los gastos corrientes, no en las inversiones en infraestructuras o sociales.

Buena parte de la “bonanza” de este proyecto de PGE, en opinión de Motoro y sus altos cargos, se basa en una evolución positiva de la economía española en el presente ejercicio, en torno al 2,5% “como previsión cauta que otros agentes están elevando”, ha dicho Montoro. Con esas premisas mejoran los ingresos, al tiempo que disminuyen partidas como las dedicadas al pago de prestaciones por desempleo al confiar en el aumento del empleo, aunque no aparecen partidas para aumentar las prestaciones a los parados cuando un 45% de ellos no las perciben actualmente.

El ministro ha lanzado al PSOE una andanada al considerar “un prejuicio” anunciar una enmienda a la totalidad “sin saber cuáles son los contenidos pese a la coincidencia con el objetivo de déficit”, ha exclamado. Montoro ha llamado a la “abstención” de la bancada socialista para facilitar la tramitación y aprobación. “La abstención es una gran práctica democrática”, ha sentenciado el ministro.