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Standard & Poor's frena una mejora del 'rating' de España por las "tensiones" sobre Catalunya

La agencia dice que, en el actual escenario político, no es descartable un adelanto electoral

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Sede de la agencia de calificación Standar & Poor's (S&P) en Nueva York. REUTERS

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's ha decidido mantener la nota de España (BBB+ con perspectiva positiva) y ha reconocido la consolidación de los avances macroeconómicos, si bien ha advertido de que las "tensiones" abiertas con Catalunya podrían lastrar el crecimiento de la economía.

La firma, en su último informe sobre España, prevé que la economía española crezca en torno al 3% en 2017 y que se mantenga por encima de la media de la zona del euro hasta 2020, al tiempo que espera que se consiga rebajar el déficit al 3,1% del PIB comprometido con Bruselas. 

No obstante, considera que "las tensiones entre el Gobierno central y el Gobierno regional de Catalunya podrían, si no se frenan, comenzar a afectar a la confianza empresarial y a las inversiones y debilitar las perspectivas de crecimiento".

En este sentido, Standard & Poor's ve factible que eleve la nota española en los próximos 18 meses, pero advierte de que lo hará si se mantiene el repunte económico y la consolidación presupuestaria y se reducen las tensiones políticas.

La agencia apunta  en su nota que el escenario generado por la convocatoria del referéndum independentista en Catalunya hacen "menos predecibles" las perspectivas en materia de deuda. 

A juicio de S&P, en el actual escenario político no es descartable un adelanto electoral, aunque entiende que la división entre los partidos de la oposición aleja esa posibilidad.

En su análisis de la economía española, la firma apunta que la demanda nacional se mantiene como el motor de la economía, especialmente del consumo privado, gracias a la mejora del mercado de trabajo, la baja inflación y tipos de interés, y la solidez de la confianza de los consumidores.

En opinión de la agencia, la inversión también protagonizará una crecimiento robusto que se apoyará en las favorables condiciones financieras y en la recuperación de la vivienda, mientras que las exportaciones se beneficiarán de la mejor situación en la zona del euro.

Al mismo tiempo, pronostica que la obligación de reducir el déficit público, la retirada de las medidas de estímulo por parte del BCE, la subida de la inflación y el modesto crecimiento de los salarios irán desacelerando el gasto privado entre 2018 y 2020, con la consiguiente ralentización del crecimiento económico.

Entre los puntos débiles de la economía, señala la elevada tasa de desempleo, que es la segunda mayor de toda Europa detrás de la de Grecia, y en especial la que afecta a los jóvenes y a los desempleados de larga duración. Los riesgos internacionales pasan por un debilitamiento de la demanda externa, un eventual aumento del proteccionismo o una mayor apreciación del euro.