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Salarios El turismo balear quiebra el pacto tácito de devaluación salarial en España

Expertos y sindicalistas interpretan el convenio de la isla, que contempla una subida ponderada de sueldos del 18,1% en cuatro años, como “una disrupción que quiebra la tendencia de subidas moderadas” en un país donde los salarios siguen congelados o bajan mientras la productividad y los beneficios empresariales crecen

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El convenio de hostelería de Baleares, firmado esta semana, contempla una subida ponderada de salarios del 18,1% en cuatro años. /EUROPA PRESS

“El convenio del sector de la hostelería de Baleares supone una ruptura de ese pacto tácito de moderación salarial y de devaluación que se ha convertido en la clave del sistema económico español. Es una disrupción que quiebra la tendencia de subidas moderadas”, explica Vicente Lafuente, profesor de Derecho del Trabajo en la universidad de Zaragoza y doctor con una tesis sobre la reforma laboral.

El acuerdo, cerrado esta semana, contempla una subida ponderada del 18,1% en los próximos cuatro años (5% este año y el próximo y 3,5% los dos siguientes) que afectará a casi 140.000 trabajadores y que abre una inesperada vía en el cada vez más lánguido escenario de la negociación colectiva en un país en el que los trabajadores han perdido más de diez puntos de poder adquisitivo durante la crisis, en el que la inflación alcanza el 13,9% desde el crash financiero del otoño de 2007 y en el que, en solo cuatro años, las rentas de 1,4 millones de ciudadanos han caído por debajo de los 6.000 euros anuales.

“Va a haber un antes y un después de este convenio en la negociación colectiva”, indica José García, uno de los negociadores de UGT que cerró el acuerdo junto con los de CCOO y la FEHM (Federación Empresarial Hotelera de Mallorca), y que también ha participado en la mesa que ha pactado una subida anual del 4,5% para los trabajadores del sector del comercio en esa comunidad.

Socializar los beneficios

No obstante, una de las claves del acuerdo ha sido la situación del sector en la comunidad, donde la facturación supera los 12.000 millones tras siete campañas estivales consecutivas de mejora. “Las empresas han aumentado las plazas y han subido las categorías de los hoteles, apenas quedan hoteles de tres estrellas y el precio de las habitaciones se ha duplicado en pocos años”, explica García, que describe el acuerdo como una socialización de beneficios. Estos “han subido de una manera enorme, en parte por la moderación de los trabajadores”, que, al mismo tiempo, viven en una de las zonas del país en las que el coste de la vida es más alto. “Muchos tienen problemas para acceder a una vivienda digna”, apunta.
En cualquier caso, el acuerdo balear rompe la tendencia del conjunto del Estado.

Según el Observatorio de la Negociación Colectiva del Ministerio de Empleo, la subida media de los convenios cerrados este año es del 1,6% anual, mientras la del pasado fue del 1%. Sin embargo, los costes salariales bajaron un 0,4% en 2016 y están congelados de hecho en este ejercicio. Eso ocurre mientras la productividad encadena seis años de aumento y cuando la recaudación del Impuesto de Sociedades permite constatar un notable aumento del negocio empresarial. “Un primer análisis de las declaraciones presentadas indica que los beneficios de las empresas crecieron en 2016 alrededor del 12%, con un fuerte aumento en los grupos”, y una notable mejora entre las pymes, señala el último Informe de Recaudación de la Agencia Tributaria.

Quizás no sea desdeñable en esta evolución el hecho de que, tras la reforma laboral, cada vez se negocian menos convenios (2.604 hasta el 31 de julio por 5.185 en 2014) y estos afectan cada vez a un número menor de trabajadores (5,09 millones por 10,3).

“Se recuperan los beneficios pero los salarios bajan”

“Las empresas han recuperado los niveles de beneficios de antes de la crisis, pero los salarios siguen bajando”, señala Mercedes González, secretaria de Acciòn Sindical de CCOO, quien advierte que los efectos de la desregulación, la precarización y la moderación salarial “son tan intensos que la conflictividad laboral solo podrá evitarse con subidas de este tipo”. “La devaluación salarial es al final la gasolina del conflicto”, anota.

CCOO apuesta por retomar el Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva, el foro que orienta las mesas de convenios, del que la CEOE terminó levantándose tras situar un su tope en un alza anual del 1,2% mientras los sindicatos manejaban una horquilla de entre el 2,5% y el 3%. “Es algo completamente inconcebible –señala González-, y es muy preocupante el mensaje que nos envía la patronal, que dejó caer el acuerdo cuando todo el mundo, hasta el Gobierno, aboga por subidas salariales”.

García sitúa en ese escenario la subida del 8% del salario mínimo profesional (de 655,20 euros mensuales a 707,70) aprobada este año por el Gobierno o la oferta de subida de ese mismo porcentaje a los funcionarios para los próximos tres años que ha puesto sobre la mesa Hacienda. Lafuente, por su parte, destaca que el reciente convenio estatal de la construcción, cerrado en julio, contempla una revisión salarial del 1,9% para este año.

La CEOE optó por levantarse de la mesa que orienta la negociación colectiva tras enrocarse en un tope de subidas salariales del 1,2%.
. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Ralentización y disociación

Para González, la postura de CEOE resulta “irresponsable” por dos motivos: “primero, por justicia social; y, además, porque los salarios son un componente clave de la demanda interna”. En este sentido, considera que las revisiones salariales deben ser superiores al IPC para comenzar a paliar la pérdida de poder adquisitivo que los trabajadores han soportado en los últimos años.
Coincide en el análisis con Lafuente. “La devaluación por la vía de la moderación salarial eleva la competitividad en relación con otros países –indica-, pero la pérdida de poder adquisitivo hace que el consumo, primero, y la producción, como consecuencia, se paren. Para que la economía de un país crezca, debe tener salarios altos”.

La economía española presenta desde hace tiempo síntomas de una reducción de la “velocidad de circulación del dinero”, algo que los monetaristas consideran un indicio de un parón de la economía real, mientras el aumento simultáneo de la creación de riqueza y de la desigualdad revelan la creciente disociación de la economía productiva y la financiera, que evolucionan en direcciones opuestas.