La vicepresidenta De la Vega ha insistido en la voluntad del Gobierno de "avanzar en la laicidad del Estado" y de "proteger las creencias de quienes no creen". En 'Público'hemos elaborado un guía con 10 propuestas para convertir España en un Estado laico.
La vicepresidenta De la Vega ha insistido en la voluntad firme del Gobierno de "avanzar en la laicidad del Estado" y de "proteger las creencias de quienes no creen". Público ha elaborado un decálogo para convertir España en un Estado laico.
En España hay 17.000 colegios de titularidad pública y 7.000 concertados o privados. Casi 2.500.000 alumnos de enseñanza no universitaria —uno de cada tres— estudian en centros concertados de ideario religioso. El Estado los financia con fondos públicos, pero deja su gestión en manos de instituciones religiosas. Este modelo es el pilar en el que se sustenta la influencia católica en la sociedad. Históricamente, la Iglesia ocupó así una responsabilidad desatendida por el Estado. La recuperación de la democracia no reformó este modelo, consagrado en el Concordato de 1979.
La asignatura de Religión "interrumpe el funcionamiento común del horario lectivo e impide que ese tiempo se dedique a otro tipo de aprendizajes", según denuncia la plataforma Por una Escuela Laica. Los acuerdos con la Santa SEde y la LOE convierten la doctrina católica en una asignatura de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para el alumnado. El Estado paga a los profesores de Religión, aunque los seleccionan los obispos. La Religión ocupa casi 1.000 horas lectivas en las etapas de Infantail y Primaria y 450 horas en la ESO, tanto como la educación física o artística.
El pasado jueves, los máximos representantes de los tres poderes del Estado acudieron al funeral de Estado celebrado en la catedral de La Almudena, en Madrid, por Leopoldo Calvo Sotelo. Ni el Jefe del Estado ni el del Ejecutivo presiden esa ceremonia religiosa, quien lo hace es el Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Es el último ejemplo del sometimiento ocasional del Estado a la máxima expresión del poder católico en España. La jerarquía católica bendice cada momento clave de la vida institucional, casa al heredero de la Corona, bautiza a sus hijos y preside los funerales de Estado.
El arraigo de la Iglesia católica en España hace que se confundan en no pocas ocasiones las celebraciones de carácter festivo o histórico con las religiosas. El himno nacional saluda en Semana Santa la salida de cada procesión y el viernes santo las banderas de los cuarteles ondean a media asta en señal de duelo. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado escoltan iconos religiosos en celebraciones públicas, y las autoridades civiles acompañan a los representantes católicos en manifestaciones puramente religiosas. Los colectivos laicistas exigen que se evite esta mezcla de representaciones.
El calendario laboral para 2008 recoge un total de doce fiestas nacionales para todas las comunidades autónomas. La mayoría tienen su origen en celebraciones religiosas que, a su vez, nacen de ritos paganos y tradiciones anteriores al calendario cristiano. Sólo cuatro celebraciones conmemoran eventos no religiosos: el día de la Constitución, el 1 de mayo, el 12 de octubre, Fiesta Nacional, y la festividad de cada comunidad autónoma. Los homenajes civiles están casi excluidos del calendario; el día internacional de la mujer no se celebra, pero sí el de la Inmaculada.
La presencia de representantes católicos en instituciones ajenas a la Iglesia es notable. Hay capillas, y capellanes, en hospitales, universidades y centros penitenciarios. El Concordato garantiza este privilegio, que alcanza cotas especialmente relevantes en las Fuerzas Armadas. El trato favorable que recibe la Iglesia católica en el ámbito militar se recoge en los acuerdos Iglesia-Estado de 1979. Su manifestación más anacrónica es el denominado ‘derecho de presentación’, aún vigente, por el que el Rey propone al Papa un nombre para el cargo de Vicario General Castrense.
A lo largo de los siglos, la Iglesia, privilegiada por su bienes, ha conformado buena parte del patrimonio artístico español. ¿De quién son joyas como las catedrales de Burgos o León? ¿Pertenecen a la Iglesia católica o a la Humanidad? El concordato de 1979 establece que “el patrimonio de la Iglesia sigue siendo parte importantísima del acervo cultural de la nación”. Así justifican la colaboración entre las administraciones y la Iglesia para la conservación y cuidado de una herencia monumental cuya titularidad es privada. Los fondos públicos garantizan la necesaria pervivencia de este patrimonio.
La apostasía es el procedimiento por el que se abandona la Iglesia católica después de entrar a formar parte de ella mediante el bautismo. No existe un registro oficial de apóstatas. Media docena de iniciativas —de carácter municipal— intentan paliar esta carencia. Apostatar es un derecho, sin embargo, la Iglesia envuelve con trabas las peticiones de apostasía. Algunos obispados piden al solicitante las explicaciones que no reclamaron al bautizarle. Las parroquias no suelen borrar al apóstata de su libro de bautismos, sólo hacen constar, junto a su nombre, su declaración de ser dado de baja.
La Iglesia católica dispone de espacios públicos, gratuitos y semanales en las televisiones públicas. La Iglesia evangélica ha denunciado que la confesión católica dispone de tres horas y media semanales en RTVE frente a los cinco minutos que concede a las confesiones minoritarias. Los actos litúrgicos de cada domingo son emitidos por el canal público, acomodados entre programación confesional. La 2 de TVE programó durante la pasada Semana Santa una celebración diaria durante cuatro días consecutivos, además de retransmitir procesiones y otros contenidos de carácter puramente religioso.
La actual campaña de la Renta es la primera desde que nació el IRPF en la que la Iglesia no percibirá la cantidad anual que le entregaba el Estado a fondo perdido. La Iglesia se servirá así de una declaración pública de impuestos para percibir el 20% de su presupuesto. Hacienda gestiona y facilita de esta manera la provisión de fondos para sostener a la Iglesia católica, exenta, hasta este año, de pagar tributos como el IVA. La autofinanciación es un objetivo recogido en el Concordato, pero la Iglesia no ha puesto nunca especial empeño en conseguirla.
Quien deja morir a la gente de habre, no es Dios, sino nosotros con nuestro egoismo. Dios creó el mundo con riqueza suficiente para todos y nosotros debemos administrarlo. Nuestra forma de administrar: invadir al más débil para quitarle lo suyo, haciéndome yo más rico y matando de hambre al débil.
No echemos a otros nuestras culpas.
Da pena constatar la poca altura intelectual y moral del laicismo. No han avanzado nada siguen con los mismos tópicos rancios y trsnochados de siempre. Espero que se decidan a vivir su laicismo en la intimidad de su conciencia y dejen de hacer el rídiculo haciendo una ostentación del mismo. A pesar de todo que Dios les bendiga y no tenga en cuenta sus memeces. Un saludo para ellos también
el que tengan que inventar un decalogo laico demuestra que estos enajenados fanaticos de la religion (incluida mi madre) no quieren ver que todos tenemos derecho a creer o no, digo en que les afecta que nosotros no querramos continuar en los errores del pasado, crees en dios?? guardatelo para ti, no nos fastidies mas con el cuento de que dios nos llamara a cuentas, ya lo estan diciendo nos llamaara a nosotros no a ti, respeto a los no creyentes.
Primero. Los ciudadanos tenemos perfecto derecho a vivir y actuar religiosamente en todos los ámbitos de nuestra vida, personal, familiar y social, según nuestra conciencia y a medida de nuestros deseos. Ninguna autoridad humana nos lo puede prohibir justamente.
Segundo. La autoridad civil, cuya razón de ser es el servicio de la sociedad, está obligada a proteger y favorecer la libertad de los ciudadanos, también en el ejercicio de su vida religiosa y moral tal como de acuerdo con su conciencia decidan hacerlo.
Tercero. Los ciudadanos católicos, como los demás, tenemos pleno derecho a intervenir en la vida pública en cuanto tales y tenemos el deber y el derecho de aportar al patrimonio común los bienes culturales y sociales que provienen de nuestra experiencia religiosa.
Todos los "mandamientos" indicados son absolutamente rebatibles: Mi Iglesia Católica entrega al Estado Español más de lo que recibe, contando en Euros.Un ejemplo: Cáritas atiende a marginados, a los que el Estado español desprecia y desatiende.
Otro ejemplo: ¿Qué pasaría si los Colegios de inspiración católica cerraran de golpe?
Así, se podrían decir cosas de todos esos "mandamientos" del llamado "laicismo".
No se puede ser Juez y Parte. La ley no puede tener caracter retroactivo.
Con esto quiero poner de manifiesto que el actual estado, autodenominado Socialista, a trves de sus organos judiciales, han fallado en contra de la Carta Magna la imposición de que seamos todos Catolicos, Apostolicos y Romanos.
Los poderes facticos de la Santa Madrasta Iglesia Católica siguen percibiendo la ayuda económica actualizada del Estado y además se permite el lujo de morder la mano que le sumistra la comida. ¿Os acordais de aquel eslogan que decia "TARANCON AL PAREDON" en época de la dictadura.
La corona se permite el lujo de pronunciarse sobre las bondades de las tesis religiosas y también cobra del Estado (y bien, voto a tal !!!), hace de espectador de los acontecimiento, eximiendose de "tirar del carro". Conculca los mandamientos de la Iglesia en cuanto a sus opciones matrimoniales con el beneplacito de la misma.
Todavía estoy pendiente de la resolución del Tribunal Constitucional en favor de la solicitud de mi eliminación de los libros de la Iglesia, formando parte de ese 120 % de católicos existentes en España.
Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios !!!. Id con Dios (Cuanto antes mejor), multinacional Vaticana !!!.
Salud !!!
Por favor, no recéis por mi, soy atea y no ha bautizado a mis hijos para que en el futuro no les cueste tanto borrarse de la iglesia como me está costando a mi, que todavía no lo he conseguido.
Vergüenza me produce que se intente dejar sin vigor el derecho de apostasía, tal y como se está pretendiendo desde ciertos poderes públicos, lease los juzgados.
Por favor, dejennos en paz a los que no creemos en Dios. No recen más por nosotros.
Nuestro "querido papá Estado" cree que ha inventado algo y no es más que una nueva versión del "Prohibido prohibir" de mayo del 68 exacerbado y llevado a límites ridículos que ofenden la inteligencia de cualquier persona. ¿Quien dicta estos "maravillosos" mandamientos? ¿Por qué hay que obedecer a estos y no otros? ¿Estamos dispuestos a confiar en personajes que buscan el totalitarismo? Sí,el totalitarismo sobre una masa oscurecida y tenebrosa de individualismo feroz y asesino que mata la vida, el amor, la alegría, la fe, que quiere convertirnos en "cosas", ya que ni sexo propio podemos tener. Yo personalmente prefiero vivir de amor, de AMOR con mayúsculas del Amor de Aquel que me amó y se entregó por mí, Jesucristo, y también por ti, y por todos y cada uno de los hombres y mujeres de todos los tiempos. Gloria a Dios
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