"La familia: una gracia de Dios". Así rezaba la convocatoria de Colón. La mañana, encapotada y fría, invitaba a calentar las manos con largos aplausos. Pero no hubo lugar. Ni la afluencia fue masiva ni los puyazos contra el Gobierno (salvo las breves referencias al aborto) dieron para más. ¿Por qué no me gustan este tipo de convocatorias, además de la forma piramidal y predemocrática en que se hacen? Por varios motivos:
1. Por la visión parcial que reflejan de la realidad. Las agrupaciones de convivencia o familias de hecho (homosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales, monoparentales), además de la pareja heterosexual, también existen y están legalmente reconocidas en España.
2. Por la confusión que introduce entre medios y fines. Si el fin último que persigue la familia es el bien del individuo, esta no es más que un medio, necesario, es verdad, para la introducción y socialización del individuo. Pero, en la Iglesia, las cosas son distintas a lo que ocurre en sociedad: se entra y se sale individual y libremente.
3. Por el lugar y el ámbito de la convocatoria. Tanto uno como otro son políticos, aunque no se quiera confesar. Y esta forma de estar en la política confunde la verdadera naturaleza y finalidad de la Iglesia.
La Iglesia no puede renunciar a su dimensión pública, pero esta se entiende mejor en el medio social que en el político. Es decir, se la entiende mejor entre los inmigrantes, los sin techo, los excluidos y marginados, que en Colón, donde fácilmente se la identifica con una opción política partidista de derechas. Y este tipo de presencia pública no es precisamente muy evangélico.
Los motivos del articulista sobre el "no gusto" de la concentración de los "católicos" en Colón, me parecen "pobres" y "sectarios". La concepción de la familia que tiene la Iglesia Católica es una "opción" tan legítima como otras. La puede exponer públicamente donde quiera y como quiera, respetando la ley. Como es una opción entre otras muchas, no se le puede exigir que las represente a todas. Creo que es necesario madurar más , democráticamente, para aceptar como normal la libertad de asociación, manifestación y expresión de cualquier entidad, que se ajuste a la ley. ¡He dicho!
Un matrimonio cristiano: Jesús es hijo de Maria, pero no de Josë del que figura como marido (por que su matrimonio no ha sido consumado es mentira); mentira que el mismo Dios aconseja que sea ocultada siempre, porque José es obligado a permanecer en silencio. Y ademas son !!una sagrada familia
¡¡ .
Mal ejemplo tienen los cristianos para hablar y exhibir una SAGRADA FAMILIA.El Padre no es el Padre de Jesús. La madre no es la ESPOSA de aquel hombre. Y la madre no ha aportado su óvulo con sus correspondientes cromosomas genéticos.Y mucho menos EL ESPIRTU SANTO sus genes.
Así que tenemos una SAGRADA FAMILIA ¡¡¡¡¡
La iglesia tiene un serio problema: el Nuevo Testamento. Nada se dice allí de lo que ellos ahora tratan de hacer pasar por dogma. Solo hay que recordar que hasta bien avanzado el siglo XIX estaba prohibida la lectura privada del mismo, incluso su traducción al castellano. Que no vengan con monsergas quienes desearían nuestra ignorancia y viven del cuento, nunca mejor dicho.
Falacia 1: no todo lo que recibe el nombre de 'familia' lo es. Con todo el respeto y todo el reconocimiento jurídico que realmente merecen.
Falacia 2: definir la familia como medio hacia un fin es cosificar la esencia de la base organizativa de la sociedad. Es el paso que necesita el Estado para tener potestad sobre responsabilidades que, de momento, sólo recaen en la familia.
Falacia 3: También Jesús tocó las narices políticas de su época. Se equivocó de lugar y ámbito en sus convocatorias.
Tenéis mala suerte, os ha tocado vivir en un país donde no se cederá fácilmente a ante tantas falacias.
A mí me sorprende que Rouco y sus muchachos sean capaces de montar todo este "guateque" en defensa de la familia pero nunca se quejen de los bajos salarios que impiden dar una vida digna a unos niños, ni de las jornadas de trabajo interminables (¿alguna opinión sobre lo de las 65 horas?) que hacen que muchos padres no vean crecer a sus hijos, ni de la falta de viviendas asequibles y adecuadas para formar una familia de esas que tanto les gustan, ni de la precariedad laboral que no permite a la gente hacer proyectos para su futuro, como el de formar una familia. ¿Ha dicho algo al respecto Su Eminencia?
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