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Alcaldesa con IU, de campaña con el PSOE

Rosa Aguilar se implica en apoyo al candidato socialista en Córdoba, que se medirá a su antigua mano derecha

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Ejercicio de imaginación: Gallardón abandona la alcaldía de Madrid para entrar en el Ejecutivo de Zapatero y deja el cargo a su más fiel colaborador, pongamos Manuel Cobo. Llegada la larga precampaña de las municipales, Gallardón toma partido y se involucra a favor del socialista Jaime Lissavetzky y, por tanto, contra su delfín. ¿Inconcebible? Pues, salvando las distancias, el caso de Córdoba guarda parecido.

Rosa Aguilar dejó en abril de 2009 la alcaldía y las siglas por las que la ostentaba, IU, para ocupar la consejería de Obras Públicas en el Ejecutivo andaluz de José Antonio Griñán (PSOE), que lograba con su fichaje incorporar una figura de gran peso político al tiempo que arrebataba a IU su rostro más mediático. Tras la operación, al mando del Gobierno local quedó Andrés Ocaña, mano derecha de Aguilar durante sus seis años como alcaldesa. Ahora Aguilar reaparece en la escena preelectoral de Córdoba, pero junto a Juan Pablo Durán, candidato socialista y adversario de Ocaña.

Al estar ambos ahora en el 'proyecto socialista' (pese a que Aguilar no tiene carné), la ex regidora ve 'normal arrimar el hombro' en la campaña, manifestó este lunes en un acto en Córdoba como consejera junto a Durán, al que calificó como 'un magnífico candidato que, a ciencia cierta, va a trabajar por Córdoba'. 'Será una más entre nosotros', declaró más tarde Rafael Velasco, número dos del PSOE-A.

Entre los socialistas cunde la mesura a la hora de valorar la aparición de Aguilar, que puede suponer un importante activo pero también abre flancos para la crítica. 'Yo lo veo algo completamente normal, forma parte de su evolución política, de su integración en el proyecto socialista encabezado por Griñán. Puede hacer campaña por los candidatos del PSOE no sólo aquí, sino en Málaga, Sevilla...', declaró a Público el aspirante socialista a la alcaldía.

En IU la declaración de Aguilar fue acogida fríamente, sin manifestaciones oficiales. Sólo el portavoz de IU en Córdoba, Francisco Tejada, rompió públicamente el silencio de su formación: 'Me da igual', zanjó, preguntado por los periodistas.

Andrés Ocaña prefirió no hacer valoraciones, siguiendo en la línea de no entrar en batallas políticas con su madrina política, hoy rival. 'Este tema no está en su agenda política', señaló uno de sus colaboradores a Público.

La forma en que Ocaña llegó al poder acentúa la paradoja que puede darse si el PSOE incorpora a la ex alcaldesa a sus actos de campaña. Aguilar cultivó como alcaldesa una política de acento personalista que la llevó a continuos roces con la dirección de IU y, por supuesto, con el PCA. Ella y gran parte de su grupo actuaban con total autonomía. Ello explica que en su rueda de prensa de despedida de IU estuviera arropada por gran parte de sus concejales, entre ellos el propio Ocaña, mientras Cayo Lara y Gaspar Llamazares criticaban su cambio de filas.

Esa mayoría de concejales afines a Rosa fue la que llevó a elegir alcalde a Andrés Ocaña, frente a la opción preferida por el PCA, encarnada en Elena Cortés. En su primer año como regidor Ocaña se ha labrado un perfil propio como político prudente y dialogante y ha restablecido los puentes del grupo municipal con la dirección provincial y regional de IU, pero ello no ha hecho olvidar que en su llegada al poder se produjo en parte gracias a los galones políticos que obtuvo por su cercanía a Aguilar.

Es decir, la ex alcaldesa está dispuesta a hacer campaña no contra un sucesor rupturista, sino que encarna la continuidad de su proyecto de izquierda moderada, lejos de exhibicionismos ideológicos que puedan resultar estridentes para los sectores más conservadores de su amplio electorado en Córdoba.