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La Audiencia Nacional impone cinco años más al etarra 'Txapote'

El ex jefe militar de ETA ha sido condenado esta vez por dar pistolas y documentación falsa a otros dos miembros de la banda terrorista

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La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a cinco años de cárcel al ex jefe militar de ETA Javier García Gaztelu, alias 'Txapote', por haber entregado pistolas y documentación falsa a dos etarras, a las que ordenó viajar desde Francia a Madrid para recopilar información sobre futuros objetivos de la banda terrorista y buscar aparcamientos para estacionar coches robados.

En concreto, la Sala ha encontrado culpable a 'Txapote' -el asesino de Miguel Angel Blanco, Gregorio Ordóñez y Fernando Múgica, entre otros- de un delito de tenencia ilícita de armas (dos años y ocho meses de cárcel) y otro delito continuado de falsificación de documento oficial (dos años y cuatro meses), tal y como había solicitado la fiscal Teresa Sandoval.

En la sentencia, de la que ha sido ponente la magistrada Angela Murillo, el tribunal sostiene que no alberga 'la más mínima duda' de que 'Txapote' fue quien, en octubre de 2000, ordenó a las etarras Ainhara Esteran y Nerea Garro -ya procesadas y condenadas por estos hechos- que formaran en Madrid el 'comando Aralar' y les proporcionó medios para que desarrollaran sus actividades terroristas.

Prueba de ello son las declaraciones que ambas prestaron en sede policial tras ser detenidas el 6 de noviembre de 2000 en las inmediaciones de la Embajada cubana en Madrid, cuyas vallas habían saltado para solicitar un asilo político que la legación diplomática rechazó.

En los interrogatorios a que fueron sometidas, ambas explicaron que recibieron órdenes directas de 'Txapote' para trasladarse a Madrid con el objetivo de 'tomar cabal conocimiento de la capital' y buscar información sobre 'los movimientos y las costumbres cotidianas de jueces, personas dedicadas a la política, militares, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, etc' para convertirlos en futuros objetivos de la banda.

Los etarras reconocerían a 'Txapote' porque 'aparecería con un croissant' 

Según relataron entonces a la Policía, 'Txapote' les concertó una cita en Madrid con Asier Urretavizcaya 'Eneko', al que reconocerían porque 'aparecería con un croissant en la mano' frente a la boca de metro de la estación de Chueca. En una sentencia reciente, la juez Murillo también desveló que en una cita en Francia entre miembros de la banda terrorista, como 'contraseña identificativa', uno de los etarras debía 'portar visiblemente una palmera de chocolate'.

'Eneko' fue el encargado de dar cobijo a Garro y Esteran, que portaban desde Francia las pistolas que les dio 'Txapote', así como diversa documentación falsa y un millón y medio de pesetas (unos 9.000 euros). Tras su detención, las dos etarras explicaron a los agentes cómo tenían escondidas las armas debajo de un sofá en el domicilio que les prestó 'Eneko', en el que los agentes encontraron las pistolas, la documentación falsa y el dinero.

La Sala recuerda además que durante la vista oral, celebrada los días 5 y 6 del pasado mes de julio, el procesado no prestó ninguna declaración y sólo 'profirió una frase' al inicio del juicio, cuando, tras recordársele los derechos constitucionales que le acogían, se dirigió al tribunal diciéndole 'váyanse al carajo'. 'Eso es lo único que le oímos decir', indica.

El ex jefe militar de ETA mandó al 'carajo' al tribunal en una vista pasada

La sentencia señala que esta actitud 'no puede perjudicar' al enjuiciado, pero también le priva de los posibles 'beneficios' de una explicación contraria a la tesis acusatoria. En opinión de los magistrados, la postura de 'Txapote' se debe a que dada la 'nula repercusión' de la condena que le pudiera esperar en este proceso, dado que ya está sentenciado a 'cientos de años por anteriores hechos delicitivos', consideró que le resultaba 'más rentable adoptar la postura que adoptó, deseoso de aparecer en los medios de comunicación'.

En cualquier caso, la sentencia sostiene que las declaraciones de las dos etarras condenadas por estos hechos, 'ratificadas sin fisuras' por los agentes que intervinieron en su detención y posterior puesta a disposición judicial, son la 'prueba clave' que conduce a la condena del procesado, ya que 'inculparon severamente' a su antiguo jefe.

En su opinión, el hecho de que las etarras negaran en el juicio conocer a 'Txapote' y no recordar nada de lo sucedido es una falta 'flagrante a la verdad'. De hecho, recuerda que en la vista oral 'ni siquiera dirigieron una mirada' al procesado antes de negar conocerlo, lo que es una 'prueba inequívoca' de que 'sabían lo que debían decir ante el tribunal'.