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Baltasar crea serios problemas a Montilla

El conseller catalán de Medio Ambiente quiere traer agua en tren mientras se encomienda a ‘la Moreneta’ 

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La Generalitat intentó el martes, después del consejo de gobierno, rebajar la tensión con Madrid desatada por la intención de trasvasar temporalmente el Segre y garantizar agua de boca a Barcelona si la sequía arrecia. Pero no sólo no se han calmado las cosas con el Gobierno central; las pasiones (el agua es una eficaz arma arrojadiza territorial) siguen en virulenta ebullición en Catalunya. La grave polémica ha creado un problema a José Montilla. El PSC no duda en criticar la gestión del conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, de ICV. No parece, al menos hoy, que su futuro sea halagüeño (Montilla, pendiente del congreso de ERC en junio, podría remodelar su ejecutivo en verano).

Conseller noqueado

El Parlament vivió hoy una jornada monopolizada por la crisis, con un Govern inseguro, un conseller noqueado y una oposición lanzada a sacar tajada. El PSC reconocía que Baltasar ha contravenido 'los consejos' que, de forma más o menos directa, se le dieron para que huyera de la 'exposición pública'. Lejos de ello concedió entrevistas a troche y moche que no hicieron más que empeorar las cosas. Montilla prevé seguir 'dando la cara personalmente'.

Fuentes del Gobierno catalán admitían, como hoy Baltasar en El Periódico, que se escondió a la opinión pública la intención de trasvasar puntualmente el Segre (principal afluente del Ebro). Según ellos Narbona les instó en otoño a no publicitar sus intenciones hasta después del 9-M.

En campaña, los socialistas e ICV (ERC afirmaba no tener 'ni idea' de los enjuagues) aseguraron en las comarcas del Ebro que los trasvases pasarían a la historia. El PSC aseguraba que la ministra Cristina Narbona 'mintió aún más' cuando hace unos días dijo no saber nada del trasvase.

Ayer el ministerio emitió un comunicado asegurando que no había pacto de silencio alguno y que el único acuerdo con la Generalitat 'es para asegurar el suministro de agua'.

Para más inri, TV3 desveló que hace un mes que Baltasar encargó las obras del trasvase. De ahí la aparición de estacas en la cabecera del río, de las que se desentendió en un primer momento.

El último conejo que hoy se sacó de la chistera Baltasar fue traer el agua en tren a Barcelona. El conseller afrontó hasta tres interpelaciones pidiendo soluciones alternativas. Poco antes afirmó, en tono jocoso en la radio, que se encomendó a La Moreneta (Virgen de Montserrat) para que llueva pese a su agnosticismo.

En ICV seguían sonando los tambores de guerra. Fuentes parlamentarias explicaron, por ejemplo, que la convivencia entre el oficialista Joan Herrera y el eurodiputado antitrasvases Raül Romeva es insostenible.
Mientras, al igual que el día antes hizo la de Esquerra, la dirección de ICV en las Terres de l'Ebre se posicionó ayer contra el trasvase y criticó el escaso interés mostrado por Baltasar por reunirse con ellos. En el Ayuntamiento de Lleida, capital del Segre, ERC presentó una moción contra el trasvase que tiene todos los visos de prosperar.

Sin consenso con CiU

CiU insistía en el agua del Ródano pese a que tardaría años y Artur Mas aceptó verse con Montilla el lunes para abordar la situación. El tripartito no pudo pactar con CiU cuál debe ser el papel del Parlament ante los trasvases. Poco ayudó la ocurrencia del vicepresident Carod de regular por ley de la cámara catalana un asunto que, en el caso del Segre y el Ebro, es competencia estatal.