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Basagoiti encauza su sucesión rescatando a Mar Blanco

El presidente del PP vasco encuentra en la hermana del concejal asesinado la fórmula perfecta para frenar al ala dura de su partido. Carlos Iturgaiz también trata de posicionarse desde Bruselas

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El presidente del PP de Euskadi, Antonio Basagoiti, quiere calmar lo más pronto posible las aguas revueltas por los malos resultados cosechados en la autonómicas vascas del pasado domingo. Se ha puesto manos a la obra sin perder un segundo: lo primero, confirmar que se queda, al menos, hasta el XIV Congreso del PP vasco, previsto para 2015. Lo hizo ya el lunes por la tarde, en el Comité Ejecutivo del partido, dejándose querer por el presidente Mariano Rajoy y aparcando sus  propias dudas sobre si continuaba liderando el PP de Euskadi y que había expresado esa misma mañana.

Ayer, Basagoiti se reunió con sus compañeros de la formación autonómica en la Junta Directiva Regional y confirmó lo señalado en Madrid: se queda, pero no se presentará a las próximas elecciones, previstas para 2016. Su intención, dicen los conservadores, es pilotar su propia sucesión y acallar las voces críticas de su partido, en la calle Génova y en el País Vasco. Ha empezado por buscar un escaño a Mari Mar Blanco -el 21-O se quedó a 800 votos de su puesto en Álava-, la hermana de Miguel Ángel, el concejal de Ermua secuestrado y asesinado por ETA en 1997 y el símbolo más descarnado del sufrimiento de las víctimas del terrorismo. Desde el Gobierno, además, están ayudando al compañero vasco, pues trabajan desde hace meses en colocar a Mar Blanco al frente de la Fundación Víctimas del Terrorismo, que hoy y desde hace once años preside Maite Pagazaurtundúa. Este puesto daría a Blanco una enorme relevancia y peso político. 

Mari Mar Blanco representa, en cierto modo, y según explican sus propios compañeros, la que debe ser la 'evolución' del partido, a pesar de la heridas incurables del terrorismo de ETA y sus apoyos 'que a todos nos duelen y no son patrimonio de nadie'. La posible diputada autonómica representó al ala más dura del PP contra las políticas antiterroristas de José Luis Rodríguez Zapatero, siempre amparada por el dúo más inflexible y reaccionario que conformaban Jaime Mayor Oreja y María San Gil. Los tres llegaron a acusar al entonces presidente socialista de ponerse del lado de ETA, de 'traicionar a las víctimas' -esto se lo dijo el propio Rajoy al líder socialista en un debate electoral- y Blanco, concretamente, pidió al entonces jefe del Ejecutivo socialista que acudiera al Congreso de los Diputados a pedir perdón a las víctimas etarras por negociar con los terroristas. Entre 2004 y 2011 se sucedieron las manifestaciones de víctimas contra Zapatero y muchos actos promovidos por Blanco y su entorno, en los que el presidente no salía nunca bien parado.

Blanco representó al ala más dura del PP contra las políticas antiterroristas de Zapatero

Blanco, sin embargo, ha moderado sus posiciones, poniéndose ahora al lado del PP y del Gobierno en su política antiterrorista. La muestra más evidente la dio hace unas semanas, cuando estalló la polémica en el seno del PP y del Gobierno por la excarcelación del secuestrador de José Antonio Ortega Lara, el etarra Bolinaga, enfermo terminal de cáncer que salió ayer de prisión. Entonces, líderes conservadores como Esperanza Aguirre y Jaime Mayor Oreja fueron tajantes con la decisión del Ministerio del Interior capitaneado por Jorge Fernández Díez: es un error y va contra la defensa a ultranza de la víctimas que ha hecho siempre el PP.

Contrariamente a lo que se esperaba, sin embargo, Mar Blanco salió de la calle Génova, el mismo día en que partidarios y detractores del Gobierno se enzarzaban en un Comité Ejecutivo muy largo y tenso, con un mensaje de apoyo rotundo a Rajoy y, en consecuencia, a Basagoiti: 'Al Gobierno los presos le dan igual, pero no la ley', mientras garantizaba que Rajoy y Jorge Fernández Díaz serían fieles a la verdad y la memoria de las víctimas. A partir de ese día, aseguran en el entorno del PP, Blanco decidió su futuro.

La hermana del concejal de Ermua, sin embargo, no es la única en el camino al liderazgo del PP vasco. Desde Bruselas, al día siguiente de la derrota conservadora en Euskadi, Carlos Iturgaiz, antecesor de Basagoiti en la cúpula del partido, fue especialmente duro con éste: el del 21-O fue un 'mal resultado' que obligaba al PP vasco a 'tomar decisiones' para volver a la 'primera división'. El hoy eurodiputado esgrimió los argumentos más 'mayororejistas' -de quien es el pupilo más entregado- para pedir que se recuperara el discurso del ex ministro del Interior y sus seguidores -'Cada vez menos, pero muy ruidosos', explican en el PP-.

Para Iturgaiz, la gestión del PNV desde el domingo va a 'estar marcada muy de cerca por ETA'

Para Iturgaiz, la gestión del PNV desde el domingo va a 'estar marcada muy de cerca por ETA' y necesita un contrapeso potente, 'porque la ciudadanía nos ha bajado a segunda división'. Pide reflexión a sus compañeros por la 'tragedia' que supone que casi dos tercios del Parlamento de Euskadi sean nacionalistas, encima, con el abrumador peso de Bildu. Su portavoz, Laura Mintegi, que ha logrado 21 escaños para los abertzales, es, para el expresidente del PP vasco, la 'portavoz de ETA'.

En la calle Génova, no han sentado nada bien las declaraciones del eurodiputado, sobre todo, tras el cierre de filas del PP en torno a Basagoiti, a quien Rajoy ha dado carta blanca para elegir a su sucesor o sucesora y pilotar el proceso en los tiempos que desee. Sin embargo, aseguran que, tanto la voz de Iturgaiz como la de Mayor Oreja, 'se escuchan cada vez más lejos y nos afectan cada vez menos'. Además, añaden, es 'moralmente' imposible que puedan decir algo contra Mar Blanco. La jugada de Basagoiti apunta a éxito.