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A la caza de un puesto

La presentación del libro de Rajoy reúne a toda la cúpula del PP y a los que le criticaron en 2008

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La baronesa Thysseny hasta el actor Pepe Sancho. El PP acudió ayer en pleno a la presentación del libro de su presidente, Mariano Rajoy, En confianza, de la editorial Planeta.

En primera fila se podía ver al expresidente del Gobierno, José María Aznar, y a toda la cúpula conservadora. En la segunda, estaban sentados numerosos barones autonómicos y presidentes regionales. Pero lo mejor era mirar las filas de atrás donde se encontraban varios empresarios, tertulianos, directores de medios y algunas caras que no se veían desde hacía tiempo. Entre ellas la del exministro de Justicia José Maria Michavila o la del exportavoz del Gobierno Pío Cabanillas. También acudieron a la cita diputados que fueron muy críticos con Rajoy cuando perdió las elecciones en 2008, como Gabriel Elorriaga o Gustavo de Arístegui. Hasta se dejó ver el magistrado de la Audiencia Nacional Enrique López, que, a partir de hoy decide, junto a sus colegas del Pleno de la Sala de lo Penal, el futuro del caso Faisán.

Todos querían dejarse ver en plena elaboración de listasy reparto de cargos

A dos meses de las generales, todo el mundo trataba de enterrar el recuerdo del tenso Congreso de Valencia. Rajoy, en su libro, presume de tener buena memoria, pero también de no ser nada vengativo y a eso parecían aferrarse algunos.

La mayoría de los dirigentes reconocían que allí 'olía a poder'. Los conservadores se ven muy cerca de la Moncloa y, encima, respirando el aroma de la mayoría absoluta. Por eso mismo nadie se quiso perder el encuentro. Algunos pensando que dejándose caer por allí encontrarían plaza en un futuro Gobierno y otros simplemente yendo a buscar o a asegurarse, al menos, un puesto en las listas.

Rajoy quiere evitar, a toda costa, líos por este asunto. Ayer, reconoció en la Ser lo que supone para él el tema de las candidaturas. 'Uh, ese es un problema impresionante', confesó. Y, como ya hizo en las del 22-M, delegó en su equipo la elaboración. 'No hay nada peor en esta vida que elegir entre personas', reconoció.

La baronesa Thyssen, Pepe Sancho y el juez Enrique López, entre los asistentes

Le preguntaron si Alberto Ruiz-Gallardón iría en esta ocasión de diputado al Congreso y si Ana Botella lo reemplazaría. Excusó su respuesta diciendo que no tenía aún ese tema en mente, pero aseguró que la mujer de Aznar sería 'una magnífica alcaldesa'.

También tuvo que referirse a otra regidora. A la de Valencia, Rita Barberá, quien hace unos días lamentó que Rajoy no diera 'cariño' al PP valenciano y al expresident Francisco Camps. Rajoy le dio una muestra recordando que es 'muy amiga suya' y de las personas que 'más aprecia' dentro del partido. Ayer se la podía ver en el acto, oficializando las paces.

El líder del PP fue jocoso en su intervención. Dijo que en su obra no hablaba mal de nadie. Ni de él. 'Es un libro a favor de Mariano Rajoy, porque es bueno hacer justicia de vez en cuando y porque para lo otro ya hay voluntarios por doquier', bromeó. Ni del resto. 'Ni siquiera le meto el dedo en el ojo, como alguno, a mis adversarios políticos, periodistas, banqueros, sindicalistas, entrenadores de fútbol y demás componentes de la España plural', aseguró.

El líder conservador asegura que en su obra no habla 'mal de nadie'

Rajoy sostuvo que en estos años ha aprendido muchas cosas. Entre ellas, que 'es bueno escuchar las razones de todos' y que 'la moderación es buena'. También que 'no se puede argumentar a quien te pone por delante los sentimientos, pero sí recordarle que los demás pueden tener otros igualmente respetables'. Además, que 'la unión hace la fuerza y que jugar a dividir a las personas es muy peligroso'. Sin olvidar que 'es bueno sumar, salvo que al hacerlo reste, que la independencia es un gran valor y que hay consensos básicos sobre la convivencia que no hay que romper'.

Acabó diciendo que 'un gobernante debe ser justo', tiene que hacer 'esfuerzos para explicar las decisiones difíciles' y es mejor que 'no se deje enredar ni en el chisme ni en los dimes y diretes'. 'Y hay que darle al teléfono móvil un uso adecuado y respetuoso con las personas', añadió. 'Aquí estoy. A algunos les gusto más, a otros no tanto y a unos cuantos nada. Espero que estos no sean demasiados por la cuenta que me trae', zanjó.