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CiU cede y no se cifrará el objetivo en financiación

Govern y nacionalistas se conjuran para salvar su frágil unidad

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Después de una semana marcada por la guerra de nervios, el cruce de declaraciones y los ultimátums ayer el tripartito y CiU hicieron propósito de enmienda conjurándose para que, en el debate de política general de la semana que viene, no se proyecte una imagen de desunión ante la negociación de la financiación.

Francesc Homs, de CiU, explicó que la unidad no es un objetivo sino un instrumento pero acudió a la cumbre con el Govern con pocas exigencias y más buen tono del esperado. Pidió “llenar de contenido” la unidad pero renunció, ya de forma definitiva, a que la semana que viene se fije, de forma pública o sólo entre Montilla y Mas, una cifra que marque la frontera entre un buen y un mal acuerdo (hablaron de 5000 millones más por año).

Según dijo el dirigente nacionalista y confirmó minutos después en otra rueda de prensa el número dos de la conselleria de Economía, Martí Carnicer, hay voluntad de llegar a una entente que refuerce la posición catalana ante un Solbes atenazado por la crisis. La idea es plasmarla en una resolución apoyada al menos por CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA (más del 80% del Parlament) en el debate que empieza el martes y acaba el jueves.

No se quería exhibir desunión a ningún precio y tampoco se entendería, según Carnicer, que el asunto se soslayara. Por eso CiU cede y da más tiempo y el PSC acepta ligarse a una resolución votada por la cámara que concrete algo más el ambiguo articulado del Estatut pactado por los socialistas y CiU. Es más lo que les une que lo que separa y se acordó que,  si en algo no están de acuerdo, se aparcará. Homs admitió que lo que se debería pergeñar este fin de semana no será “la propuesta catalana entera” pero se acercará

Habrá, eso si, asuntos sobre los que el Govern deberá mojarse, como que Catalunya posea el 100% del rendimiento de la cesta de impuestos cedida. Se podrían ahorrar hacerlo en otros temas espinosos como el principio de ordinalidad (que Catalunya no vea alterada su posición en el ránquing después de ser solidaridaria) o la concreción de lealtad institucional para que las leyes estatales no repercutan en las arcas de la Generalitat.

Ayer CCOO y UGT de Catalunya con otros sindicatos sectoriales, el Institut d’Estudis Catalans y Òmnium Cultural presentaron un manifiesto pidiendo más unidad, menos tacticismo y limitar la solidaridad.