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Córdoba también recuerda el 11-S

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Unas 400 personas unieron ayer, en forma de cadena humana, la Mezquita-Catedral de Córdoba con la Sinagoga, en un acto de unión simbólica de las tres religiones monoteístas. Esta iniciativa popular reivindica la candidatura de los moriscos andalusíes al premio Príncipe de Asturias de la Concordia, impulsada por la Fundación Blas Infante, que se falla el próximo martes, en un maremágnum de fechas simbólicas.

“Coinciden el 400 aniversario de la expulsión de los moriscos andalusíes, el 125 aniversario del nacimiento de Blas Infante, el 20 aniversario de la concesión del mismo premio a las comunidades sefardíes, de las que vamos de la mano, y el año internacional de la Unesco por el acercamiento de las culturas y, además, el 11 de septiembre”, explicó el escritor Antonio Manuel Rodríguez, coautor de la iniciativa junto al director de la biblioteca de Casa Sefarad, Sebastián de la Obra, el editor y ex ministro Manuel Pimentel, y el presidente de la Junta Islámica, Mansur Escudero.

Los organizadores del acto reivindicaron el papel de Córdoba como ciudad de concordia y subrayaron el simbolismo de la fecha y del acto en contraposición con la reciente polémica en EEUU con motivo de la iniciativa de un pastor protestante de quemar el Corán. Según Sebastián de la Obra, dos ciudades recuerdan hoy la barbarie del 11-S: Nueva York y Córdoba. 'Ambas son hoy el centro del mundo. Este acto se hace en apoyo de la candidatura de los moriscos al premio de la Concordia al que se han sumado agnósticos, musulmanes y judíos,  y significa que reconocemos en la diversidad la parte más digna de nuestra identidad”. aseguró.

Candidatura a la concordia

La candidatura de los moriscos andalusíes al Príncipe de Asturias de la Concordia ha sido apoyada por escritores como Amin Maalouf, José Saramago (un texto enviado por su viuda, Pilar del Río, recordó que fue su última causa) y Juan Goytisolo, además de personalidades como Federico Mayor Zaragoza, Sami Naïr, Ian Gibson y Pilar Távora. El Parlamento de Andalucía y numerosas entidades judías y musulmanas de todo el mundo también se han unido a la iniciativa.

Según el presidente de la Junta Islámica, Mansur Esduero, “hay que aprender de los moriscos, de su valentía y de que después de cinco siglos hayan mantenido su lengua, sus costumbres, su amor por Andalucía, y eso es admirable y es un ejemplo de resistencia pacífica que no tiene parangón”.