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El estreno europeo de Trini

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'Un discurso apasionado' y 'una presión muy fuerte' para sus 26 colegas. Así describen fuentes comunitarias conocedoras del debate de ayer las dotes de la nueva ministra de Exteriores, que reconoció 'haber estudiado durante todo el fin de semana' para estar a la altura de su predecesor en el cargo.

Miguel Ángel Moratinos, uno de los ministros con más galones en el Consejo de Asuntos Exteriores, fue el gran ausente de un debate que llevaba seis años buscando: el de la primera piedra de una nueva relación con Cuba. 'Lo han echado de menos', reconoció Jiménez tras su primera rueda de prensa en la que homenajeó a su predecesor. La delegación española se mostró, tras el debate, eufórica tras comenzar con lo que ellos califican como 'buen pie'. 'De la gripe A y la Ley Antitabaco hemos pasado a las primarias de Madrid y ahora a Exteriores sin descanso', reconoció un estrecho colaborador de Jiménez sin muestras de agotamiento.

¿Conseguirá Jiménez convencer en diciembre a la UE para poner por escrito la apertura de ayer hacia Cuba? 'Step by step' (paso a paso), aseguró Jiménez. Al inicio de la reunión todo fueron miradas para la nueva ministra. 'Welcome to the club, why not?', repitió Jiménez ante las bienvenidas de sus colegas antes de fundirse en un abrazo con el ministro belga, país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE.

Jiménez aseguró sentirse 'cómoda' en su nuevo papel, y prometió dejarse la piel en el intento de trasladar a la UE consensos en torno a las propuestas del Gobierno, como el logrado en torno al gasto farmacéutico con las 17 comunidades autónomas.

Sin embargo, los 27 esperan desde ayer conocer si Jiménez mantendrán las firmes posiciones de Moratinos con respecto al entendimiento con Marruecos y Venezuela o la independencia de Kosovo. Además, la ministra tendrá que tratar de reemplazar a Moratinos en Oriente Medio, donde su presencia ha sido constante desde que fuera enviado especial de la UE.

Jiménez aseguró que desde hoy diseñará su agenda y prioridades políticas, pero ayer consiguió quizás sin quererlo una victoria no poco importante. Varios ministros pronunciaron ayer bien su nombre, algo que contrasta con la incapacidad de Catherine Ashton al referirse a Moratinos, al que llamaba 'Migüel'.