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Fogué, nueva cabeza visible del poder municipal del PSC

Toma el relevo de Celestino Corbacho al frente de la poderosa Diputación de Barcelona

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La Diputación de Barcelona tiene nuevo presidente. Antoni Fogué dirigirá a partir de ahora el 'ayuntamiento de los ayuntamientos' de una demarcación de casi 5,5 millones de habitantes. Fogué, que es y seguirá siendo teniente de alcalde del ayuntamiento de Santa Coloma por el PSC, una ciudad del cinturón al noroeste de la capital, será la nueva cara visible del municipalismo catalán. Y, casi por extensión, del PSC.

Formalmente tomó el relevo del alcalde de su ciudad, Bartomeu Muñoz, que presidía accidentalmente el ente. Pero de quien recoge el testimonio Fogué, que prometió continuidad, es del president Montilla y del ministro de Trabajo e Inmigración Celestino Corbacho, los dos últimos presidentes de la Diputación.

A Fogué le votaron PSC, ERC e ICV y CiU (que forma parte de los órganos de gobierno pero no de gestión). Según fuentes del ente el nuevo presidente conoce a la perfección los entresijos de la maquinaria de la Diputación, auténtica factoría de técnicos del PSC. No en vano, como vicepresidente, gestionaba el área de servicios, casi el 60% de la institución. Será, aseguran, un presidente 'de gestión' puesto que, a sus 53 años, sus ambiciones poco tienen que ver con las de Montilla y Corbacho.

La opción de Fogué, casado con la exalcadesa de Santa Coloma y presidenta del grupo del PSC en el Parlament, Manuela de Madre, es de consenso. La salida de Corbacho abrió una pugna silente pero dura entre alcaldes metropolitanos del PSC. Se postularon Bartomeu Muñoz -que será vicepresidente-, el alcalde de Sabadell Manuel Bustos -que goza con más adhesiones en el PSOE que en el PSC- e incluso Antoni Balmón, primer edil de Cornellà. Este último no es diputado pero Montilla le quería situar al frente de la Diputación para asegurarse un control indirecto de ella.

Fogué llegó a la política mediados los ochenta cuando ejercía de biológo en el ayuntamiento de Santa Coloma, ciudad que le vio nacer en una familia 'de toda la vida'. Aficionado al básquet, divertido y con sensibilidad ambiental puede ser el último presidente de la Diputación. Si prospera la nueva organización territorial de Catalunya las cuatro diputaciones catalanas mutarán en siete u ocho veguerías. Negociar la nueva arquitectura supramunicipal catalana con el tripartito será su reto.