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"Mucha gente va a sentirse agredida"

Los defensores de la lidia no creen que la abolición arraigue lejos de Catalunya

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Los taurinos tratan estos días de encontrar una lectura positiva a la posible desaparición de los toros en Catalunya, que algunos incluso daban por hecha hace tiempo. El crítico taurino Manuel Molés reconocía ayer a Público que 'el toreo ya estaba muerto en Catalunya, a falta de rematarlo. Es una historia anunciada, por culpa de la gente del toro de Barcelona y, ahora, por los políticos, que le van a dar la puntilla'.

Y por eso Molés, como la mayoría de los aficionados, no cree que la decisión del Parlament vaya a influir en el resto de España. Por lo menos, no extendiendo la prohibición. Algunos, incluso, creen que servirá para 'afianzar la fiesta'.

'El toreo ya estaba muerto en Catalunya, a falta de rematarlo' Es el caso de Guillermo Domínguez, presidente de la Peña Taurina Universitaria La afición es joven, quien asegura que 'perder esa batalla nos ayudará a ganar la guerra en el resto del país'. Y añade: 'Los antitaurinos nos están haciendo una gran publicidad. Si se prohibe, se va a cabrear a muchos taurinos, que acudirán a defender la lidia. Nos van a dar un gran empujón', asegura Domínguez, representante del futuro de la afición taurina.

Opina igual el director general del lobby protaurino Mesa del Toro, Eduardo Martín Peñato, quien va incluso un poco más allá: 'La prohibición será económicamente desastrosa para Catalunya, y no sólo por las pérdidas directas que supondrá la supresión de la fiesta. Además, mucha gente va a sentirse agredida, y va a generar mucha animadversión contra quienes prohiben los toros. Los taurinos somos millones y podemos decidir no dar de comer al que nos quita la comida'. ¿Una campaña de boicot contra los productos catalanes? 'No, la reacción natural del pueblo a una decisión sin parangón en la historia'.

Después de mantener la incógnita meses y meses, el PSC anunció la semana pasada que daría libertad de voto a sus diputados. Y con el anuncio llegó la polémica entre las filas taurinas que se sintieron “decepcionados” por la decisión. No es para menos.

Cuando la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) entró a trámite en el Parlament de Catalunya el primer secretario del PSC, José Montilla, afirmó estar en contra de la prohibición y “a favor de la libertad”.

Aunque la realidad es que incluso los taurinos reconocieron que la decisión de la Ejecutiva socialista les había afectado más a nivel moral que práctico, ya que contaban y cuentan con la mayoría de votos de las filas socialistas. Fuentes parlamentarias afirman que el anuncio de los socialistas es más “gestual” que “real”. En ese sentido, el diputado del PSC y portavoz en asuntos taurinos, David Pérez, afirma que “en mi grupo parlamentario hay una minoría taurina, que yo represento, y una minoría antitaurina, partidaria de prohibir los toros. Pero la gran mayoría del PSC son diputados a los que no les gusta prohibir nada. Hay una mayoría en contra de la prohibición de la fiesta”.

Pérez, que durante los debates parlamentarios no escondió su afición a las corridas de toros, para disgusto de los animalistas, explica que, aunque no sabe muy bien cómo razonar por qué es aficionado –“a mí me gustan los toros, yo qué sé por qué, por lo mismo que a otros les gusta la ópera o el fútbol”–, no está de acuerdo con la idea de prohibir por prohibir. “Pienso que en la sociedad siembre debe haber un punto de tolerancia –afirma Pérez– hacia las minorías y hacia los que piensan diferente. Si la mayoría comienza a prohibir aquello que no le gusta, haremos una sociedad más triste, aburrida y homogénea. Hay que respetar a los que tienen una afición. Esta es una tradición respetable y que no hace daño a nadie”.