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El Gobierno recibe con frialdad la oferta de pacificación del PNV

El Ejecutivo vasco comienza a asumir el mensaje de Eguiguren sobre Batasuna

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La propuesta anunciada por el PNV el domingo para favorecer la pacificación y la normalización política de Euskadi no tendrá efectos inmediatos en la política fijada por el Gobierno contra ETA. Ni su vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ni la número tres del PSOE, Leire Pajín, ni el Ejecutivo vasco de Patxi López dieron ayer muestras de introducir cambios en la política antiterrorista de 'tolerancia cero' tras conocer la iniciativa del partido nacionalista.

'No hay ningún planteamiento que no sea el fin total y absoluto de la violencia', zanjó María Teresa Fernández de la Vega preguntada por la posibilidad de que el Ejecutivo modificase su política respecto a ETA y la izquierda abertzale. Así las cosas, los gobiernos central y autonómico y el Partido Socialista mantuvieron así su firmeza después de un fin de semana con tres movimientos que sugieren la apertura de un nuevo escenario y la clarificación de la postura que mantendrán los próximos meses los distintos agentes.

De la Vega insiste en que el Ejecutivo no variará su política ante ETA

Primero llegó el sábado el acuerdo entre la izquierda abertzale, EA, Aralar, Alternatiba, AB y 25 organismos sociales para pedir a ETA un 'alto el fuego permanente, unilateral y verificable'. A las pocas horas trascendió la entrevista de ETA en Gara, en la que mostraba su 'disposición' para 'ir más lejos' de una tregua. Y, finalmente, el domingo el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, contrario a embarcarse en un polo soberanista, tendió la mano al Gobierno para favorecer la pacificación.

Lo que puedan dar de sí todos estos movimientos es una incógnita, pero sugieren al menos la posibilidad de que pueda abrirse un nuevo escenario. La apuesta por las vías exclusivamente políticas de la izquierda abertzale empieza a ganar credibilidad más allá de EA o las fuerzas firmantes del acuerdo en Gernika.

El Gobierno vasco comienza a interiorizar el discurso del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, acerca de la apuesta en exclusiva de la izquierda abertzale por las vías políticas. Ayer, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, que ha minimizado los pasos de Batasuna todo el año, dijo que cree en 'la voluntad de los radicales abertzales de hacer política', a la vez que precisaba que 'el problema' radica en que deben pasar de los 'discursos' a las 'decisiones'. En la misma línea, la portavoz del Ejecutivo vasco, Idoia Mendia, dijo que la izquierda abertzale debe 'seguir dando pasos hacia la democracia'.

Ambos cargos del Gobierno vasco hicieron esta declaración antes de la reunión mantenida entre el PSE y EA. Su líder, Pello Urizar, explicó los pasos de su partido para impulsar un proceso de paz.

El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, clarificó, por su parte, algo más su propuesta al Gobierno para favorecer la pacificación al ofrecerse como 'interlocutor con el mundo abertzale y no abertzale' para que se pueda producir un diálogo, aunque no se concrete, necesariamente, en una mesa multipartita.

La oferta del PNV se topó con la oposición del PP. Antonio Basagoiti defendió el pacto antiterrorista con el PSOE y pidió que de las conversaciones entre el PNV y Zapatero no salga 'un paso atrás'.