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Un golpe con una puerta deja al rey con un ojo a la virulé

La Casa Real explica que sufrió un accidente doméstico por el impacto con una puerta que intentó abrir. Juan Carlos I mantiene su actividad habitual

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La aparición ayer del rey en un acto público volvió a aflorar los comentarios acerca del estado de salud del monarca. Juan Carlos de Borbón presidió una nueva recepción a embajadores de terceros países en España con un ojo amoratado e hinchado y con una llamativa tirita que tapaba una herida en la nariz.

El jefe del Estado recibió con ese aspecto las credenciales de los recién nombrados embajadores de Sudán, Malasia, Bélgica, India y Chipre. Y lo hizo ante la sorpresa de los asistentes, entre los que estaba la ministra de Asuntos Exteriores en funciones, Trinidad Jiménez, con quien el rey comentó el percance.

En el último año, el rey ha sido sometido a dos operaciones

Todo se debió a un "accidente doméstico" ocurrido en el Palacio de la Zarzuela. Fuentes de la Casa Real consultadas por Público explicaron que Juan Carlos de Borbón recibió un golpe con una puerta que él iba a abrir cuando, desde el otro lado, un ayudante suyo trataba de hacer lo mismo para facilitar el paso al monarca.

Esas mismas fuentes indicaron que el rey recibió de inmediato la asistencia de profesionales sanitarios que le curaron la herida que sufrió en la nariz. Recalcaron, además, que el jefe del Estado continuó después con "sus actividades habituales". De hecho, tras asistir por la mañana a la recepción a los embajadores, por la tarde acudió a una entrega de premios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Desde hace varios meses el rey acumula varios contratiempos por sus problemas de salud, que han provocado todo tipo de comentarios sobre su continuidad en la jefatura del Estado. El pasado mes de mayo, el rey no pudo contener su enfado por las informaciones aparecidas en los medios de comunicación sobre esos últimos achaques.

En mayo, abroncó a los periodistas por informar sobre su salud

"Lo que os gusta es matarme"

"¿Qué tal, cómo se encuentra, señor? Le preguntó una periodista tras una reunión de Juan Carlos de Borbón con empresarios en La Zarzuela. "Fatal, fatal, muy mal", le respondió este con aparente ironía. "Como lo que os gusta es matarme y ponerme un pino en la tripa todos los días en la prensa", matizó a continuación.

Estas quejas llegaban un día después de que la Casa Real informara de que el monarca iba a ser sometido a una intervención de artroplastia para calmar sus dolores articulares que, según se explicó, eran "consecuencia de antiguas lesiones producidas en prácticas deportivas". La operación se llevó a cabo con éxito a principios de junio, pero el monarca estuvo varias semanas haciendo rehabilitación.

Apenas dos meses después, en septiembre, el rey volvió a pasar por el quirófano del Hospital San José de Madrid, donde fue sometido a una intervención en el tendón de Aquiles de su pie izquierdo. Esta nueva lesión había sido consecuencia de la operación a la que se había sometido el monarca en junio, en esa misma clínica.

En esa ocasión le implantaron una prótesis en la articulación dañada con el objetivo de que recuperase la movilidad. Pero durante la rehabilitación, Juan Carlos de Borbón tuvo que hacer uso de dos muletas y de una bota ortopédica para inmovilizar su pie izquierdo. La sobrecarga de la pierna izquierda fue lo que finalmente derivó en la mencionada rotura del tendón de Aquiles.

En mayo de 2010, el rey sufrió una de sus operaciones más graves después de que el 28 de abril de ese año, en su chequeo anual, los facultativos detectaran un nódulo en su pulmón derecho. La intervención para extirparle dicho nódulo fue un éxito, según sus médicos, pero desde entonces el aspecto del monarca sigue sin mejorar.