Publicado: 08.12.2014 11:43 |Actualizado: 08.12.2014 11:43

La Guardia Civil describe un uso increíble del material antidisturbios en el Tarajal

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La versión de los agentes de la Guardia Civil que intervinieron el pasado 6 febrero en la operación de "rechazo en la frontera" en la que murieron 15 inmigrantes que trataban de alcanzar la playa del Tarajal, en Ceuta, es difícil de creer. Ni se disparó material antidisturbios a los inmigrantes, sino al agua, ni se produjo devolución en caliente, ni se dio ordena los agentes para que actuaran. Así lo recogen las declaraciones entregadas por el Instituto Armado al juzgado que investiga la tragedia, varias de ellas, exactamento iguales.

Varios vídeos mostraron cuál fue la actuación de los agentes, que dispararon pelotas de goma y botes de humo al grupo de subsaharianos que intentaba bordear a nado el espigón que separa España de Marruecos, pero aseguran que el fin era disuasorio, que no impactaron en ninguna persona y que se cumplieron los protocolos del Servicio de Protección del Perímetro Fronterizo Hispano Marroquí, una instrucción del año 2011 que establece ante la aproximación de inmigrantes, "un procedimiento de intervención gradual" por parte de las fuerzas de seguridad españolas.

Este procedimiento empieza por un silbato con pitadas largas al que puede seguir, tras "una salva inicial al aire", el "lanzamiento real de pelotas de goma". Dice que "la utilización de botes de humo se hará solamente como último recurso".

Según la versión del Instituto Armado que ha entregado en un extenso informe a la jueza ceutí que investiga la tragedia, antes usar las pelotas de goma y los botes de humo se activaron sirenas, rotativos y salvas. Posteriormente a los avisos, se utiliza material antidisturbios, pero si bien en un principio el uso de los mismos fue para evitar el acceso a las aguas españolas, al observar el caso omiso de los inmigrantes ante estas medidas (...) deciden el lanzamiento de estos medios al agua, pero no como medida represiva o que causara daño", explica.

"Un grupo grueso de nadadores se alejaba mar adentro", relata uno de los guardias civiles que intervinieron, que añade que lo hizo "en forma de parábola, para que caiga por la parte posterior de los nadadores" con el fin de "cortar su progresión" formando "una pequeña cortina de humo". No se entiende que, si su misión es impedir que los "nadadores" lleguen a aguas españolas, intente cortarles el paso cuando van en dirección contraria. "Los efectos disuasorios que se pretendían no se consiguen, por lo que no vuelve a realizar el lanzamiento de botes de humo ni de ningún otro medio", manifestó. 

Sin ninguna orden de sus superiores, remarcan, los agentes dispararon al agua, aunque las fotografías de los cadáveres con impactos en las extremidades y en la cabeza son bastante ilustrativas de a qué golpeó ese número desconocido de proyectiles disparados desde la playa.

La ausencia de directrices de los mandos queda registrada en dos declaraciones de dos agentes que, casualmente, coinciden palabra por palabra: "Manifiesta que no recibió orden concreta, sino que él mismo podía observar que a los inmigrantes los iban trasladando a una zona próxima al espigón del Tarajal, por lo que procedió a realizar la misma maniobra con los inmigrantes que él recepcionaba", dice una de las declaraciones.

El otro agente asegura que "no recibió orden concreta, sino que él mismo podía observar que a los inmigrantes los iban trasladando hasta una zona próxima al espigón del Tarajal, por lo que procedió a realizar la misma maniobra con los inmigrantes que él recepcionaba", dice su declaración.

En total, 23 personas consiguieron llegar a la playa ceutí aquella mañana. Unas lo hicieron a nado y otras, ayudadas por los equipos de la Guardia Civil que se encontraban en el agua o al pie del espigón. Según las declaraciones, los migrantes fueron agrupados en la orilla y escoltados a continuación hasta una zona próxima al espigón, donde agentes de la Unidad Territorial "los entregaban paulatinamente a los agentes de Marruecos".

Distintas instituciones, expertos y ONG tacharon esta práctica de "devolución en caliente". El Ministerio del Interior viene defendiendo que fue un "rechazo" y que no entraron en España porque no rebasaron el dispositivo de seguridad desplegado en la playa, siguiendo el mencionado protocolo operativo de vigilancia de fronteras, que data de 2005. Ha emprendido una reforma de la Ley de Extranjería para recoger específicamente esta práctica en Ceuta y Melilla, bajo la figura de "rechazo en frontera".

El entonces Teniente Coronel al mando del operativo ha declarado al juez que "no tiene conocimiento de que se produjese ninguna devolución de inmigrantes" y que "lo que sí se produce es un "rechazamiento" de un número de inmigrantes que pretendían llegar a España, sin consumar dicha entrada", una actuación que según afirma, "no necesita de su autorización expresa puesto que se enmarca dentro del Protocolo Operativo de Vigilancia de Fronteras". 

Según las declaraciones de los distintos agentes que participaron en esta fase del operativo, ninguno de los migrantes presentaba lesiones o heridas ni necesitaba atención sanitaria, aunque todos coinciden al señalar que los encontraron muy cansados. Un guardia civil dice que un migrante hizo "flexiones en la playa" y otro afirma que "alguno de ellos profería gritos de "Viva Juan Carlos" y "Gol de Iniesta". También se escuchó algún "Te quiero, España".

Otro de los agentes que recepcionaron a los nadadores en la playa, declaró que "en todo momento tenían actitud de colaboración". "El traslado lo hizo desde la orilla por donde salieron del agua, donde permanecieron sentados hasta que al observar que estaban trasladando a los inmigrantes hasta la zona próxima a la garita de El Tarajal. Durante el traslado, a fin de mantener al grupo unido y controlado, se les dio indicaciones para que se cogieran de la mano, hecho que accedieron sin oposición ninguna", señaló.

No tuvo la misma percepción otro de los agentes, quien declaró al juez que los inmigrantes "si bien no se resistían contundentemente, no colaboraban en ningún momento, haciéndose incluso pesos muertos tumbándose en el suelo y negándose a levantarse, teniendo que ayudarles entre dos compañeros en varias ocasiones".

Sólo se reseña un caso en el que dos guardias civiles tuvieron que hacer uso de la fuerza y fue para izar a una persona que, según declaran varios agentes, presentó "resistencia pasiva" para evitar la devolución. Le levantaron entre dos para que siguiera caminando por su propio pie, según las declaraciones recopiladas en el informe.

En el inventario se detalla asimismo que en el momento de los hechos había un agente situado en la torre de vigilancia del espigón del Tarajal que operaba con una cámara térmica y otro en la playa próxima a la barriada de Miramar de Ceuta con otra cámara, también térmica. Explica que estas cámaras "no tienen posibilidad de grabación".

Existían además otras cámaras que sí tienen posibilidad de realizar fotografía y vídeo "a demanda del operador", pero "no se efectuó ni fotografía ni grabación alguna puesto que desde sus puntos de ubicación no se tenía visión de la zona en la que se producen los hechos", conforme trasladó la Compañía de Seguridad Ciudadana de Ceuta a la Policía Judicial.

Es el caso de los equipos denominados 'Búhos', que tienen cámaras térmicas con capacidad de grabar y fotografiar. El Búho-1 no realizó fotografías ni vídeos durante el intento de intrusión, aunque bajó "a apoyar a grada-1", localización que el informe fija en un mapa justo frente al espigón del Tarajal. A partir de las 05.00 horas utilizó otro modelo de cámara técnica que no tenía capacidad para grabar.

Búho-10 también tenía capacidad de grabación, pero no lo hizo porque era "responsable de la zona Alfa y Bravo del perímetro fronterizo, no teniendo visión sobre la playa de El Tarajal". Búho-2, con la misma capacidad técnica, tampoco tenía visión de la playa porque se encargaba de la zona de Bellionech.

El informe responde al requerimiento del juzgado, que pedía más imágenes, que por ello "no se pueden aportar nuevas grabaciones donde se recojan los hechos", más allá de las que fueron entregadas inicialmente, las mismas que puso a disposición del público el Ministerio del Interior en su página web, captadas desde dos cámaras térmicas y la de vigilancia del SIVE.